miércoles, agosto 01, 2007

DE REDENTORES E IRREDENTOS

ponencia del Sub Cdte Insurg Marcos
16 de julio 2007
DE REDENTORES E IRREDENTOS.. .Audios disponibles en http://enlacezapati sta.ezln. org.mx/comision- sexta/777/

(Palabras del EZLN en la Mesa Redonda “América Latina vista desde la Otra Campaña”. 16 de julio del 2007. ENAH, México, D.F.)
Yo les iba a contar algunas anécdotas de la Toñita-Tercera- Generación y la Estefanía, y hasta narrarles un cuento de ésos que, según dicen las susodichas, no se entienden nada, pero me acordé que aquí en la ENAH fue donde protestaron porque la última vez que me vine… no, de ésa sí ya ni me acuerdo, quise decir que la vez pasada que vine, protestaron porque hice una exposición multimedia que incluyó a Juan Gabriel, así que no les voy a contar nada de eso. En cambio, y en atención a la seriedad que caracteriza el quehacer académico de esta casa de estudios, voy a hacer una exposición muuuy sensata y formal de lo que es nuestra mirada, como zapatistas que somos, hacia América Latina.
Así que quiero iniciar con el saludo que, a nombre de mis compañeras y compañeros, damos a Marcos Roitman Rosenmann, en quien el movimiento zapatista siempre ha tenido un oído atento y respetuoso, incluso en momentos en que los deslindes y cambios de ropajes se han puesto de modo y moda en la intelectualidad progresista de México y el mundo.
Es bueno reconocer en su pluma que, contra lo que se empeñan en demostrar algunas mentes, la inteligencia no está reñida con la consecuencia.
Sus agudos y brillantes análisis de las realidades que pululan en las llamadas “clases políticas” de nuestro continente y los vaivenes cada vez más a la derecha de las “izquierdas institucionales” , son miradas que adquieren colores especiales en el profundo y extendido gris de la crítica intelectual en habla española.
Y es nuestra patria grande, América Latina, y las miradas que convoca, lo que hoy nos hace coincidir con él, con Carlos Aguirre Rojas, con Sergio Rodríguez Lazcano, con los compañeros y compañeras de la Conferencia de Organizaciones Políticas Anticapitalistas de Izquierda (COPAI): el Frente Popular Francisco Villa- Independiente- UNOPII, la Unidad Obrero Socialista, y el Partido de los Comunistas, y con quienes prestan oído y corazón a lo que acá se dice.
Bueno, eso si no es que se equivocaron de salón de clases y, cuando sepan que no es materia de etnología ni vale en créditos para la currícula, entonces abandonen la sala (claro, deslindándose antes, lo que sí da créditos).
Bueno, éste no tan breve prólogo fue para que queden ya sólo quienes tienen interés en echar otra mirada la Latinoamérica.
Porque, aún y con la frenética globalización de los estándares norteamericanos en todo el mundo, en este planeta sigue teniendo identidad propia esa larga herida llamada “América Latina”.
Y hay que nombrarla como dolor, precisamente en estos tiempos en que se ofertan como gobiernos, medicamentos de marca y genéricos que cambian en su presentación pero tienen el mismo efecto, es decir, ni alivian ni sanan.
Y en la gran campaña mediática que es la política de arriba, la historia se ha retorcido y se ha alterado para ocultar una Latinoamérica que construye su mañana a contrapelo y cuyos brillos más intensos están en el Caribe, en esa dignidad llamada Cuba, y que empieza ya a ser acompañada por los movimientos populares que se alzan, desde la Patagonia hasta más al norte del Río Bravo.
En la raquítica historia de los de arriba, esta zona del planeta empezó a existir cuando las potencias imperiales europeas del siglo XVI “civilizaron” y, con la conquista, incorporaron a estas tierras, y a quienes las habitaban, al resto del mundo moderno.
Hay que poner atención al hecho de que, tal vez, nuestra existencia debió ubicarse entonces en el inframundo, y que la conquista sería así una especie de reversa de la expulsión del ángel rebelde que desafió al Dios bíblico. Un demonio al que se le reincorpora al mundo de arriba, de los de arriba, de la única forma en que es posible readmitirlo, es decir, rendido y sumiso, o sea, redimido.
Si esto fuera así, la historia de nuestro dolor puede ser vista, al menos, desde dos maneras distintas y contrapuestas: la una, como la de la redención y el ingreso al mundo “civilizado”; la otra, como la de la rebeldía y el nuevo y reiterado desafío, ahora al dios terrenal.
Sé que estoy siendo simplista, y que con esta argumentación estoy dejando de lado la riqueza y especificidad de la historia de cada uno de los pueblos hoy latinoamericanos, pero os ruego que paséis por alto esta reducción, al menos con la misma generosidad con la que perdonáis que se llame “mesa redonda” a una mesa que, según todas las evidencias antropológicas, es rectangular.
Bien, volvamos entonces a esta nuestra torpe alegoría de la historia latinoamericana:
Tendríamos, entonces, la historia de arriba como la historia de nuestra redención como pueblos, Naciones y Continente (“redención todavía inconclusa”, dirán el empresarios de las paradójicas “Letras Libres” y sus desorientados “A-Nexos”). Y tal vez aquí podríamos encontrar uno de los hilos aparentemente invisibles que nos unen a los Pueblos de África y Asia (con cuyas miradas y palabras nos encontraremos mañana), porque aquí “redención” es sinónimo de “exoneración”.
La historia oficial, así, no es otra que la del perdón del dios de arriba, la “modernidad” (o sea, el mercado), a la culpa de los latinoamericanos.
Una culpa compleja y con un andamiaje argumentativo más o menos elaborado. Una especie de culpa “all included” (noten cómo me pongo a tono con la temporada vacacional).
Una culpa que incluye la de no haber nacido en la Europa de arriba, con sus monarquías tan exquisitas como ridículas, sus escándalos de pompa y circunstancia, sus museos, su gastronomía, sus políticas anti- inmigrantes, sus opresiones, sus historias vergonzantes y vergonzosazas, sus sumisiones al imperio de las barras y las estrellas, sus izquierdas modernas (tan educadas y bien portadas, que parecen de derecha).
O la culpa de no haber nacido en la Norteamérica de arriba, la cínica, brutal y asesina, la policía mundial, la que le ha aportado al mundo los horrores más infernales en la historia de la humanidad, es decir, el “fast food”, los Malls o Centros Comerciales, las bombas financieras, la Cuarta Guerra Mundial.
Y en esta historia oficial, es decir, la de los grandes medios masivos de comunicación, los destellos que se remarcan son los que simulan perdón y aceptación, la redención: frente a un Bill Gates, un Carlos Slim; frente al cuento de hadas del príncipe de Borbón y la neocenicienta Letizia, el comic del ranchero Fox y la burócrata Martha; frente a la leyenda británica de Jack el Destripador, la realidad de las muertas de Juárez; frente a la prisión ilegal en el territorio ocupado ilegalmente de Guantánamo, la desaparición forzada de militantes de la izquierda radical mexicana (ambas con el argumento de la lucha contra el “terrorismo”).
Que debajo de esas fábulas de éxito, bonanza y terror estén historias reales de despojo, explotación, represión y discriminació n, es algo que puede ser pasado por alto. Después de todo, alcanzar el perdón exige sacrificios.
Pero hay algo más en esta historia de perdón y exoneración. Está también el cobro de una deuda cuya recaudación empezó desde el saqueo de las riquezas naturales (que se inició bajo las banderas de las monarquías europeas), incluyendo el aniquilamiento y esclavitud de millones de indígenas, y que sigue hasta nuestros días bajo las banderas de las “democracias representativas” de todo el mundo.
En resumen: nos jodieron y nos joden, pero fue y es por nuestro bien.
Pero toda redención necesita, además del pecador exiliado del paraíso en tiempo compartido, un redentor. El que haya simulado antes ropajes laicos y ahora descaradas prendas religiosas, no quiere decir que el redentor al que nos referimos sea necesariamente cristiano, católico, apostólico y romano. Después de todo, el manoseo que del dios hizo George Bush en sus guerras contra Afganistán e Irak, así como el develo y desvelo de las historias cachondas y pedófilas del alto clero, no dan mucha tela de donde cortar para confeccionar el traje del redentor (o redentora, porque allá arriba, dicen, sí hay equidad de género).
Y el puesto de redentor tampoco tiene mucho qué ver con los principios, la ética, la honestidad, y todas esas cosas extrañas, absurdas y, sobre todo, fuera de moda.
Entonces, ¿en dónde se gesta y forma, en la actualidad moderna, el redentor?, ¿cuál es el vientre que lo pare, lo cría, lo forma, lo educa y, al repudiarlo luego, le da motivos para gastarse un dineral en el diván psicoanalítico (porque para todo Edipo hay una su Electra)?
Quienes hayan respondido que en la ENAH, en la academia, o en una escuela de cuadros políticos, tienen tache, pero pueden presentarse a extraordinario si se quedan hasta el final de esta plática.
La respuesta correcta es: en los medios masivos de comunicación. O más mejor: en el mundo que crean los medios masivos de comunicación.
Hace un rato dijimos que nos convocan dos temas: el de América Latina y el de las miradas.
Pues bien, con todo ese proceso de imposición de la Historia de Arriba, la que nos asigna el papel de redimidos, se nos ha convertido en extraña y extranjera una tierra que es también la nuestra, la latinoamericana. Sobre ella no tenemos datos de primera mano, propios. Es decir que nos asomamos al resto del mundo a través de la mirada de otros. Vemos lo que esas miradas nos permiten ver.
¿Y a través de qué o de quién nos asomamos a esa América Latina que nos es ajena? No preocupar, para eso están los corresponsales, los enviados especiales, los comentaristas, los analistas, los locutores, los jefes de redacción, los periódicos, las revistas, los programas de radio y de televisión, el National Geographic.
Y en todos estos casos nos encontramos con miradas suplantadoras. Si vemos a la Ciudad de México, veremos a un Marcelo Ebrard tan dinámico y emprendedor que parece anuncio de desodorante, pero no veremos a las familias que en Tepito, Iztapalapa, Santa María La Ribera, y el objetivo en turno en la neoconquista del DF, se han quedado sin hogar ni fuente de empleo por las “expropiaciones” ; si volteamos a Venezuela, no veremos a un pueblo organizándose y construyéndose una Nación soberana e independiente, sino las supuestas arbitrariedades de la supuesta tiranía de Hugo Chávez; si miramos a Brasil, no distinguiremos las luchas agrarias del MST, sino a un bonachón, afable y carismático Luis Ignacio Da Silva, (más conocido como “Lula” por sus cuates del Fondo Monetario Internacional) ; si nos asomamos a Bolivia notaremos la afición futbolera de Evo Morales, y no el movimiento indígena y campesino que estremeció y estremece al continente; si vemos a Chile, distinguiremos el buen o mal gusto en el vestir de la Bachelet, y no la discriminació n en contra de los indígenas Mapuches; si vemos a Cuba, conoceremos cómo van las apuestas sobre la vida o muerte de Fidel Castro, y no el heroísmo y generosidad de un pueblo entero; y si vemos a México, bueno, ahí no veremos a Felipe Calderón y sus neofilias asiáticas… porque lo tapan los uniformes de los militares.
Y así podríamos recorrer la geografía entera de Latinoamérica y preguntarnos, sobre todo, qué no vemos a través de la mirada usurera de los grandes medios de comunicación.
Y como la geografía, el calendario. Las fechas para recordar y para olvidar, son establecidas por el mundo mediático. Así, por ejemplo, el 12 de octubre se celebra el día de la hispanidad, no se recuerda el inicio de un crimen que todavía no termina: el aniquilamiento cultural y físico de los pueblos originarios de estas tierras; el 16 de julio no es el día de la mesa rectan…, perdón, redonda, sobre “América Latina vista desde la Otra Campaña”, sino el día del estreno de Harry Potter y La Gallinita Ciega.
Ergo: el mundo que vale, que existe, que es real, es el de los medios de comunicación. Y es ahí donde se forma el redentor “moderno”, es decir, el político profesional. Porque ése es su trabajo, ésa es su misión, ése es su empleo, ése es su puesto, ése es su parlamento en la tragicomedia del Poder en América Latina: redimir a las sucias, feas y malas (noten cómo contradije mi legendario machismo omitiendo el masculino y poniendo sólo en femenino la referencia al abajo insumiso y culpable).
Si el terreno de gestación es el mediático, ¿para qué los principios, la memoria, la honestidad? Ahí no son necesarias plataformas políticas o programas de acción, sino un programa de imagen publicitaria y una plataforma con todos los cosméticos habidos y por haber. En lugar de un seminario en la escuela de cuadros, es preferible una portada en “¡Hola!”, “Gente” (o de perdido en “TV y Novelas” o “TV y Notas”).
Porque ahí lo importante es que te conozcan los importantes, los que valen, los que eligen realmente.
Y a la hora estelar de la programación, es decir, a la hora de las elecciones, es eso lo que va a contar de veras, es decir, la imagen mediática.
Tomemos de ejemplo al México de nuestros desvelos:
Según datos recabados por los compañeros del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM), parte del equipo de apoyo de la Comisión Sexta del EZLN, el costo de las campañas electorales se incrementó en lo destinado por los partidos políticos a lo mediático: en 1994 utilizaron el 24 % de su presupuesto, en el 2000 el gasto ascendió a un 54 %, en los comicios intermedios del 2003 el promedio osciló entre 50 y 70 %, teniendo el caso incluso del partido Verde Ecologista de México que gastó el 80 %, y se calcula que en las elecciones del 2006 fue de aproximadamente el 75 %.
Lo que los partidos políticos decidieron gastar en medios y propaganda tuvo un monto total de $ 1, 119, 344, 966.28de pesos , considerando a los 3 partidos y las 2 coaliciones en los 6 meses previos a la elección presidencial del 2006.
En este tiempo gastaron, en medios, casi 10 veces más que en propaganda (en medios: $ 9, 780, 029, 056 de pesos; y en propaganda $ 141, 315, 910de pesos )
El gasto acumulado en televisión durante el periodo del 19 de enero al 28 de junio de 2006 fue de 718, 327, 474 de pesos, teniendo el siguiente desglose:
PAN.- $ 127, 276, 523 de pesos,
Coalición Alianza por México.- $ 294, 988, 728 de pesos,
Coalición por el Bien de Todos.- $ 267, 987, 504 de pesos,
Nueva Alianza.- $ 23, 193, 244 de pesos,
Alternativa Socialdemócrata y Campesina.- $ 6, 633, 510 de pesos.
“Whit money dancing the dog”, “con dinero baila el perro”, dijo ese antropólogo sin título profesional ni tesis de graduación llamado Eulalio González “El Piporro”, cuando se enfrentó a la Border Patrol al norte del Río Bravo. Y el dinero fue a dar a las arcas de los grandes electores,… y bailó el perro.
Como ya no es el terreno de las ideas ni del quehacer político, el lugar donde se definen posiciones, entonces podemos decir que el espectro político se ha desplazado a los medios de comunicación. Ahora hay medios “buenos”, “malos” y “feos”.
Y si se ven malabares impresionantes en los partidos políticos de arriba, en los medios de comunicación no se quedan atrás. Así, quienes apenas ayer condenaban toda movilización popular y clamaban por el uso de la represión para “poner orden”, hoy son adalides del periodismo democrático e independiente.
Y es en los medios donde aparecen esas miradas a través de las cuales nos asomamos a la América Latina que nos convoca.
Y ahí encontramos miradas que clasifican, juzgan y condenan, y miradas que tratan de entender. Miradas suplantadoras y miradas representativas.
Y, desgraciadamente, en las miradas que clasifican, juzgan y condenan (siempre al de abajo), encontraremos a varios de quienes se adjudican el título de “progresistas” . Algunos van más allá y dicen ser de “izquierda”. Y tal vez lo sean, pero de la que ahora llamaremos “la izquierda mediática”. La que critica a la televisión como fuente de Poder mientras se le paga a la, según el nuevo espectro político mediático, “televisora buena”, casi un cuarto de millón de pesos semanales por un programa. La que ahora descubre, asombrada, que Ricardo Monreal, uno de los líderes visibles de la movilización postelectoral de hace un año, no es mas que un grillito que brinca de un lado a otro, al compás de los puestos y presupuestos. La que pasa por alto las reiteradas agresiones físicas de las “bases” de la CND lopezobradorista en Zinacantán, Chiapas, en contra de las comunidades zapatistas. La que no quiere revisar datos, calendarios y geografías para señalar cuál fue y es la participación de los gobiernos del PRD en el Distrito Federal, desde Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano hasta Marcelo Ebrard, pasando por Rosario Robles y el hoy “presidente legítimo” de México: Andrés Manuel López Obrador, en el incremento de la fortuna de Carlos Slim Helú (“el hombre más rico del mundo”, según la lista de Forbes, “y el hombre más filantrópico del mundo” según los medios y círculos de intelectuales adictos al Poder). La que se convirtió en la legitimadora de la razón pragmática como guía de la izquierda institucional. La que se escandalizó cuando las imágenes de Marx, Engels, Lenin y Stalin, que porta el PCM-ML-FPR, aparecían en los actos de la Otra Campaña, y ahora que esas imágenes y sus portadores se mudaron a la CND de López Obrador y enmarcan sus movilizaciones, guarda un vergonzoso silencio (la subordinación a la izquierda institucional como requisito para obtener el perdón de los pecados). La que clasificó toda oposición crítica a la izquierda electoral como “inmadurez”, “desesperación” , “servicio a la derecha”, “terrorismo ultra”. La que sepultó la razón crítica bajo argumentos producidos, elaborados, consumidos y consumados en la mesa del Señor: “El problema actual, mi buen, no es ser libre o esclavo, sino ser moderno o anticuado, y la izquierda anticapitalista es tan pretérita que da güeva. Oiga, qué bonito lo dije. Voy a escribir un artículo contra la Otra Campaña que se llame “La Izquierda Pretérita, su disfunción mercantil y el consiguiente aumento del peso de la pepita de gallina”, seguro será un éxito y me invitarán a comer a la mesa del señor Bachoco”.
Hace apenas unos días, Marcos Roitman, en el periódico mexicano “La Jornada” (15 de julio del 2007) ha tocado un punto sensible en la crítica al papel de esa “beatifull people” (como la llamó ése gran ausente que tanta falta hace en estos tiempos, Manuel Vázquez Montalbán), a saber, la complicidad. Claro que Roitman no usó esa palabra, pero la descripción que hace de los neoliberales neocapitalistas sugiere precisamente eso. Es decir, no se trata sólo de una claudicación. Ahora hay una especie de participación intelectual en las acciones de la gran empresa del Capital, una complicidad. Así como los grandes monopolios dan cursos a sus empleados para que se sientan parte de la corporación, el señor Dinero imparte seminarios virtuales para analistas y asesores progresistas, liberales y de izquierda.
Roitman señala que la ecuanimidad y equilibrio facial de estos thinks tanks, se modifica sustancialmente si se plantean las siguientes preguntas: “¿Cómo se lucha contra la explotación y la pobreza sin redistribuir la riqueza? ¿Cómo se recuperan las riquezas básicas, en manos de las multinacionales, cuyas fortunas se han logrado bajo contratos ilícitos y evadiendo capitales? ¿Qué pasa si se realizan reformas agrarias para limitar el poder de las oligarquías terratenientes y se potencia la organización popular de los trabajadores del campo para crear cooperativas de producción? ¿Qué ocurre cuando se busca refundar el Estado sobre leyes de autonomía que reconocen la realidad multiétnica de los pueblos indios?”
Y es que frente a la cuestión del sistema capitalista y de sus lógicas depredadoras, la izquierda mediática es tan, pero tan moderna, que se parece demasiado a la antigua derecha. Porque la moda, en este caso la moda política, no es más que un salto hacia atrás. Y esto lo dijo Walter Benjamin, pero pudo haberlo dicho Don Durito de La Lacandona.
Lo que se está señalando aquí es que, seducidos por el canto de las sirenas entonados por las casa encuestadoras y estrellados en los arrecifes de los fraudes mediáticos y electorales, estos pensadores ubican el problema del Poder y del gobierno, como un asunto de caminos (vía pacífica o vía armada, reforma o revolución), y olvidan que la cuestión del Poder y del gobierno se refiere a preguntas fundamentales: ¿para qué y para quién gobernar?
El asunto del Poder y del gobierno se refiere a la convivencia en una sociedad.
En la sociedad capitalista, esa convivencia se resuelve con la imposición de hegemonía (manda el que tiene), y homogeneizando los valores y criterios del mercado.
Por lo tanto, el problema del Poder y del gobierno no es si se accede a ellos por la vía electoral o con quien se disputa su titularidad, sino cómo se enfrenta o no a esa hegemonía y a esa homogeneizació n.
Pero esto será asunto a tratar en otra ocasión.
Por ahora sólo recordemos estas palabras de amarga alerta y esperanza de Walter Benjamin:
“Nos hemos vuelto pobres. Hemos ido desprendiéndonos de una porción tras otra de la herencia de la humanidad, frecuentemente teniendo que darla en una casa de empeño por cien veces menos de lo que vale, a cambio de que nos adelanten la pequeña moneda de lo actual.” (…) “En un momento en que los políticos (…), yacen por tierra y rematan la traición de su causa, este pensamiento se propone liberar al infante político mundial de las redes en que lo han envuelto. Las consideraciones surgen del hecho de que la ciega fe en el progreso de aquellos políticos, su confianza en su “base de masa” y, en fin, su servil inserción en un aparato incontrolable no eran más que tres aspectos de la misma cosa. Estas consideraciones procuran dar una idea respecto a cuánto debe costar a nuestro pensamiento habitual una concepción de la historia que evite toda complicidad con aquella a la que los políticos continúan atendiéndose.” (Walter Benjamín. “Para una crítica de la violencia”. Edit. La Nave de Los Locos. México, 1982, p. 124 y 115).
Así que hay otra forma de ver la historia de nuestra América Latina, la de la insumisión, la de la rebeldía.
Y una parte de esta historia singular es la del imperdonable pueblo cubano, el último en independizarse y el primero en ser libre en nuestro continente.
Pero no sólo, en la otra Latinoamérica otra historia se reconstruye.
La que no busca absoluciones, redenciones ni perdones. La que no aspira y suspira por la llegada de redentores que suplanten voluntades y vocaciones. La que camina abajo y a la izquierda anticapitalista.
La que levanta una nueva Torre de Babel no sólo para desafiar al dios omnipotente del dinero, también para hacerse espacio y respeto en sus diferencias.
La que tiene el moreno rostro de los pueblos originarios de este continente, las manos de quienes hacen andar las ruedas de la historia con minúsculas, los pies de mujeres, jóvenes, niños y ancianos sin-lugar, los cuerpos de obreros y campesinos.
La que vemos, oímos y aprendemos no a través de miradas suplantadoras, sino que miramos y escuchamos en voces representativas.
La historia que se puede leer en esta carta de nuestra compañera Magdalena García Durán, presa política:
“Tío: Le mando muchos saludos, que no se preocupe por mí, dentro de lo que cabe me encuentro bien y siga con los trabajos que están haciendo que no se detenga que por mi parte cualquier trinchera que estoy sigue la lucha y esperamos que ya pronto termine esta pesadilla y si no de todas maneras seguiremos adelante que por esto no sea motivo de detenerse la otra campaña que es la fuerza para fortalecer la otra campaña y que muchos que todavía tienen los ojos cerrados, ahora se están empezando a quitarse esa venda. Le deseo suerte que sigan adelante. Libertad y justicia para todas y todos los presos Magdalena García Durán.”
Ésta es nuestra otra mirada al gran y fragmentado espejo de la patria grande.
Podrán trucar calendarios y geografías, pero el mañana que parirán estas tierras de Latinoamérica no será patrimonio de redentores y no será una democracia llena de estatuas y monumentos, pero vacía de pueblo.
Por el contrario, será obra de pueblos irredentos que no se conformarán con disparar a los relojes para detener el tiempo de la conquista de su libertad, sino que arman ya otro tiempo como alternativa.
Modesta pero necesaria será entonces la participación de las mujeres y hombres que renuncien a ser arriba o para arriba, se conviertan en Nadie y así enfrenten al Cíclope Polifemo, el mandón, el Poder capitalista.
Porque ya hay otro calendario en otra geografía.
Basta mirarlo, aprenderlo, y obrar en consecuencia.
¡LIBERTAD Y JUSTICIA PARA ATENCO!
¡LIBERTAD Y JUSTICIA PARA OAXACA!
Muchas gracias.
Subcomandante Insurgente Marcos.México, Julio del 2007.

ENTRE EL ARBOL Y EL BOSQUE

ENTRE EL ÁRBOL Y EL BOSQUE.

Palabras del EZLN en la mesa redonda “Frente al Despojo Capitalista, la defensa de la tierra y el territorio” en la Ciudadde México, 17 de julio del 2007.

Queremos saludar y agradecer a las compañeras y compañeros de Vía Campesina en la India, el Brasil, Corea del Sur y en todo el mundo, la palabra que ahora nos obsequian en la voz muy otra de quienes traen su representació n.
Es un honor para nuestro oído el regalo de su voz, y para la palabra nuestra una alegría el tener el amable hospedaje de corazones tan lejanos en la geografía de arriba y tan cercanos en la herida de abajo.
Saludamos el nuevo encuentro con las compañeras y compañeros del Congreso Nacional Indígena, lugar en el que l@s zapatistas navegamos nuestra lucha como pueblos indios que somos.
También queremos agradecer a los compañeros y compañeras del Club de Periodistas, el espacio y el tiempo que facilitaron para reunir estas palabras, tan distintas y, sin embargo, las mismas al nombrar el dolor y la lucha.
Traigo la voz de las y los zapatistas del EZLN. De un puñado de hombres y mujeres, indígenas en su gran mayoría, que vivimos y luchamos en el último rincón de este país, en las montañas del sureste mexicano. Nosotros nos dedicamos a subvertir el orden establecido, escandalizar a las buenas conciencias, y a poner le mundo de cabeza. De nosotras, de nosotros, los más pequeños, reciban nuestro saludo.
Es lugar común, entre analistas de distinto tipo y género, el usar la expresión de que “por mirar el árbol, se pierde de vista el bosque”. O viceversa. Frente a eso, queda la opción de mirar a ambos… o mirar otra cosa.
Aunque en lo que se refiere a la tierra, o al territorio en su sentido más amplio, como ha sido explicado en forma clara y contundente por el Congreso Nacional Indígena, parece cada vez más difícil encontrar algún árbol, y de bosques pues ni hablar. Y no sólo, también en el campo mexicano es ya raro encontrar campesinos ejidatarios o comuneros, por no hablar de tierras ejidales y comunales.
Pero si no encontramos ni a unos ni a otros, entonces busquemos y encontremos la causa de su desaparición. La Guerra de Neo Conquista en el Campo Mexicano. Ya en otras ocasiones nos hemos referido al capitalismo en México como una nueva guerra de conquista.
A nuestro paso por los distintos rincones del México de Abajo, hemos visto un territorio destruido, a veces con las ruinas aún humeando, a veces con las construcciones del conquistador, el gran capital, ya levantándose sobre lo que antes fueron campos de cultivo, pueblos de pescadores, tierras comunales y ejidales, territorios indígenas. En no pocas ocasiones, hemos escuchado de pueblos enteros desiertos, con sus habitantes originales viviendo y trabajando en tierras muy lejanas en distancia, lengua y cultura.
Y en otros lugares hemos visto una suerte de relevo poblacional, es decir, la expulsión de ejidatarios y comuneros, y su sustitución por peones agrícolas, mozos de empresas turísticas, empleados y sirvientes, traídos desde otros suelos de la misma forma en que los esclavistas del norte revuelto y brutal traficaban con los pobladores de África y Asia para suplir a la población original que aniquilaron, y hacerlos trabajar como esclavos en sus plantaciones.
Y hemos visto también otra desertificació n humana que puede pasar desapercibida. Ahí está el pueblo, la colonia, la ciudad. Ahí está también la gente que habita esos lugares. Pero no hay ya sentido de colectividad, de pertenencia común. No tienen identidad cultural. No hay comunidad.
Un territorio poblado de fantasmas que deambulan por entre las ruinas de lo que antes fue el campo mexicano, eso es lo que deja el capitalismo salvaje, el neoliberalismo, a su paso en la nueva guerra de conquista de nuestro país: la guerra de despojo y destrucción de la tierra y el territorio.
Y hay datos duros, síntomas que son números y porcentajes y que sirven para darnos cuenta de que no se trata de un fenómeno aislado. El Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM), del equipo de apoyo de la Comisión Sexta del EZLN, ha recopilado lo siguiente:
Para el año del 2005, había poco más de 30 millones de personas viviendo en el campo mexicano. De ellas, cerca de 27 y medio millones de personas no podían tener los ingresos necesarios para satisfacer las necesidades mínimas.
La alternativa a morir o mal vivir en el campo es abandonar la tierra y la familia, y emigrar a otros lugares en busca de mejores ingresos. Las políticas gubernamentales, las crisis agrícolas, la baja en los precios de los productos del campo y el alza en los precios de lo necesario para la siembra y la cosecha, han provocado que, en los últimos años, la migración de las comunidades rurales rumbo a las ciudades o al extranjero haya crecido en 40%.
En 10 años, de 1995 al 2005, los hogares que se mantienen de lo que envían los familiares que trabajan en el extranjero pasaron de 600 mil a más de 4 millones. Y en el mismo periodo, las remesas en dólares que ingresaron a México se cuadriplicaron.
Y este despoblamiento del campo mexicano, y del país entero, es también un negocio en lo que se refiere al envío de remesas. Un ejemplo: el ingreso del Grupo Elektra (propiedad de la familia Salinas Pliego), se incrementó por el cobro hecho a cada envío.A través de Western Union, el señor Salinas Pliego (dueño también de TV Azteca, - la “televisora buena”, según AMLO-) se robó casi 20 de cada 300 dólares que fueron enviados en el año del 2005.
Pero el despojo no sólo se realiza a través de bajos salarios y robo de remesas. La reforma constitucional promovida por ese ladrón que, como Felipe Calderón, se hizo presidente mediante un fraude electoral, Carlos Salinas de Gortari, permitió al gran capital conquistar, como en los tiempos de la colonia y del porfirismo, las tierras ejidales y comunales.
Con la reforma al artículo 27 constitucional, la expedición de la Ley Agraria y la instrumentació n del programa PROCEDE, las tierras ejidales o comunales se incorporaron al mercado de tierras mediante diversos mecanismos, sea a través de la celebración de contratos de enajenación de derechos ejidales (cesión, compraventa, donación) o mediante la aportación de tierras de uso común que realizan los ejidos y comunidades a sociedades civiles o mercantiles.
En síntesis el PROCEDE (Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares, que consiste en la entrega de títulos individuales de las parcelas que cada familia de ejidatarios o comuneros trabaja. Así, estos núcleos agrarios ya se pueden arrendar, vender, comercializar ó hipotecar en garantía – el PROCECOM es su equivalente en lo que se refiere a tierras comunales) forma parte de una política general mas amplia.
Conjuntamente con las reformas del artículo 27 constitucional, se trata de privatizar, despojar y dar las condiciones mínimas para que el capital en sus diferentes modalidades pueda acrecentar y acumular las ganancias.
Lo que va a ocasionar esta aplicación de política con respecto al campo es, de nuevo, un proceso de concentración de tierra, despojo y desolación en los campos mexicanos.
Para diciembre de 2005 y de acuerdo al centro de estudios y publicaciones de la procuraduría agraria; 22% del total de tierras ejidales y comunales se encontraba en proceso de cambio de dominio, para pasar a ser propiedad privada.
El nuevo mercado de tierras se ha llegado a constituir en latifundios. A esto hay que sumar la presencia de las trasnacionales, y tomar en cuenta que dichas empresas no quieren el total de las tierras, sino solamente las que a ellas garanticen una ganancia, tal es el caso de zonas forestales, y zonas con recursos naturales con posibilidades de ser explotadas.
Al incrementarse el empobrecimiento de las familias en el campo, también se incrementó el número tierras ejidales y comunales que han entrado en secesión de derechos para su renta o bien como incorporación al cambio de dominio. Quienes han aprovechado el cambio de dominio, o bien, lo han usado para explotar los recursos son, fundamentalmente, las cadenas hoteleras.
Los núcleos agrarios que se ubican dentro de los litorales costeros del territorio nacional, han sufrido cambios en los dominios en la tenencia de la tierra. Mediante el Procede se certificaron 609 ejidos y bienes comunales.La mayoría de los ejidos y comunidades que fueron tomados prisioneros por el PROCEDE y el PROCECOM tienen recursos turísticos, ecológicos, pesqueros y urbanos para ser desarrollados, y se concentran en los estados de Veracruz, Sonora, Nayarít, Sinaloa, Oaxaca, Baja California Sur, Tabasco, Jalisco, Baja California, Quintana Roo, Tamaulipas, Guerrero, Michoacán, Yucatán, Colima, Campeche y Chiapas.
De acuerdo a la Procuraduría Agraria, un gran número de los procesos de controversia y conflicto agrarios se concentran en dichas comunidades, en la mayoría de los casos por el manejo o uso de los recursos. Lo mismo sucede con los recursos forestales, agua y tierras.
Entre 1994 y 2005, el 22% de los conflictos agrarios del país se enfrentaron en contra de las siguientes figuras que usa el capitalismo: Inmobiliarias. Hoteles, Centros recreativos, Centros Turísticos, Desarrollos Gubernamentales (expropiaciones) , Desarrollos Privados, Industrias, Explotación de recursos naturales y Centros Comerciales.
Pero el PROCEDE y el PROCECOM no llegaron solos, sino acompañando al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC).
Como consecuencia del TLC, las importaciones de maíz proveniente de Estados Unidos se multiplicaron por 15 desde la entrada en vigor del TLCAN.
A la avasalladora competencia estadounidense se ha sumado una ”política más liberal” del gobierno mexicano que, en el caso del maíz, ha liberalizado el mercado más allá de lo requerido por el propio acuerdo y ha permitido el ingreso de maíz transgénico.
Para México, el TLCAN significó el derrumbe del agro mexicano, ahora, nuestro país sobrevive con los más de 20 mil millones de dólares que los migrantes envían a sus familiares. La migración, la desigualdad, la concentración de la riqueza en unas cuantas manos y un cada vez más acentuado desequilibrio en el comercio agrícola internacional con la agresiva apertura de los mercados, son sus resultados más evidentes.
Pero no sólo los campesinos han sufrido los efectos de esta guerra de conquista. El capitalismo también destruye y contamina la naturaleza.
Se calcula que los daños por contaminación de la última década alcanzaron en nuestro país los 36 mil millones de dólares. La actual tasa de deforestación es de 631 mil hectáreas al año. Tenemos el nada honroso primer lugar mundial en destrucción de bosques. Y cada vez son menos los manantiales de agua pura y más los mantos acuíferos contaminados.
Además, los cambios al artículo 27 posibilitan a particulares no arriesgar nada, ya que no necesariamente tienen que comprar la tierra, ahora pueden tener acceso a ella por otras modalidades. El PROCEDE y PROCECOM han abierto esta posibilidad. Ahora se pueden obtener derechos corrompiendo autoridades municipales o a representantes para usar tierras comunales o ejidales.
Los principales grupos que han recibido denuncias penales por afectación a ejidos y comunidades son: clubes de gol, parques temáticos y centros turísticos.
Las empresas hoteleras con mayores denuncias son Hoteles Fiesta Americana, Sheraton, Hoteles Hilton, Holiday Inn, Hoteles Radisson Flamingos, Hyatt, Presidente Intercontinental, y éstas también han recibido gran número de inconformidades y quejas frente a la Profeco por discriminació n y uso de áreas federales.
En esta guerra de conquista ninguno de arriba se quiere quedar atrás. Al igual que empresas especializadas en construcción de vivienda, las grandes empresas inmobiliarias, buscan terrenos para negocios. El ejemplo más claro es la expansión de Grupo GEO, la cual ha triplicado sus ingresos comprando terrenos a $10 pesos el metro cuadrado y vendiéndolo en $300 o hasta $400 pesos.
Si antes el Estado era el aval de la producción nacional de los campesinos, ahora se abre un gran mercado para la acción del capital en sus diferentes formas: desde el industrial, el financiero, el comercial, el bancario el inmobiliario, etc.
El resultado de todo este proceso es la concentración de tierras, primero en pequeños y medianos poseedores, posteriormente la tendencia indica que la tierra de mejor aprovechamiento (recursos naturales y de explotación turística), se concentrará en latifundios, empresas, corporativos y hasta transnacionales de capital nacional y de capital internacional o de ligas, fusiones, asociaciones o convenios entre ambos.
Así que, en el campo mexicano, tenemos un despoblamiento (migración a las ciudades y el extranjero, principalmente a Estados Unidos) y repoblación (traslado de trabajadores agrícolas, principalmente de indígenas que fueron despojados de sus tierras, a los nuevos latifundios y agroindustrias; y una destrucción (de la naturaleza, tierra, bosques, aire, agua, fauna; y de las relaciones comunitarias) y reconstrucció n (sobre campos antes agrícolas se erigen campos de golf, centros comerciales, hoteles y parques de diversión).
Todo bajo un nuevo orden: el del mercado mundial capitalista.
Si no me equivoco, eso es precisamente lo que hace una guerra de conquista. Es decir, conquista, destruye, despuebla, reconstruye, repuebla, reordena.
Hemos hablado del campo en nuestro país, en México, pero estamos viendo, escuchando y aprendiendo que lo mismo está ocurriendo en los 5 continentes. Lo que nos permite afirmar que se trata de una guerra de conquista en todo el planeta, una guerra mundial, la IV Guerra Mundial.
Sea que en el análisis se elija mirar “el árbol” o “el bosque”, la conclusión es la misma.
Pero hay algo, según nosotros los zapatistas, que hace de esta guerra algo especial. Y es que los efectos que está produciendo en la tierra y el territorio, es decir, en la naturaleza, son definitivos e irreversibles. Es decir que el planeta entero está siendo destruido y no tenemos otro lugar para vivir, así que la especie humana entera es la víctima de esta guerra.
Por eso decimos que es una guerra contra la humanidad. La Resistencia y la Defensa de la Tierra y el Territorio. En la segunda parte de esta plática, que se realizará en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, hablarán algunos de nuestros jefes indígenas zapatistas, y en el Encuentro de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo, se escuchará la palabra de las y los indígenas zapatistas bases de apoyo del EZLN.
Ellas y ellos contarán mejor cómo resistimos y defendemos tierra y territorio en las zonas donde vivimos y luchamos, en las montañas del sureste mexicano.
Por ahora, sólo adelantaré lo siguiente:
Uno.- Para nosotros, zapatistas, pueblos indios de México, de América y del Mundo, la tierra es la madre, la vida, la memoria y el reposo de nuestros anteriores, la casa de nuestra cultura y nuestro modo. La tierra es nuestra identidad. En ella, por ella y para ella somos. Sin ella morimos, aunque vivamos todavía.
Dos.- La tierra para nosotros no es sólo el suelo que pisamos, sembramos y sobre el cual crecen nuestros descendientes. La tierra es también el aire que, hecho viento, baja y sube por nuestras montañas; el agua que los manantiales, ríos, lagunas y lluvias vida se hacen en nuestras siembras; los árboles y bosques que fruto y sombra nacen; los pájaros que bailan en el viento y en las ramas cantan; los animales que con nosotros crecen, viven y alimentan. La tierra es todo lo que vivimos y morimos.
Tres.- La tierra para nosotros no es una mercancía, de la misma forma que no son mercancías los seres humanos ni los recuerdos ni los saludos que damos y recibimos de nuestros muertos. La tierra no nos pertenece, pertenecemos a ella. Hemos recibido el trabajo de ser sus guardianes, de cuidarla, de protegerla, así como ella nos ha cuidado y protegido en estos 515 años de dolor y resistencia.
Cuarto.- Nosotros somos guerreros. No para vencer y subyugar al diferente, al que otro lugar habita, al que otro modo tiene. Somos guerreros para defender la tierra, nuestra madre, nuestra vida. Para nosotros ésta es la batalla final. Si la tierra muere, morimos nosotros. No hay mañana sin la tierra. El que quiere destruir la tierra es todo un sistema. Ése es el enemigo a vencer. “Capitalismo” se llama el enemigo.
Quinto.- Nosotros pensamos que no es posible triunfar en esta batalla si no nos acompañamos en la lucha con los otros pueblos que son, como nosotros, el color que somos de la tierra, si no luchamos junto a los otros que otros colores, tiempos y modos tienen, pero les duelen los mismos dolores. Por eso hicimos palabra este pensamiento en la VI Declaración de la Selva Lacandona. Por eso caminamos, con el oído y el corazón abiertos, por los rincones de nuestro país. Para buscar y encontrar a los que dicen o quieren decir “¡Ya Basta!”, a los que han encontrado que el nombre de su enemigo es el mismo que a nosotros mata y duele.
Sexto.- Nosotros pensamos que ya no es basta con sólo resistir, y esperar uno y otro ataque del mandón y del dinero. Creemos que la fuerza que ahora se necesita para sobrevivir, es también suficiente para terminar con las amenazas. Es la hora.
Séptimo.- Ni al árbol ni al bosque. Nosotros como zapatistas que somos, para entender y saber qué hacer, miramos hacia abajo. No en señal de humildad, no para rendir nuestra dignidad, sino para leer y aprender lo que no se ha escrito, para lo que no hay palabras sino sentimientos, para ver en la tierra las raíces que sostienen, allá en lo alto, a las estrellas. ¡LIBERTAD Y JUSTICIA PARA ATENCO! ¡LIBERTAD Y JUSTICIA PARA OAXACA! Muchas Gracias.
Subcomandante Insurgente Marcos.México, Julio del 2007.
P.D. QUE CUENTA UNA HISTORIA NACIDA DE DOS RINCONES MORENOS DEL MÉXICO DE ABAJO.-
LA HISTORIA DEL COMEDOR DE GENTE.
Viene una historia de la tierra que lejos estuvo antes y ahora está cerca. Fueron las palabras hermanas de los jefes Yaquis y los jefes Zapatistas las que pegaron de nuevo historias y tierras que antes eran unidas y que el rico, el Yori extranjero, rompió y arrojó lejos unas de otras.
De dos tierras distantes y narradas por dos hermanos gemelos pero diferentes, nace esta historia.
De lejos pero cerca, viene esta historia.
De allá donde está plantada y erguida la alta vara que habla, el “bayalté parlante” le decimos nosotros, nosotras, zapatistas de la tierra que al sureste queda del noroeste de esta historia inconclusa llamada México.
Y de allá donde se levanta el árbol que en sus raíces guarda la memoria del buen sueño, la Ceiba, la sostenedora del mundo.
Viene la historia de más para allá del acá donde nuestra palabra se encuentra hoy.
De allá, donde el sol viste de rojo para entrar en el deseo de las sombras de la noche. De allá donde la otra Sonora prepara suelos y cielos para el gran encuentro de quienes originalmente poblaron este continente. De allá, del Valle del Yaqui, de Vicam, de Sonora, de México, viene una parte de esta historia que de dolor habla, de lucha, de mañana.
Y de allá donde las sombras nacen la noche y paren el sol que día habrá de ser en su paso. De allá donde el otro Chiapas prepara la palabra para hacerla puente con otros que de lejos llegan. De allá, de las montañas zapatistas, del sureste mexicano, de Chiapas, de México, viene la otra parte de la historia que así se completa.
Cuentan esta historia los más sabedores de los guerreros Yaquis, los más mayores, los ancianos sabios.
Y, con otras palabras y símbolos, la cuentan también los más primeros de los guerreros zapatistas, los Vigilantes, los que lejos ven en geografías y calendarios.
Y cuentan todos que el mundo vivió antes el terror que hoy es actual.
Que ya antes apareció el Comedor de Gente.
El nombrado por el Yaqui como Yéebua´éeme.
El que los mayas llaman Dzul Caxlán.
Que su ambición no tenía llenadero y que nada respetaba el Comedor de Gente.
Que la gente y sus modos eran devorados y nada se hacía para impedirlo.
Que cuando el Comedor de Gente reinaba, lo hacía con el General Miedo a su lado y así el mundo dos veces lloraba: con lágrimas de miedo sollozaba, y con lágrimas de muerte gemía.
Que todo era destruido y devorado.
Que se perdían así personas, palabras, tiempos, lugares.
Y cuenta la historia que el Comedor de Gente agarró entonces a una mujer y la rompió y la molió.
Pero cuenta también que, antes de morir, la mujer alcanzó a parir a dos muchachos gemelos.
Como roto fue su cuerpo de la madre, el un muchacho quedó en un lado y el otro uno fue a quedar en otro lado.
En uno y otro extremo del largo camino del sol quedaron.
El uno donde el sol empieza su andar y el otro donde el sol termina su jornada.
Aunque lejos uno de otro, los dos fueron criados por la madre mayor, la abuela, la tierra, la madre más primera.
Grande y extendido era la nagüa de la abuela y con ella arropó a los gemelos, aunque lejos estuvieran uno de otro.
Y de su sangre, la abuela creó manantiales y de su carne árboles y frutos.
Con su voz convocó a los animales para acompañar y alimentar a los gemelos, y encomendó al venado que fuera de uno a otro lado para que viera por el bien de ambos y no se olvidaran que su memoria era la misma.
Como guerreros crecieron los gemelos, en uno y otro lado de la extendida nagüa de la tierra.
Y en uno y otro lado conocieron la historia del Comedor de Gente, y en uno y otro lado hicieron su pensamiento de luchar y vencer al que tanto mal hacía.
La madre más mayor, la tierra, los juntó para que acuerdo hicieran los gemelos diferentes.
Echaron trato los dos mismos y distintos, y a su alta casa fueron a buscar al Comedor de Gente.
A retarlo fueron, a echarle bronca, a pelearlo.
Con bravura pelearon los gemelos, en uno y otro lado.
Y vencido fue el Comedor de Gente.
Contenta quedó la madre grande, la tierra.
Y contentos quedaron entonces los hombres y mujeres del mundo.
Ahora, en el calendario que abajo somos, en uno y otro lado del camino del sol, sabemos que no bastan dos fuerzas para derrotar al Comedor de Gente que ha vuelto a pintar de miedo y muerte nuestras tierras.
Sabemos que todas y todos que son el color que son de la tierra, y aquellas y aquellos que también robados son en su trabajo y dignidad, tenemos que unirnos.

Para pelearlo y derrotarlo al Comedor de Gente. Para ser libres.
En nuestra geografía, en nuestro calendario, es el tiempo.
Vale. Salud y que la víspera nos encuentre unidos, aunque diferentes.


SupMarcos.

viernes, junio 22, 2007

EL AMOR, SUS MODOS...

EL AMOR, SUS MODOS Y NI MODOS. I.

Este primer texto forma parte de una serie que se irá haciendo pública en otros lugares donde se presentará este desvelo hecho libro. El segundo se presentará en Morelia, Michoacán, el 12de junio. Y el tercero, en Guadalajara, Jalisco, el 15 de junio. Va.

CAPÍTULO I.- Que nos da a saber del veredicto de Sombra, el guerrero; que deja pendiente la carta de amores y esas cosas que el Sup redactó por encargo de Elías, pero que detallada cuenta da de la desconcertante misiva que Elías Contreras, Comisión de Investigación del EZLN, escribió para la Magdalena, así como de otros extraños sucesos y desordenadas explicaciones que no muy se entienden porque de por sí hay un pensamiento desordenado. Bueno, cuando menos uno.

El veredicto de Sombra.

Conocí a Sombra, el guerrero, alguna de esas madrugadas en que visité a Los Vigilantes. En ese entonces, en las distintas zonas se estaba discutiendo la que después sería conocida como Sexta Declaración de la Selva Lacandona. En la consulta interna que realizábamos, a mí me habían mandado para conocer el pensamiento de Los Vigilantes sobre lo que veíamos y el paso que daríamos. Lo que me dijeron Los Vigilantes esa madrugada, hace dos años, en junio del 2005, no viene al caso, así que no me extenderé en ello.

Fue casi al retirarme. Una lluvia, que empezó la tarde anterior, alargaba ya sus humedades hasta las primeras luces del alba. Los Vigilantes me llamaron y me lo presentaron. “Éste es Sombra”, dijeron, “él te acompañará cuando pase lo que va a pasar”. Los Vigilantes no suelen dar muchas explicaciones, y las más de las veces lo hacen con alegorías, leyendas, cuentos e historias. Así que ni siquiera pregunté quién era o cuál iba a ser su trabajo. Me despedí y junto mío, como de por sí, Sombra caminó hasta el Cuartel General del EZLN.

Sombra no hablaba mucho entonces, pero solía hacer comentarios irónicos con un filo que cortaba hasta en el tono. Se mantuvo entonces como al margen, como esperando. Yo imaginé que Los Vigilantes lo habían puesto de algo así como mi guardaespaldas, puesto que sabían ellos que, si la iniciativa era aprobada por los pueblos zapatistas, me tocaría salir primero y solo. Pensé que el nombre de Sombra era eso, una definición de su misión.

No acostumbro andar acompañado, así que al principio era molesto estar con él. Y por un buen tiempo pensé que Sombra era y sólo Sombra sería, hasta que llegamos a una reunión del Comité.

Ya la noche mandaba en el mundo de abajo cuando llegamos al lugar de la reunión, un poblado zapatista donde reinaban de manera coordinada (o sea, peleándose), y no en sentido figurado, la Toñita-Tercera- Generación y la Estefanía, que no sólo tiene el nombre, también el complejo de princesa de su par de Mónaco. Ambas tenían entonces 4 años, si la cuenta no me falla porque han de saber ustedes que allá también las matemáticas son muy otras.

En fin, apenas desmontando del caballo, las respectivas madres de la Toñita y la Estefanía me informaron lo más importante, a saber: que había café caliente y que las niñas que se disputaban el trono de ese olvidado reino, se habían quedado dormidas esperando al “Chup”, cito textualmente, “para que nos cuenta un cuento de ésos que no se entienden”.

Yo no alcancé a ofenderme. De por sí la Toñita y la Estefanía se adornaban y le echaban mucha crema a sus tacos cuando yo no estaba y, según me contaban sus padres, decían que, cuando yo llegara, me iban a mal mirar porque mucho las regañaba por no ir a la escuela autónoma. La Toñita, por ejemplo, argumentaba que escuela autónoma quería decir que podía ir cuando quisiera, que por eso era autónoma. Y la Estefanía decía que no iba porque la maestra era muy enojona, porque claro lo miraba en su ojo que se embravecía y hasta se ponía morada.
Pero ni ofensa, ni café caliente. Ahí nomás desensillando me avisaron que los comités están reunidos y me esperan. Llegué y saludé. Entonces, cuando iba a presentar a mi supuesto guardaespaldas, él mismo se presentó diciendo: “Sombra, el guerrero”. Ninguno de los comandantes y comandantas se sorprendió, así que supuse que ya lo conocían de antes, o que ya sabían de él.

Tal vez en otra ocasión les cuente de lo que Sombra y yo hablábamos, y hablamos, en las largas y solitarias jornadas, recorriendo los rincones de esta herida que llamamos Patria. Por ahora sólo baste decirles que, antes de salir para acá, me entregó unas líneas de trazo desordenado. No miré lo que decían, hasta hace unos momentos, antes de llegar aquí. Aunque los destinatarios apenas ahora se enterarán que lo son, creo que ellos me excusarán el que sepan del contenido de esta carta, dirigida a ellos, al mismo tiempo que todos ustedes, ahora que se las lea.

Dice así:

“Pinceles, hermano; Cuadratín, amigo:

Me parece que está claro, como se aclara mi mirada cuando a Ella la veo.

Cuando percibí los primeros trazos de Pinceles sobre el caballete, supe que él ganaría. No sólo conseguiría decir aquello en lo que mis palabras enmudecían. También supe que la luz que me desvela, rendirse bien podría a esas palabras hechas carbón y óleo, a esas imágenes contando una historia de deseo por definirse, como es ley que el deseo se defina luego, es decir, en humedades y truenos, en suspiros y gritos, en sueños.

Sí, he de confesaros, amigos, que pensé entonces que Pinceles habría ganado el reto y que, entonces, otro muro alejaría a la Ella de mí, como se alejó del fuego que le adornó el paso en el lienzo de aquella madrugada.
Maldije entonces aquel tiempo en que dejé, sobre el desordenado escritorio que Pinceles tiene en su taller, algunas de mis cartas y recuerdos, junto con el reto lanzado de contar otra historia, y de otro modo contar el dolor que por ella en mí se duele.

Alimentaba yo, sin embargo, la tenue ilusión de que, al final del lance que disputaba su atención y gracia, fueran mis palabras, y no los coloridos trazos de Pinceles, las que la tocaran en ese rincón secreto donde su nido tiene el nudo del deseo. Bien sabéis vosotros que para eso vivo y lucho, y que si no lo encuentro muero. Y pensaba yo para mis adentros, que mientras ese relámpago herida fuera en mi mirada, esperanza tendría de sombra dejar de ser, si en sus ojos, por fortuna y por fin, para siempre me alojara.

Vinieron entonces largas travesías, combates fieros y apocados reposos. Sombra en las sombras era. Ansia por de su mirada la enfermedad no tener y, por tanto, nunca el alivio conseguir luego.
Así pensaba… hasta hace unos momentos. Porque sin proponérmelo yo, ni que planeado por nadie fuera, tuve en mis manos la forma en que Cuadratín resolvió el desafío y me supe ya perdido. A mi entender, él había logrado hacer lo que parecía imposible, no sumar dos historias, sino hacer una tercera: el libro.

¡Vamos! ¿Otro rival más en la lucha por esa tierna luz?

Sea. Guerrero soy, y siempre habré de luchar por, en ella toda, nadie ser.

Así que, sabedlo caballeros, no es ésta mi conclusión o cumplimiento del lance en el que, sin proponérselo, su resplandor nos ha empeñado.

Ni Pinceles, Ni Cuadratín, ni la Sombra que soy, el guerrero.

Gana la ella, que es como deben terminar estos duelos.

¿Terminar dije?

Comenzar, corrijo.

Porque seguro estoy, y en esto de acuerdo estaréis conmigo, que ella nos derrotó desde la madrugada aquella en que, reunidos los tres, sin más lisonjas que las que ofrecen el café y el tabaco, llamarnos “La Sociedad del Desvelo” decidimos.

Que se sumen pues los desvelos que estas historias, palabra, imagen, libro, provoquen. Que luz tan alta como la que en ella anda, alto tiene el sueño, y a desvelar alcanza con su brillo, a todo varón o fémina que de serlo se precie, aunque aumente más así mi sufrida vela.

No estoy vencido, no. Sabedlo vosotros y aquel que en la pelea entre para no ser dueño sino siervo de mi señora.

Conoced entonces que si no existe aún la madrugada en que, ella en su luz desnuda, yo con la sombra cubierto, nos encontremos, con empeño habré de hacerla, y hacerme, para en ella de nuevo nacer y morirme luego.

Y sabed entonces que, de mis pasos rotos, fabricaré, de luces y sombras desconocidas para el mortal común, el discreto rincón del calendario donde mía será y donde seré suyo.

Por lo demás, señores, continuad el desafío.

La moneda está en el aire, y no caerá hasta que a sus pies me rinda yo, que es mi más grande anhelo, o se rinda aquél que en su corazón venza y en su humedad al fin naufrague.

Sed pues, caballeros, bienvenidos al desvelo.

Que el duelo siga y que no tengamos más alimento que ese destello que hoy, como antes ayer, a esta historia nos convoca.

Vale. Salud y que, mal haya mi destino si éste fuera, nunca sea cicatriz la delicada luz que a mi sombra lacera.

No vuestro, sino de ella soy, caballeros.

Por ella, para ella y en ella, soy yo, Sombra, el guerrero…

Elías Contreras hace una su carta, de amor y esas cosas, para La Magdalena.“Querida compañera, o compañero, según, Magdalena:

Recibe mis saludos fraternales y revolucionarios esperando que te encuentres bien en compañía de tus compañías, que sea tus compañeras, o compañeros, según, de trabajo. Yo aquí me encuentro bien, contento con los compañeros y compañeras de la lucha. Después de mi corto saludo, paso a lo siguiente:

Mira Magdalena, claro te digo que lo pedí al Sup que hace una carta de amor para que yo te voy a dar y así tú crees que yo escribí la carta, pero no yo la escribí sino que el Sup, pero fue porque yo se lo pedí que si no, pues no escribe la carta.

Entonces estaba yo un poco contento, no mucho, pero siempre un poco sí, porque ya tenía ya la carta. Pero aluego pensé que claro se va a ver que yo no escribí la carta que no escribí porque la escribió el Sup. Entonces dije, bueno, no dije pero pensé que, como dicen los ciudadanos, qué tal que me cachan en la maroma y no me sale. Y no es que te haya querido engañar, bueno, un poco sí, pero no mucho, que digamos que no es muy grave, sino que más o menos, que sea que era un engaño que iba salir bien, pero pensé que qué tal que va a salir mal, entonces mejor pensé de hacerte esta otra una carta que es, dice el Sup, una carta de amores y esas cosas, que sea que sí habla de amores un buen, pero de repente también de esas cosas otro tanto, no sé, tal vez.

Y arresulta también que, además, yo de por sí soy Contreras, que sea que es mi apedillo y mi modo, ni modos. Entonces si el Sup me dice “Andáte Elías, llevále esta carta a la Magdalena y le dices que tú la escribiste, y pa´ que llegues luego y no tardes, llévate la mula”, sin agraviar ¿eh?. Es que de por sí me empresta una su mula que tiene, que no es su mula, sino que se dice que está bajo su responsabilidá, que sea que él tiene que ver por la mula, manque sea muy mula, ora sí que ya le paro porque si no te vas a enojar y no es trato que te embravezcas.

Pero bueno, si el Sup me dice eso, pos yo, nomás de Contreras, no lo hago. Entonces también por eso no te doy la carta del Sup que yo le encargué para ti, sino la que yo mero te hice.

Entonces espero que me hayas entendido, Magdalena, y si no me entendiste no preocupas mucho porque de por sí tengo muy revuelto mi pensamiento y aluego arresulta que ni yo sé qué es lo que estoy diciendo.

Bueno, pues entonces esta carta que te mando se titula:

Carta de Amores y esas Cosas para la Magdalena.

Y el autor soy yo mero, que sea Elías Contreras. Y se dice autor porque uno mismo escribe lo que escribe y no otro, o lo que es lo mismo, el que hace las cosas es el autor de esas cosas. Por ejemplo, ¿quién es el autor de las chingaderas que nos hacen como indígenas que somos? Bueno, pues es el capitalismo. Y entonces el capitalismo quiere decir, pero bueno, luego te explico eso que es de política y no de amores, aunque tal vez sí, de repente, quién sabe.

Bueno, pues entonces yo te escribo esta carta que dice así:

Querida compañera, o compañero, según, Magdalena:

Bueno, pero no así se empiezan las cartas, sino que primero se pone la fecha y el lugar, que sea cuándo se escribe la carta y dónde la escribe uno, o una, según. Pero yo no le pongo fecha porque ni siquiera sé si te voy a entregar o no, porque aluego cuando te miro pues me entra la nerviosidá que le dicen, que sea que se me olvida lo que voy a decir, bueno, de por sí se me olvida cada tanto, pero cuando te miro pues ahí está la palabra dando vuelta y vuelta en la cabeza pero nomás no baja a la lengua y ahí estoy como tarugo, sin agraviar, pero también tu tienes tu parte del delito porque aluego andas toda rabona con esas falditas que ya de balde y las blusas que ya no se puede creer, con toda la pechuga asomando nomás. Entonces pues sí me inquieto, no mucho, bueno, sí mucho pero no lo doy a notar, creo.

Entonces, si la carta ésta de amores y esas cosas que te estoy escribiendo no tiene fecha pues no vas a enojar porque de balde se enoja uno, o una, según, en esto de los amores y esas cosas, porque, a ver, ¿qué caso tiene estar en la peleadera en lugar de estar en la querencia?

Por eso en Radio Insurgente, la voz de los sin voz, que han de ser muchos, o muchas, según, porque todo el día están dale y dale, pero bueno, pues ahí en nuestra Radio Insurgente sacan programas de orientación, que sea de consejos, para que no se pelean las parejas, o los parejos, según.

Y ahorita me estoy acordando que el Sup pone unas músicas muy otras cuando está de locutor de Radio Insurgente y un poco mucho nos hace reír con sus chistosadas y el otro día puso una música que dice que “ya no me pegues con el molcajete, mejor pégame con la trompa, mamacita” y yo creo que es por el 10 de mayo que es el día que se festeja nuestras mamaces y entonces si uno, o una, según, quiere mucho a su mamaces entonces dice mamacita y yo creo que el Sup sí cierto que tiene muchas mamaces porque cada rato anda diciendo “mamacita” y aluego se ve que tiene antojo porque dice también “arrrroz con leche”. Y en el norte dicen “leshe”, a saber por qué pero así lo he escuchado, y yo bien lo miré que el norte es muy otro, yo creo que por eso está en la otra. Bueno, pues ya me fui para otro lado otra vuelta.

Bueno, entonces arresulta que esta carta no tiene fecha por razón de que ya te expliqué y si no me entendiste ahí luego te paso un apunte para el estudio, que sea que es un papelito que uno como quiera no entiende nada, pero hace como si estuviera entendiendo y los demás no se dan cuenta de que uno tiene cara de tarugo, sino que dicen que uno es “intelectual”, manque no sea inteligente, pero bueno, con el papelito ése que se llama “apunte” o también le dicen “control de lectura” pero qué va a ser, si lo emprestan el apunte para no leer el libro, y pues ya me estoy jalando otra vuelta pa otro lado, pero el apunte en veces pues sí se entiende.

Bueno, y tampoco la carta tiene el lugar porque no sé ónde mero la voy a escribir porque onde quiera llegan los pensamientos en mi cabeza y ni modos que escriba a cada rato “esta parte la pensé en tal parte pero la escribí en tal otra”, no, si de por sí ya está revuelto mi pensamiento, peor va a salir la carta, no como ahorita que está quedando todo muy claro, pero es porque te estoy explicando, que si no pues no entendías “ni mais palomas”.

Esto de “ni mais palomas” me lo enseñó un compa que es mago y se llama “Alakazam el mago”, que sea que “Alakazam” es su nombre y “el mago” es su apedillo, como yo mi apedillo es “Contreras” porque es mi modo, entonces yo creo que su modo del compa Alakazam es ser mago. Bueno, pues el compa Alakazam dice “ni mais palomas” y ¡zas!, ahí nomás desparece una paloma que no es cierto que la desparece, sino que la guarda en un su sombrero como de jirafa que tiene, pero nadie se da cuenta porque el compa Alakazam hace magia, que sea, hace que todos miren para otro lado, como de por sí hacen los capitalismos con la gente, para que no lo mira que son unos ladrones, o ladronas, según.

Entonces espero que ya te quedó claro por qué esta carta no empieza con la fecha y el lugar y por eso comienza así como de zopetón, porque uno, o una, según, nomás abre el papelito y ¡zácatelas!, ahí nomás ya sale por donde va el asunto y ni tiempo le dan a uno, o una, según, de prepararse. Pero tú no vas a tener ese problema porque yo te estoy explicando como quien dice la perspectiva de la carta, que sea que la mires la carta de todos lados y al mismo tiempo, y yo creo que mejor te vas sentando porque aluego uno, o una, según, se marea con eso de la perspectiva.

Entonces ya sigue la carta, que sea que dice así:

Querida compañera, o compañero, según, Magdalena:

Y bueno de por sí se acostumbra en las cartas poner “querida” o “querido”, pero no es porque uno ya anda queriendo o porque le anda ganando la gana, sino porque se dice que es cortesía, que sea que uno es buena gente con el otro, o la otra, según.Pero se usa sólo si somos compañerismos, porque si le estás haciendo una carta a los malditos gobiernos pues no pones “Querido mal gobierno”, sino que pones también tu coraje, así como “Pinche mal gobierno” o “Maldito mal gobierno” o “Desgraciado mal gobierno”.

Bueno, ya le paro ahí con eso del mal gobierno porque si no pues tardo y la carta ya no va a ser de amores sino de corajes.

Y entonces en la carta ya sigue lo mero principal, que sea el por qué de la carta. Que sea que es como lo de por qué luchamos.

A ver, ¿por qué luchamos? Pues por los 13 puntos que antes eran nomás 11 pero se crecieron después de 94, como de por sí nos crecimos como zapatistas que somos. Y entonces el por qué luchamos es lo mero principal del EZLN, que sea por tierra, techo, trabajo, alimentación, salud, educación, democracia, independencia, libertad, justicia, paz, información y cultura.

¿Si son 13? A ver.

Sí, son 13, pero aluego se me olvidan todos y entonces yo tengo una maña porque cuando me pregunta alguien “¿por qué luchan los zapatistas?” y no muy llega rápido en mi cabeza alguno de los 13 puntos, pues entonces respondo “Por otro mundo más mejor y más bueno”.

O sea que respondo con un resumen, que quiere decir que se meten muchas palabras en unas pocas.
Bueno, aunque dice el Sup que los ciudadanos, o ciudadanas, según, luego hacen unos resúmenes que parece que así como no sueltan el micrófono, tampoco sueltan el lapicero, o la computadora, porque aluego ya lo escriben como si estuvieran matando chinches. Y dice que sus resúmenes son más largos que lo que están resumiendo. Que sea, si es un libro de 100 páginas, ¡zas!, se hacen un resumen de 300 hojas por los dos lados y a renglón pegado, le dice.

Bueno. Entonces lo mero principal que te quiero decir, Magdalena, es lo siguiente:

Mirá vos, Magdalena, yo puedo estar sin tú. Puedo hacer los trabajos de la lucha, y comer, y dormir, y puedo ir a la milpa o hacer las misiones que me encarga el mando, que sea el Sup, y todo lo que hago lo puedo hacer de por sí sin tú.
Entonces arresulta que no ahí está la problema, sino que la problema está en que no quiero hacerlo sin tú. Entonces, como quien dice, claro te digo que yo te quiero como un resumen de todo lo que no me sale en palabras y de otro tanto para el que ni siquiera hay palabras.

Pues esto toda mi palabra, compañera Magdalena. No sé que me vas a decir. Si tal vez no entendiste de repente te puedo dar una explicación, pero no mucha porque si no aluego me hago bolas.

Entonces pues ahí lo veas, según qué me vas a decir, si es que sí vas a aceptar que yo soy como quien dice tu pretendiente, que sea que pretendo que me digas que sí, que sea que me escojas a mí.

Y entonces, si ya dices que sí te pretenda, pues entonces ya te digo lo que falta, que sea eso de las “esas cosas”, porque la carta dice “de amores y esas cosas” y sólo escribí la parte de amores porque qué tal que me vas a decir que no, y entonces de balde claro voy a decir muchas cosas de las otras cosas.

Entonces, si es que me vas a decir que sí, pues no dilates mucho porque así rápido nos entendemos y pos a darle que pa luego es tarde, dicen.

Ora que si me vas a decir que no, pues entonces lo escribes en una tu carta y lo mandas por correo terrestre, le dicen, a mi dirección en las montañas del sureste mexicano, y pos así va a tardar un buen de tiempo en llegar y así no se bolla rápido mi corazón sino que tarda.

Creo que ahora sí ya terminé ya la carta.No, ya me acordé de otra cosa. Qué bueno que me acordé, porque si no ya no puedo poner la posdata. Dice el Sup que la posdata es para poner lo que se nos había olvidado. Entonces, como quien dice, posdata quiere decir algo así como “¡ah, ya me acordé!”.

Entonces dice:

Posdata. Bueno, creo que se pone al final de la carta, pero pos ya lo puse aquí y ahí tú la acomodas mero onde va, o lo recortas con una tu tijera este pedazo y ya aluego lo pegas al final, después de onde viene mi firma.

Y lo que acordé es que yo te quiero según tu modo, Magdalena, que sea que yo quiero a la Magdalena que eres y a la que quieres ser, no la que otros quieren que seas.

¡Chin!, ya son muchos “quieros” y dice el Sup que hay que buscar sinónimos, que sea palabras que son iguales porque son diferentes, o algo así. O sea que, como quien dice, te estoy diciendo claro que tú y yo seamos sinónimos mutuamente ambos dos.

Pues es todo.

Fraternalmente.

Vivir por la patr…

¡Ah!, tras que no. Ya me acordé que el Sup me dijo que no termino así la carta y yo le dije que por qué no si yo soy zapatista. Y el Sup me respondió que porque es una declaración de amor, no una Declaración de la Selva Lacandona. Y entonces le pregunté que cómo pues voy a terminar y él me dijo que algo así con mucho sentimiento pero que no sea muy largo, porque uno no se va despedir en una carta haciendo otra. Entonces pensé este final que dice:

Fraternalmente y ahí luego nos perspectiveamos.

Elías Cont…

¡Ah no! El Sup me aconsejó que pongo algo bonito antes de la despedida. Entonces ya pensé algo bonito, a ver si te va a gustar, no sé, de repente sí, lo más seguro es que quien sabe.

Y dice así:

Magdalena, desde que te conocí, pos nomás no me pasa el día, se me va el hambre, me distraigo de los trabajos, no me concentro y la paso suspirando. O sea que, como quien dice, desde que te conocí ora sí que se chingó la Roma ésa.

Pero pérate, no ahí termina lo bonito, sino que falta lo que falta, que sea que dice, ahí nomás lueguito de onde dice que ora si que se chingó la Roma ésa:

Entonces yo creo que no está cabal que yo esté así nomás por tu causa, motivo o razón. Y más mejor que a ti te pasa igual, para que juntos nos distrayemos de los trabajos, y no nos concentramos, y la pasamos suspirando, y no nos pasa el día, y que ora sí se chinguen dos Romas.

¿A poco no quedó bonito?

Bueno, pues ya me despido.

Y claro te digo que no andes toda despechugada porque aluego te enfermas y qué tal que no estoy yo para cuidarte.
Es todo mi palabra.

Desde… desde… bueno, ahí luego te digo desde donde, porque falta lo que falta…

Elías Contreras.Comisión de Investigación del EZLN.

Ahí termina la carta de Elías Contreras. La encontré yo, cuando revisaba las cosas de la finada Magdalena, buscando algún dato para avisarle a sus familiares o amigas. Estaba cuidadosamente doblada, así que nunca sabremos si la

Magdalena la había leído o no, antes de aquel combate en el que cayó peleando contra el mal y el malo.

Tiempo después, vi a Elías Contreras y le dije que había encontrado esa carta, pensando que tal vez él quería conservarla. Elías la releyó y me la regresó diciéndome:

“Quédala Sup, como quiera las cartas son de por sí para alguien muy especial y se escriben una vez, ya luego pues quedan las palabras ahí guardadas en papel, para que, aunque la piel olvide o no tenga, nuestro corazón recuerde hasta lo que falta ser”.

Así me dijo Elías Contreras, Comisión de Investigación del EZLN, y así digo yo ahora, las palabras son para que, aunque la piel olvide o no tenga, su corazón recuerde lo que falta ser, es decir, el mañana.

Muchas gracias.

Desde la calle Zapotecos, en la Colonia Obrera, en el Otro Distrito Federal.

Subcomandante Insurgente Marcos.México, Junio del 2007.

P.D.- ¿Quieren saber de qué tratan los capítulos dos y tres del Amor, sus modos y ni modos? Pues se van a tener qué esperar a Morelia y a Guadalajara. Sirve que pienso de qué carajos voy a hablar.
Tan-tan.

DEL AMOR...

EL AMOR VISTO DESDE AFUERA.(Segunda parte de “EL AMOR, SUS MODOS Y NI MODOS”)
Junio del 2007.
Morelia, Michoacán.
CAPÍTULO II.- En el que se nos hace saber de las reflexiones que, sobre el amor y esas cosas, hace alguien que se parece extraordinariamente a un escarabajo; en el que el Viejo Antonio cuenta una historia sobre un amor absurdo e imposible; y el que termina con algunas otras miradas que, desde fuera, se asoman a los modos y ni modos del amor.Por alguna extraña razón, que no conviene ahora tratar de desentrañar, en las montañas del sureste mexicano vive un ser singular y estrafalario. Ustedes podrán decirme que no sólo en el sureste mexicano, sino que en el mundo entero hay seres singulares y estrafalarios, y tendrán razón. Para no ir más lejos, en esta mesa cuadrada, y en el auditorio, abundan y redunda seres singulares y estrafalarios. Pero este ser al que me refiero es, en términos estrictamente científicos, un escarabajo. Es decir, usted puede tomar una de esas enciclopedias que son más difíciles de vender que los partidos políticos electorales (que tampoco es decir mucho) para ver una foto o dibujo de un escarabajo, y luego voltear a mirar a quien ahora le señalo en este retrato ilustrado de Domi y… vea… ¿Le sorprende? Sí, usted ve “algo” que tiene varios pares de manos o piernas, que tiene algo así como una cáscara de alguna fruta (“cacaté”, le dicen en Chiapas) en la cabeza, una tapa de frasco de medicina en una mano, un clip extendido en la otra, una ramita en otra una, algo parecido a una pipa en otra mano (sí, yo también ya perdí la cuenta del número de manos), un lustroso caparazón negro y una especie de cuerno en la cabeza que semeja al de los mitológicos unicornios. Si le digo que es un escarabajo, ¿duda usted de la enciclopedia o de la realidad?
Puede dudar de ambas y no se equivocaría. El ser singular y estrafalario cuyo retrato ha realizado Domi, es un escarabajo que optó por el noble oficio de la andante caballería, y eso que tiene en la cabeza es su yelmo, lo que tiene en una mano es un escudo, una lanza es lo que sostiene la otra una mano, con la otra otra blande la temible espada “Excalibur” (aunque sólo parezca ser una ramita), y, en la que creo es la última mano, lo que parece una pipa es, en efecto, una pipa…”
Así había yo empezado la historia que abre este capítulo segundo de la breve serie, llamada “El Amor, sus modos y ni modos”. Estaba yo contento, no sólo porque había cenado algo, también porque pensé, iluso de mí, que en calma podría yo hablarles de Durito, un escarabajo que encontré en las montañas del sureste mexicano, hace 22 años (que, no es por presumirles mi juventud, es mi edad real y que si me veo un poco más viejo, sólo un poco, se debe tal vez a que me corrieron sin aceite). Estaba yo pensando de contarles que este escarabajo es muy hablador cuando, de pronto, viniendo literalmente del techo del cuarto, descendió, con una servilleta desechable como paracaídas, sobre el teclado de la computadora marca “La Migaja”, el susodicho.
- “¡En la madre!”-, pensé, y digamos que no estaba pensando precisamente en la que me parió, crió y que me han estado recordando, desde que salió la VI Declaración la Selva Lacandona, con mentadas no precisamente de menta.
Durito desenvainó su espada, bueno, trató de desenvainar su espada, porque se le atoró en el paracaídas, que diga, en la servilleta desechable, y dijo:
- ¡“Habladora”, tu abuela! -
Yo no dejé de apreciar que, de pronto, el ala femenina de mi árbol genealógico estuviera apareciendo ya en las primeras páginas, pero, previendo que cayera toda la parentela, incluyendo una tía gorda que hubiera arruinado el teclado, la computadora, la mesita, la casa y sus cimientos, opté por distraer a Durito con una pregunta adecuada:
-¿Y a qué se debe esa entrada tipo “echen paja”? –
- ¡Qué echen paja ni que ocho cuartos!, es que ahora ando en la onda de tropa aerotransportada, digo, para no desentonar con el ambiente belicista que Fecal ha impuesto en el país entero – dice Durito y, mientras revisaba su paracaídas, agregó:
- Mmh… estas servilletas neoliberales parecen programas panistas de gobierno… o sea que no sirven ni para limpiarse el… ¡un momento!, no me distraigas, que yo debía decir un parlamento que he ensayado y ni modo de no decirlo -.
- Vamos, no tienes por qué molestarte -, dije, pero Durito no me hizo caso y empezó a hurgar en su mochilita de campaña, que dicho sea de paso, más bien parecía de ésas que usan los niños para ir a la escuela, sacó unos papeles, murmuró algo, volvió a hurgar en la mochilita, sacó la tapa de frasco de medi…, perdón su escudo, su lanza, su yelmo y su pipa, se vistió apresuradamente, revisó rápidamente los papeles y, adoptando una pose… mmh… digamos que singular, declamó:
¡He aquí que he vuelto, yo, el grande Don Durito de la Lacandona, el más colosal desfacedor de entuertos, al apoyo presto a las féminas en apuros, el terror de los políticos corruptos (o sea, todos), el que venido ha a este mundo para socorrer al oprimido, desencantar doncellas y enamorar diosas!…
- Tu modestia es apabulante -, dije yo como de pasada.
¡Calla y no interrumpas, que ya voy encarrerado! ¿En qué me quedé? -, dijo Durito mientras revisó de nuevo sus papeles.
- ¡Ah sí! Aquí está… Por eso, con verdad declaro, que si alguna desamparada belleza femenina, tiene en el corazón una herida producto de cierta maldad que un despreciable varón le ha hecho, saber debe la agraviada en cuestión que sólo necesita decirme el nombre del agresor para que, súbito, lo desafíe con mi espada y lo haga pedacitos, de tal forma que no va a servir ni para unas albóndigas con chile chipocle.
- Será “chipotle”-, dije yo mientras aproveché la confusión reinante para esconder el tabaco.
- ¡Es lo mismo! Si no es clase de cocina, que buena falta les hace a las damas de hoy en día, sino una buena obra para que justicia obre por mi espada, sabiduría por mi pensamiento y por mi corazón nobleza, para que la acongojada en cuestión deseche atribulaciones y tristezas, y así tome por bandera una sonrisa con la que más tibia será la noche fría, y más acompañada la solitaria soledad -.
- Durito, nadie ha requerido tu presencia. Para las mujeres despechadas, ya están Paquita La del Barrio y Lupita D´Alessio; para los varones heridos, están José Alfredo Jiménez y Pedro Infante, y para los otros amores rechazados, pues algo habrá, cuestión de conocer. Pero, dime, ¿en dónde se ha visto que, para mal de amores, alguien recurra a un escarabajo? -, dije mientras prendía mi pipa.
- Pues mal hacen -, dice Durito mientras enfundó la espada, dejó botados escudo y lanza, y, no sé cómo, porque lo escondí bien, tomó de mi tabaco y encendió su pipa. Después de unas bocanadas, me preguntó:
- Bueno, ¿y entonces para qué me necesitas? -.
- ¿Yo? Para nada. Estoy preparando un escrito para la presentación del libro “Noches de Fuego y Desvelo” -, le respondí, le mostré el libro y agregué, con insidia: - Además, parece que a la hora de hablar se te olvida el parlamento -.
Durito respondió de bote pronto:
- ¡Bah! Ya deberías de saber que, quien es torpe con el habla, suele ser hábil con la pluma y con ella puede hacer temblar no sólo al poderoso, también el tibio vientre de la mujer mejor, de la fémina que espera y busca, como es ley, un caballero andante con quien se hagan de nuevo y de nuevo se crezcan -.
- Y el mentado libro éste, ¿acaso habla de amores y esas cosas? -, añadió Durito mientras se asomaba a la pesada portada del trabajo gráfico y de diseño de Antonio Ramírez y Efraín Herrera.
- Algo así -, dije.
- ¿Y viene la perspectiva de la andante caballería? -, cuestionó Durito.
- Algo así -, reiteré.
- Bien, pues yo lo he de enriquecer con mis sapientes reflexiones, que si alguien es sabedor de amores, velos y desvelos es aquí su servilleta no-neoliberal, o sea que yo sí aguanto un piano -, señaló Durito por entre el humo.
- Lo lamento Durito, es demasiado tarde. El libro está ya terminado, impreso, encuadernado, catalogado con varias “X” en la moral del respetable, vetado por el Yunque, excomulgado por la Santa Sede y prohibido en las librerías a las que acuden las buenas conciencias -, dije.
- Bueno, pues entonces agréguenle una posdata, o un anexo, o mejor conviértanlo en enciclopedia, que mis conocimientos sobre tan lúbrico tema dan para varios tomos. A ver, apunta ahí… -, dijo Durito mientras se paseaba de un lado a otro con varios pares de sus manos cruzadas a la espalda.
Yo me resigné, después de todo él es el caballero andante, y yo su humilde escudero (y, por lo que se ve, también su secretario).
Así que aquí están las primeras (de varios miles, advirtió Durito) reflexiones sobre los modos y ni modos del amor, hechas por un escarabajo aerotransportado:
DEL AMOR Y ESAS COSAS (primeras de 7,777 partes)
Reflexión UNO: El principal defecto del amor es que se acaba.
Reflexión DOS: A la hora del amor, al amor nadie le pregunta su opinión.
Reflexión TRES: Antes del amor, se suelen quemar las naves que después, en el desamor, serán reconstruidas con rapidez.
Reflexión CUATRO: En el amor, fastidia la cercanía continua y desesperan las ausencias extendidas en tiempo y distancia.
Reflexión CINCO: El problema en el amor no es quitarse la ropa, sino quitarse el miedo.
Reflexión SEIS: Al amor nadie lo entiende, pero quienes menos lo entienden son los enamorados.
Reflexión SIETE: El amor es la única búsqueda donde, cuando uno, o una, según, encuentra, se pierde.
Fin de las reflexiones de Don Durito de La Lacandona.
El Viejo Antonio cuenta otra historiadel insolente amor entre la luz y la sombra.
Tomó la lluvia un descanso, y una luna criando luz se retrató en el oscuro espejo de la noche. No en esta madrugada, sino en otra una, hace 10 años. El Viejo Antonio salió de su techo de nylon, miró hacia la creciente herida de luz y luego volteó a verme, apurado como estaba yo desalojando los charcos que la lluvia había formado sobre mi techo y que amenazaban con romper los bejucos que tensaban el plástico. No esperó el Viejo Antonio, el tabaco no esperó, y con la pequeña nube de cigarro y pipa, como antes la lluvia, empezó a abundar la palabra.
“Tiene tiempo ya”-, dijo el Viejo Antonio.
Un viejo sabedor purépecha me contó cómo el amor que parece imposible, suele buscar caminos extraños para darse el beso que anula la dualidad.
Y qué amor más imposible que el de la sombra y la luz, el de la luna y el sol. Y contó el purépecha que sus anteriores cuentan así el imposible suspiro que unió y une a ambos:
El sol, que Curicaueri tiene por nombre, amó y amado fue por Xaratanga, que es como la luna se llamaba. Tanto era su amor y tanto su necesidad de tocarse, que no se separaban. Sufrían entonces hombres y tierras las consecuencias de esa pasión que iba contra todo.
Se enteró Nana Cueráperi, la naturaleza madre, la tierra, el principio y el fin, la más grandiosa y sabedora, y grande fue su extrañamiento, porque, cuando hizo al sol y la luna echó a caminar el cielo, bien que les explicó su trabajo: al sol caminar le tocaba el día, y resbalarse por la noche era la labor de la luna. Pero el amor hecho pasión de ambos incumplía el acuerdo de los tiempos primeros. Enojó entonces Nana Cueráperi y llamó a los dos a su presencia para decirles así:
“Todo hice yo, ríos, mares, tierras y montañas. De árboles, animales y plantas y flores los poblé. Hice después al hombre y a la mujer para que sobre mí y en mí fueran. Pero el volcán vaciaba su ira sobre los valles, mientras zirpiri, el rayo, y hanicua, la nube, se amaban de tal forma que lluvia grande se hacían y el agua lo cubría todo. Para eso resolver, fueron creados ustedes. Xaratanga debía esperar en casa mientras Curicaueri calor daba a la tierra y, con su paso, abriría las flores y crecería, maduro, el maíz que es corazón y alimento de mi gente. Regresando al hogar Curicaueri, la luna debe salir, con su grande compañía estrellada, para ser guardiana del mundo”.
La Luna y el Sol protestaron, pero Nana Cueráperi, la madre tierra, no se conmovió y enojada sentenció: No yacerán juntos, no se unirán sus pieles.
Lloraron los dos amantes irreverentes y de sus lágrimas caídas en la tierra, brotaron raíces, flores y frutos maravillosos. Caminó desde entonces el sol el día, y desde aquel tiempo la luna vigiló la noche.
Pero cuentan también que el y ella, no habiendo lugar y tiempo para a escondidas verse, tocarse y amarse, un rincón le hicieron a la habitación del tiempo donde encontrarse pueden la sombra y la luz. Es por eso que, en algunas madrugadas, la luna deja a lluvias y estrellas cubrirle en la guardia y, vestida sólo de nube, en el abrazo del sol se envuelve y él más luz se hace y ella más se entibiece, y entonces otra una lluvia se llueve, y algo así como un largo suspiro, viento se hace sobre la silenciosa tierra.
Se calló el Viejo Antonio, y, como si tal, un viento inquietó entonces la noche, y la lluvia volvió a reinar, aunque lluvia muy otra me pareció…
Cuando escucho historias de amores inverosímiles, como ésta que me contó el Viejo Antonio y ahora les cuento yo, es que pienso que no sé si dios exista, pero existen los milagros.
Vale. Salud y que, si no tienen lugar, sombra y luz se hagan el mundo que su ansiedad necesita y merece.
Muchas gracias.
Subcomandante Insurgente Marcos.México, Junio del 2007.
P.D. QUE SE ASOMA AL BAÚL DE LA MEMORIA.- De otra madrugada, hace 8 años, cuando los estudiantes y las estudiantas de este país llamado México, en 1999, cátedra de dignidad nos dieron, reaparecen éstas las…
9 TESIS Y UNA CONCLUSIÓN SOBRE EL POLIFANTE Y LA REBELDÍA.
1.- El Polifante, como todos vosotros sabéis porque se estudia en todas las facultades y escuelas, es una especie de elefante múltiple y multiplicada nariz, exponencial en número y distancia.
2.- La distancia más larga entre dos puntos es la recta que no los une, sobre todo si entre los dos puntos hay una pared.
3.- La pared, viene en todos los tratados científicos, es un curioso artefacto que sirve para evitar que haga lo que se le venga en gana ese travieso irreverente que es el viento.
4.- El viento, según revelan recientes estudios estudiados estudiosamente, es un potro obsceno cuya montura es el deseo.
5.- El deseo es inútil si no convoca humedades.
6.- Las humedades, según se sabe, nacen en una calabaza.
7.- La calabaza es la forma que, para protestar contra la ley de gravedad, asume una manzana.
8.- Una manzana no siempre es una manzana, sobre todo de madrugada.
9.- La madrugada es el lugar en donde se desvive el Polifante.
Conclusión: Ergo el Polifante, como la rebeldía, es contagioso.
P.D. QUE LEJOS MIRA.- En una mesa manchada de restos de tabaco y desvelos, un libro de Bertolt Brecht yace herido, abierto en una página donde se lee:
“Cuando yazca en el cementerio que me traiga la amada un puñado de tierra.Y diga: Aquí descansan los pies que hasta a mí vinieronAquí los brazos que tanto me abrazaron.”

P.D. DE OTROS IMPOSIBLES:
DIÁLOGO IMPOSIBLE ENTRE DURITO Y ROCINANTE.
Rocinante: Bueno, pues sí, se parece usted extraordinariamente a un escarabajo.
Durito: Escarabajo sí, pero no.
Rocinante: ¿Pero no?
Durito: Quiero decir, no sólo. Y usted, parece un caballo y triste parece.
Rocinante: Un caballo sí, triste tal vez, pero no.
Durito: ¿Pero no?
Rocinante: Quiero decir, no sólo.
Durito: Mmh… La vida, los amores y esas cosas.
Rocinante: Sí.
Durito: Se sufre.
Rocinante: Se sufre sí, pero no.
Durito: Y que lo diga…
Vale de nieve de nuez.
El Sup asomándose, en sueños, a la madrugada con ella.

DE LA POLÍTICA

DE LA POLÍTICA, SUS FINALES Y SUS PRINCIPIOS
Subcomandante Insurgente Marcos.
Junio del 2007.Morelia, Michoacán.

Los finales de la Política.

Quisiera iniciar lo que es propiamente nuestra participación en esta mesa redonda que, cuando menos en mi percepción, no sé en la de ustedes, rectangular, haciendo un poco de memoria.
Cuando, en los primeros días de enero de 1994, la subsecretaría de gobernación de Carlos Salinas de Gortari, la hoy prócer de la democracia perredista y de la CND lopezobradorista, Socorro Díaz, acuñó el término de “transgresores de la ley” para referirse a los combatientes del EZLN, no hizo sino honrar el despropósito que ilumina el horizontes de los zapatistas.

Sí, la trasgresión de la ley, primordialmente de la ley de gravedad, ha sido y es una de nuestras aspiraciones. Claro que, en el camino, nos hemos propuesto transgredir otras leyes, a veces con fortuna y otras veces nos estamos tardando todavía, pero falta lo que falta.

Pero en lo que se refiere a la trasgresión de las leyes, explícitas e implícitas, de la política mexicana, también es obra de esta etapa del capitalismo que se conoce como “globalización neoliberal”.
Quisiera extenderme un poco en esto, porque hablar de Ética en Política sería hablar de principios en la Política, y para transgredir ahora la lógica temporal, empezaré no por los principios, sino por los finales de la Política.

Así que aquí presento algunas tesis:

1.- En el capitalismo, la Política de arriba es fundamentalmente una lucha por ejercer la hegemonía en una sociedad, es decir, mandar. Y, con ese Poder, homogenizar esa sociedad, es decir, hacerla, igualarla, modelarla según el criterio del que manda, es decir, de quien es la fuerza hegemónica.

2.- En la política capitalista pre moderna, es decir, hasta antes de la etapa neoliberal, el Estado era como la “madre” del individuo y el “padre” era el Político. En el seno “materno” y con la vigilancia “paterna”, el individuo “nacía” socialmente y aprendía a relacionarse con esa sociedad… y a que se atenía si no lo hacía adecuadamente. Es decir, el individuo aprendía quién manda y como debía comportarse, y las consecuencias de ser desobediente y mal portado.

3.- Si en el capitalismo pre-neoliberal, nacías y luego subías o bajabas para ser víctima o verdugo, en la globalización neoliberal se pone un letrero arriba que dice “NO HAY VACANTES”. El Poder ha llegado a la etapa en que reproduce a los explotadores en el mismo DNA de la mega empresa. Se acabó lo de “estudia, trabaja, pórtate bien, traiciona personas y convicciones, y llegarás a rico”. O naces Slim, o naces explotado, despojado, despreciado y reprimido por Slim.

4.- Para el capitalismo, todas las personas son no-natas, es decir, no nacen, hasta que se incorporan a la lógica que es la hegemónica en esa sociedad: la lógica del mercado. No sé si todavía, pero antes, cuando yo era joven y esbelto, las señoritas “debutaban” en sociedad en los bailes de quinceañera. Con esta fiesta, la mujer se presentaba en el mercado de carne como apta para ser usada, no sólo en el sentido sexual, también para la procreación, el trabajo doméstico y la promoción de mercancías. Claro que, ahora, por acción de algunos gobernadores preciosos, curas, obispos, cardenales y empresarios, las niñas y niños no tienen que esperar a llegar a los 15 años para que sus cuerpos sean usados e intercambiados. En sentido más amplio, en el capitalismo, el “debut” de los individuos e individuas, su baile de quinceaños, es cuando acceden al mercado. Sea como vendedores de su fuerza de trabajo, sea como consumidores de mercancías. La culminación de esta iniciación es el debut en el mercado electoral: el individuo vuelve a “bailar” con su credencial de elector… aunque le toquen puros chambelanes feos y chafas (como Lázaro Cárdenas Batel).

5.- Esto quiere decir, entre otras cosas, que quienes no acceden al mercado o se resisten a hacerlo, o sea que no “debutan” en sociedad, son no-natos, no existen, sobran en la sociedad capitalista. Esto vale entonces para los indígenas, las mujeres rebeldes, los jóvenes y las jóvenas mal portados y mal portadas, y tod@s aquell@s que se resisten a esa lógica de mercado y buscan formas alternativas y autogestionarias, por ejemplo, en la comunicación, en el arte, en la cultura, en la economía.

6.- El trabajo del Político de Arriba era, pues, mantener funcionando la incubadora en la que era introducido el individuo desde que nacía. Una incubadora que es como las lavadoras ésas automáticas, que las programas y empiezan a lavar, enjuagar y secar en forma secuenciada. Para eso están la familia, la escuela, el trabajo, los medios de comunicación, los procesos electorales, la administració n de justicia, la represión policíaca y militar, el gobierno. El sueño de cualquier firma fabricante de aparatos domésticos: una máquina que lava, enjuaga, seca, plancha, dobla y acomoda en el estantero social, en forma simultánea, en todas partes, todo el tiempo, desde antes de nacer y hasta después de muerto (es decir, desde los cursos y clínicas de parto profiláctico hasta las funerarias con indulgencias papales incluidas).

7.- En el mundo globalizado el Estado y los Políticos no pueden ya cumplir esta función. El individuo ya no tiene por qué referirse a una patria, una cultura, una raza o una lengua, el vientre materno es ahora esa megaesfera que algunos llaman todavía “planeta tierra”. El “ciudadano” ya no es producto de la labor de la política en el Estado Nación, ahora la “incubadora-lavadora -planchadora” es la megápolis, el mundo globalizado. Si antes los parámetros de “socialización” , es decir, de “domesticación” , o “ciudadanizació n” del individuo eran los de una Nación, ahora lo son los de la globalización neoliberal.

8.- Si el sistema capitalista se responde a sí mismo que su forma de coexistir con los otros en una sociedad es dominándolos, entonces, ante la existencia de lo que no entra en la lógica del mercado se pregunta: ¿cómo coexisto con los neo no-natos que la globalización ha hecho proliferar? La respuesta es con la caridad… y la eliminación.

9.- Esto era trabajo de los Políticos tradicionales. Es decir, mostrar el caos y el desorden que significa la presencia de quienes no tienen un papel en la sociedad, decir “mirad el desmadre”, mostrarse como referente sólido de orden y racionalidad, y proceder a eliminar lo otro, lo raro, lo inútil, lo extraño, lo estorboso, lo incómodo. Y así muestran al indígena, al diferente en su preferencia sexual, al joven insumiso, a la mujer rebelde.

10.- La política tradicional, es decir, como la conocíamos antaño, ya no sirve para mantener funcionando la sociedad, para la reproducción de los hombres y mujeres sociales (entendiendo “reproducción” en su sentido más amplio, es decir, las condiciones económicas, políticas, culturales y sociales para su reproducción social), sino el administrador- contenedor de los desórdenes de esa reproducción. El megapoder, ese ente del que poco se sabe, lo que nosotros los zapatistas llamamos “La Sociedad del Poder”, ahora impone una reproducción más importante: la el dinero. Y es ésta la que provoca el caos y los desórdenes en la reproducción de las personas.

11.- Esto es evidente cuando vemos que los políticos tradicionales han sido desplazados por una generación de yuppies de la política (Lázaro Cárdenas Batel en Michoacán es un ejemplo), sin ningún oficio político y ninguna capacidad de gobierno; pero se hace más claro cuando vemos que el protocolo tradicional de la política, esa compleja mezcla de señales y actitudes, lo que se dio en llamar “las leyes no escritas del sistema político mexicano”, no existe más.

12.- Estamos presenciando, y padeciendo, los últimos estertores de los últimos restos de la clase política mexicana. Tal vez desde antes, eso no nos interesa ahora, pero desde hace varias décadas, el viejo axioma del viejo Bismark de que “la política es el arte de lo posible” se ha ido transformando en algo más cercano a la realidad que padecemos actualmente: “la política es el arte de la simulación”. Las consecuencias de esta redefinición de la política no sólo tienen qué ver con el papel fundamental que asumen actualmente los medios masivos de comunicación en la política moderna. También con redefiniciones y reajustes que se han dado en la clase política mexicana, en su quehacer y en sus “usos y costumbres”.

13.- En términos estrictos, la política en México se ha convertido en el arte de la imagen pública, es decir, del planchado permanente, la alta costura, el salón de estética, los cursos de superación personal, y la asistencia asidua y puntual a la cita con el asesor de imagen y la casa de encuestas. La vileza, la ruindad, el cinismo, la hipocresía y la estupidez son las nuevas virtudes políticas. Las repúblicas languidecen bajo el peso de la monarquía de los medios, y la clase política disputa a locutores y comediantes el papel de bufones de la Corte.

14.- Pero la clase política mexicana no asiste sola a su propio entierro. De la mano lleva a algunos intelectuales progresistas en sus diversas facetas, sea como escritores, académicos, investigadores, artistas, analistas, profesores.

En esta etapa neoliberal, algunos intelectuales se convirtieron en las máquinas tragamonedas (una slot machine, dirían los gringos) del Poder: echas una moneda y sale una justificación. Si sale bingo, hasta puede que esa argumentación tenga una mínima coherencia.

La ilusión de que una izquierda que no lo es llegue al Poder y lo ejerza (Michoacán es un ejemplo actual), ha sumido a buena parte de la intelectualidad progresista en el sopor del opio acrítico. Con una profunda (y petulante) conciencia de su propia trascendencia histórica, el intelectual progresista valora ahora el avance democrático según su estabilidad económica y emocional: necesita ver un palacio de gobierno, un palacio del saber (una universidad) , un centro comercial (es decir, un Palacio de Hierro), un palacio del transporte (un segundo piso), y un buen restaurante para sentarse a la mesa del Príncipe Idiota que es el político mexicano; para decir que hay estabilidad y paz en México. Claro, entendiendo”Mé xico” como lo que aparece en los medios de comunicación electrónicos, en la prensa y en las charlas de café sin cafeína.

Pero la ambición neoliberal provoca desastres y al Poder, al Político y al Intelectual le marean las desestabilizaciones . El frenesí moderno que lo aterra no es el de las velocidades de sus autos en los segundos pisos, sino el de las luchas sociales.

Los intelectuales se revuelven sobre un pasado muy lejano para reclamar respeto, consideración, lástima. La nostalgia se convierte en la coartada de quienes estuvieron en todo (aunque nunca dicen haciendo qué), y el quehacer intelectual semeja a las tardes bucólicas, donde la tristeza era bella porque era propia, como es propia la masturbación y el ir al baño.

Los intelectuales de la nueva farsa de clase política sostienen la tesis de la disuasión mutua entre las clases en pugna. Los de arriba hacen como que temen, los de abajo deben hacer como que creen que los de arriba les temen. Todos debemos hacer como que ya hay democracia, justicia y libertad. Y hacer como que hay gobierno.

Si antes para ser intelectual progresista había que ver decenas de veces el Acorazado Potemkin, hasta poder predecir una escena. Ahora hay que leer las obras completas de Felipe González y Fernando Savater, creer que Aguilar Camín es un escritor, que los gobiernos perredistas son progresistas, que Lázaro Cárdenas Batel es gobernador de Michoacán, que Julio Moguel tiene algo sustancial en el cerebro, y que Leonel Godoy es honesto.

Como allá arriba, las relaciones entre los hombres de éxito son de camaradería y, al ver hacia abajo, surgen la misericordia, la caridad, el amor benefactor, algo para ayudar en el destino de los perdedores, los intelectuales del Poder no son más que estilizados locutores del Teletón permanente de la historia actual de la política de arriba en México.

Éstos son, pues, los finales de la política en México, de la política tradicional, de la política de arriba llamada “Democracia Representativa” .

Donde debiera haber un compromiso y una convicción, hay una imagen maquillada por estrategias publicitarias.

Donde debiera haber programas de acción, hay negocios.

Donde debiera haber crítica, hay complacencia y pereza mental.

Donde debiera haber ética, hay desvergüenza.

Donde debiera haber principios, hay finales.

Los Principios de la (otra) Política.

La Ética, se nos ha dicho, tiene qué ver con principios universales, tales como la libertad, la justicia, la vida. Hay más, pero tan sólo estos tres que enuncié tienen que ver con la aparición del otro. Es decir, con una relación social humana. Parece claro también que estos principios universales han sido desterrados de la práctica política de arriba.
Dice Don Durito de La Lacandona, un escarabajo que optó por el noble oficio de la andante caballería, que los principios son las armas con las que se puede resistir y vencer a quienes han hecho de la maldad su modo de vida.

Ha dicho muchas cosas más este escarabajo irreverente, es cierto, pero ahora quisiera detenerme en esta afirmación y decir lo siguiente:

1.- La Globalización Neoliberal produce también un fenómeno de resistencia que, cada vez más y de forma más radical, incorpora a amplios sectores de la población.

2.- Esta resistencia no es sólo en los sectores tradicionalmente explotados. Ahora parecen nuevos “actores” diciendo “no” y con más radicalismo que antes.
Aparecen, por ejemplo, grupos desconcertantes: por un lado, indígenas que hablan lenguas incomprensibles (es decir, inservibles para intercambiar mercancías); por el otro lado, jóvenes desempleados movilizándose en contra del gobierno y exigiendo respeto a su modo; o más allá, homosexuales, lesbianas y transexuales demandando reconocimiento a su diferencia; y, más acá, mujeres que se niegan a repetir los patrones de sumisión, consumo y reproducción.

3.- Estos fenómenos de resistencia tienden a buscar comunicación con fenómenos parecidos en otras partes de su realidad inmediata. Iniciativas como La Otra Campaña son lugares de encuentro para quienes que no intercambian mercancías y capitales, sino algo muy peligroso: experiencias, apoyos mutuos, HISTORIAS.

4.- La lucha contra la Globalización Neoliberal no es exclusiva de un pensamiento o de una bandera política o de un territorio geográfico, es una cuestión de supervivencia de la raza humana. O la humanidad o el neoliberalismo. Así como en determinados momentos de la historia de la humanidad, multitud de fuerzas resistieron y lucharon contra el mal, ahora son muchas las fuerzas que resisten y luchan contra el neoliberalismo.

Hablo de lo que hemos visto y escuchado no sólo en nuestro moreno corazón, también en nuestro periplo por los rincones del México de Abajo.

Y tenemos la certeza de que no perdimos nosotros, los que abajo somos lo que somos; y de que no ganaron ellos, los que son encima nuestro. La historia de abajo, no la de héroes, líderes y políticos saltimbanquis, la que hacemos hombres y mujeres, tiene aún mucho que andar y mucho falta por rodar a la vieja rueda de la rebelión.

No sólo hay dolores y penas en nuestro horizonte. Hay también colores por descubrir y mundos por hacer.

Y hay que nombrar al otro, a la otra, para que se tiendan los puentes que abajo son túneles y pasadizos en el tiempo de otro calendario y en el mapa de otra geografía.

Busquemos en cualquier rincón del planeta y encontrémonos, de igual a igual, sin arriba ni abajo, sin mando ni obediencia, con las mujeres desafiando al destino de decoración utilitaria; con los jóvenes resistiendo el conformismo y la resignación; con los otros amores que reclaman contra la anormalidad con la que se les cataloga y clasifica; con los obreros y campesinos resistiendo a las 4 ruedas de dientes afilados del capitalismo, y con los indígenas que guardianes son de la tierra, la madre, la vida.

Busquemos el espejo abajo, no para lamentar el dolor que sabemos extendido y hondo, sino para romperlo y para ir al mañana que necesitamos y merecemos. No nos traicionemos fingiendo sapiencia donde hay cinismo y desgano.
Eliminemos de nuestro vocabulario las palabras “rendición” y “resignación”. Y levantemos el “nosotros” que ahora está fragmentado, pero que será mañana de la única forma que puede ser, es decir, en colectivo, abajo y a la iquierda.
Lograremos entonces que la manzana de Newton se sume a nuestra rebeldía y no siga su viaje, hasta entonces irresistible, hacia el suelo. Y quede entonces suspendida en el aire hasta que una niña, un niño, la tome del aire y, con cuidado, le saque las semillas para sembrarlas en ese mundo que existe ya porque nos atrevimos a soñarlo, es decir, a luchar por él.

Muchas gracias.

Subcomandante Insurgente Marcos.México, Junio del 2007.

Red Latina sin fronteras
www.latinacoop. es.vg