Golpe a los derechos humanos de las mujeres
Dictan auto de formal prisión para Lydia Cacho Ribeiro
Cimac Puebla
La jueza Rosa Celia Pérez Camacho dictó a las 10.50 de la mañana de este viernes el auto de formal prisión por el delito de difamación para la periodista Lydia Cacho, quien denunció una red de pederastras lidereada por poderosos empresarios mexicanos.
Pese a que en el Juzgado Quinto Penal en la ciudad de Puebla se determinó que el rey de la mezclilla Kamel Nacif tendría bases para incriminar a Lydia Cacho por manchar su reputación, sin embargo, la activista por los derechos humanos de mujeres y niñas no pisará la cárcel por haber obtenido libertad bajo caución.
Según las leyes vigentes, la libertad bajo caución te obliga a acudir a firmar cada mes y responder a todos los citatorios de las autoridades. En el caso de Cacho Ribeiro, autora de Los Demonios del Edén, tendrá que presentarse en la ciudad de Puebla a mil 500 kilómetros de Cancún, su lugar de residencia.
La abogada defensora Araceli Andrade Tonalá no canta victoria ante el clima de hostilidad que se ha generado en Puebla, estado en el que el demandante, el empresario libanés Kamel Nacif, ha hecho su fortuna.
“Políticamente y socialmente estamos ciertos que es un persecución contra mi clienta y el género periodístico”, afirmó en entrevista Araceli Andrade.
OTRA VEZ LA HISTORIA
El pasado 16 de diciembre, Lydia Cacho Ribeiro fue detenida en Cancún, alrededor de la una de la tarde, por varios elementos pertenecientes a la Policía Judicial del Estado, a las puertas del Centro Integral de Apoyo para las Mujeres, institución fundada por ella para proteger y refugiar a las mujeres víctimas de violencia.
Los elementos policíacos dieron cumplimiento a una orden de aprehensión girada en contra de la periodista por el Juzgado Quinto de lo Penal ubicado en la ciudad de Puebla, por lo que, de acuerdo con el convenio de colaboración vigente entre ambas instituciones, de inmediato fue entregada a los elementos del estado poblano para su traslado a esa ciudad.
Con inusual celeridad, en menos de una hora se dieron por concluidos los trámites y Lydia Cacho fue trasladada por tierra a la ciudad de Puebla, los policías la llevaron en un viaje por carretera que duró 10 horas.
Estuvo detenida durante 30 horas, y después la hicieron comparecer ante la jueza que la puso en libertad bajo fianza que se le fijó de primera instancia en 170 mil pesos y que, al ser renegociada, se estableció en 30 mil pesos
Cacho Ribeiro es periodista, fundadora y presidenta de la organización Centro Integral de Atención a las Mujeres (CIAM). Ha sacado a la luz los abusos sufridos por mujeres y menores, y la impunidad de que suelen gozar los responsables.
Desde la publicación de Los demonios del Edén, Cacho comenzó a ser hostigada y a recibir amenazas de muerte por su trabajo de investigación, en el que apoya la denuncia de pederastía contra Succar Kuri, un millonario empresario hotelero de Cancún al que vincula con Kamel Nacif Borge.
Cacho menciona en su texto cómo en junio de 1975, Kamel Nacif Borge gracias a sus influencias en los servicios de Migración el aeropuerto mexicano por sus negocios de importación, pudo detener la deportación al Líbano del pederasta Succar Kuri, quien carecía de permiso para trabajar en México.
“Kamel miró a Succar y le preguntó de dónde eran; charlaron u momento y Nacif les dijo: “Suelten al paisano, yo me encargo de arreglarle los papeles”.
Cacho asegura que desde entonces, ambos fueron “compadres”, y que el pederasta fue socio en varias ocasiones de Kamel Nacif. Apoyándose en las declaraciones del ex administrador de Succar, Cacho menciona que en su sociedad, “Nacif ponía el dinero y Succar el nombre”. Según esa fuente, a Kamel la relación le venía bien porque así distraía al fisco.
Cacho también denuncia en su libro que entre las amistades que Succar entabló en Acapulco, gracias a las recomendaciones de Kamel Nacif, se encontraba Joe Rank, dueño del emporio de ropa Aca Joe.
Tras la publicación del libro, Lydia Cacho viene denunciando las amenazas vertidas sobre ellas y el equipo de 40 personas del Centro Integral de Atención a la Mujer de Cancún (CIAM) que ella preside. Lydia Cacho trabaja desde hace años como defensora de los derechos de las mujeres, y además es integrante de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género, de la Red Nacional de Periodista y de la Red de Periodistas México, Centro América y El Caribe.
La sociedad de control presenta, muchos problemas, siendo el primero de ellos su gran déficit democrático. La sociedad de control es incapaz de defender los valores democráticos porque no nace de ideales democráticos, sino impositivos que buscan la eliminación de las autonomías.
miércoles, mayo 28, 2008
AGREDEN A PRESA POLÍTICA DE ATENCO
AGREDE IRINEO MONROY DAVILA DIRECTOR DEL PENAL MOLINO DE FLORES A PATRICIA ROMERO, PRESA POLÍTICA.
De manera alarmante se han acrecentado las agresiones a la compañera Patricia Romero Hernández, presa política en el penal de Molino de Flores desde hace más de dos años por los hechos ocurridos en Texcoco y San Salvador Atenco, Edo de Mex, los días 3 y 4 de mayo de 2006.
Hace tres semanas hicimos la denuncia sobre la amenaza directa que hizo el subdirector del penal por órdenes del director Irineo Monroy Dávila a la compañera Paty, en el sentido de que "él tenía línea y podía sembrarle algo" para alargar su sentencia, así como ser agredida por una custodia de nombre Guadalupe ALIAS "lupona" y por internas mandadas por él. Ahora ya han pasado a los hechos y la compañera es constantemente hostigada y agredida por ellas. Hay que agregar que cualquier interna que la acompañe sufre igualmente las agresiones con el objetivo de que Patricia esté lo más aislada posible.
Responsabilizamos al director del penal de las agresiones que sufre nuestra compañera.
Presos Políticos, Libertad!
Contra la agresión a las comunidades zapatistas.
Plantón Molino de Flores.
Mujeres y la Sexta DF-Edomex
Abajo y a la Izquierda con Todo el Corazón
De manera alarmante se han acrecentado las agresiones a la compañera Patricia Romero Hernández, presa política en el penal de Molino de Flores desde hace más de dos años por los hechos ocurridos en Texcoco y San Salvador Atenco, Edo de Mex, los días 3 y 4 de mayo de 2006.
Hace tres semanas hicimos la denuncia sobre la amenaza directa que hizo el subdirector del penal por órdenes del director Irineo Monroy Dávila a la compañera Paty, en el sentido de que "él tenía línea y podía sembrarle algo" para alargar su sentencia, así como ser agredida por una custodia de nombre Guadalupe ALIAS "lupona" y por internas mandadas por él. Ahora ya han pasado a los hechos y la compañera es constantemente hostigada y agredida por ellas. Hay que agregar que cualquier interna que la acompañe sufre igualmente las agresiones con el objetivo de que Patricia esté lo más aislada posible.
Responsabilizamos al director del penal de las agresiones que sufre nuestra compañera.
Presos Políticos, Libertad!
Contra la agresión a las comunidades zapatistas.
Plantón Molino de Flores.
Mujeres y la Sexta DF-Edomex
Abajo y a la Izquierda con Todo el Corazón
jueves, mayo 22, 2008
AMENAZAN DE MUERTE A DEFENSORA DE DERECHOS HUMANOS
INVITACIÓN A RECITAL A REALIZARSE EN EL AULA MAGNA DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA UNAM. Viernes 23 12 hrs. ¡No Faltes!
Estimado Compañeros:
Reciba fraternales saludos.
Por este medio le hacemos una cordial invitación al Recital-Homenaje que se llevará acabo en memoria de Verónica Natalia, Fernando, Soren Ulises y Juan; los cuatro estudiantes asesinados en Ecuador por el ejército colombiano el 1 de marzo pasado en donde, además resultó herida Lucía Andrea.
Con las cuatro personas a las que les fue arrancada su vida, así como con Andrea compartimos el proyecto de un Centro de Documentación, que desde el 2004 coordina la Cátedra Libertador Simón Bolívar y posteriormente el Cineclub Benkos Biohó en la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. En el marco de esas actividades en el 2005 organizamos un recital con la participación del canta-autor uruguayo Daniel Viglietti: tres años después vuelve a acompañarnos, pero lamentablemente no nuestros compañeros; por ello y en su memoria convocamos a este Canto-Denuncia de dolor y esperanza, contaremos además con la participación del también cantautor Gabino Palomares.
El Recital se llevará a cabo en el Aula Magna de la
Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, el viernes 23
del presente a las 12:00 horas.
“Pensar, soñar y caminar”
¡NO A LA CRIMINALIZACIÓN DEL PENSAMIENTO Y LA SOLIDARIDAD!
¡POR NUESTROS COMPAÑEROS NI UN MINUTO DE SILENCIO!
P.D: Adjuntamos Cartel
LUCHA CASTRO, DEFENSORA DE DERECHOS HUMANOS AMENAZADA DE MUERTE.
El pasado miércoles 14 de mayo fue amenazada de muerte en dos ocasiones la abogada defensora de los derechos humanos Lucha Castro. Ella es coordinadora del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres, A.C. y es conocida nacional e internacionalmente por sus denuncias de los feminicidios en Ciudad Juárez y Chihuahua y por su trabajo con familiares de las víctimas. Defiende además jurídicamente algunos casos de violencia contra mujeres. Estas amenazas se dan en el contexto de la ofensiva del Gobierno Federal contra los luchadores sociales en el Estado de Chihuahua y de la guerra entre las mafias (con la presencia del ejército mexicano) por el control de las plazas de ese estado.
La abogada se ha pronunciado por la salida del ejército de Chihuahua. Ante estos hechos exigimos: Que cese cualquier hostigamiento a luchadores sociales y aquell@s que denuncian los feminicidios en ese estado, que dé las garantías necesarias para evitar una acción a todas luces lamentable y cuyas consecuencias serían muy graves y que se tomen las medidas necesarias para garantizar la integridad física y psicológica de LuchaCastro.
* INDYMEDIA MÉXICO http://mexico.indymedia.org * NUESTRAS HIJAS DE REGRESO A CASAwww.mujeresdejuarez.org* BLOG DE NUESTRAS HIJAShttp://nuestrashijasderegresoacasa.blogspot.com/* MUJERES SIN MIEDOhttp://mujeressinmiedo.blogspot.com* PÁVEL GONZÁLEZ www.espora.org/pavelgonzalez * COMITÉ CEREZO www.espora.org/comitecerezo * COMITÉ DIGNA http://comitedigna.blogspot.com/* DÉCADA CONTRA LA IMPUNIDADhttp://decadacontralaimpunidad.blogspot.com/* CONTRAIMPUNIDAD http://contraimpunidad.blogspot.com/* LEONARDO Y LA MÁQUINA DE VOLAR (Montevideo)www.geocities.com/leonardoylamaquinadevolar* NI PRINCESAS... NI ESCLAVAS (México)www.geocities.com/niprincesasniesclavas* MUJERES DE ARENAhttp://mujeresdearenateatro.blogspot.com/* KAHLO: VIVA LA VIDA (Próximos Estrenos)www.geocities.com/vivalavida_fridakahlo
DEMANDAMOS LA INMEDIATA LIBERTAD DE LAS COMPAÑERAS DEL CAPÍTULO PERÚ DE LA CCB, INJUSTAMENTE APRESADOS AL RETORNAR A SU PAÍS DESPUÉS DE PARTICIPAR EN NUESTRO II CONGRESO Y EN EL SEMINARIO INTERNACIONAL SOBRE LA ACTUALIDAD DEL PENSAMIENTO DE BOLÍVAR Y LOS PRÓCERES DE NUESTRA AMÉRICA, REALIZADO EN QUITO LOS DÍAS 23, 24, 25, 26 Y 27 DE FEBRERO DEL AÑO EN CURSO.
Roque González la Rosa, Damaris Velasco Huiza, Melissa Petiño, Guadalupe Hilario, Armita Valladares, María Gabriel Segura y Carmen Asparren, están en las cárceles acusados(as) nada más y nada menos de 'terrorismo', por el solo hecho de participar en los eventos señalados.
Ellos necesitan y merecen de nuestra solidaridad, Debemos movilizarnos y hacer sentir sobre las sedes diplomáticas del gobierno represivo de Alan García el clamor por sus derechos y por su libertad.
AL PUEBLO DE MÉXICO Y A LOS PUEBLOS DEL MUNDO A LAS Y LOS ADHERENTES DE LA SEXTA DECLARACIÓN DE LA SELVA LACANDONA Y DE LA OTRA CAMPAÑA A LA ZESTA INTERNACIONAL A LAS Y LOS DEFENSORES DE DERECHOS HUMANOS INDEPENDIENTES A LOS MEDIOS D COMUNICACIÓN NACIONAL E INTERNACIONAL.
Con el carácter de Observador Civil que asumimos y como Adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y La Otra Campaña informamos a la opinión pública nacional e internacional de las Agresiones hechas hacia los compañeros Artesanos y Comerciantes del Tianguis Cultural y Artesanal de Coyoacán.
El sábado 17 de mayo, Al llegar al lugar, identificamos la presencia de granaderos, policías de tránsito, autoridades, personal de la Delegación, y Agentes de Seguridad Publica vestidos de civil. La primera Agresión se presento, poco después de las 10 de la mañana de ese día, cuando dos vendedores, que cuentan ya con un amparo provisional en el cual se les otorga el derecho laborar en la zona, intentaron instalar sus puestos en las inmediaciones del jardín Centenario.
Al intentar instalarse, los artesanos formaron un cinturón de seguridad protegiendo a los que armaban los puestos, quienes fueron rodeados, por más de 12 personas de la delegación, 15 granaderos y 8 policías armados con pistolas, siendo golpeados con patadas, puñetazos y empujados contra la malla, cabe resaltar que dos de las compañeras que resultaron agredidas es una mujer embarazada y otra con un niño en brazos.
La segunda agresión se presento a las 10:46, cuando dos provocadores (Personal de la delegación) lanzan piedras en dos ocasiones distintas hacia los compañeros, con lo que se incitan nuevamente los jaloneos y golpes. En ese momento fueron llamados al lugar un segundo grupo de 15 granaderos. Los compañeros artesanos, evitando caer en la provocación logran evadir todo tipo de agresión, por lo que las autoridades de la delegación, policías y granaderos se retiran sin lograr el objetivo de provocar a los artesanos. Cabe señalar que los agresores estaban decididos a generar un enfrentamiento y así justificar el desalojo de los Artesanos y Comerciantes haciendo uso de la fuerza pública mediante la Represión.
Las personas que resultaron agredidas son:
Bertha Sánchez Ordaz
Guadalupe Sánchez Ordaz
Sabrina Reyes Rondero
Jorge Martínez Martínez
María José Domínguez Rico
Silvia Filomeno Manuel
Yolanda Flores Yañez
Rosa María Silvia Pérez
Rosario Gutiérrez Bejarano
Silvia Leticia Esquivel Aguilar
María Ernestina Córdoba Farfán
Luís Fernando Borre
Valadaz Linhang
La agresión se detuvo gracias a la intervención oportuna de Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos A. C. Quienes se comunicaron directamente con el gobierno Central, solicitando detener la agresión. A las 13:13 personal de la delegación vestido de civil, se dirigió hacia el plantón agrediendo a una de las compañeras nuevamente, por lo que los artesanos se movilizaron, deteniendo la agresión, obligandolo a retirarse del lugar y siendo protegido por policías hasta refugiarlo en el edificio delegacional.
El Domingo 18 de Mayo desde temprano se encontraban en el lugar, 2 camiones de granaderos, patrullas de protección ciudadana, judiciales y PFP con armas largas en grupos de tres patrullando constantemente el lugar del plantón.
Nos queda claro que con estas acciones lejos de buscar solucionar el conflicto por medio del dialogo, las autoridades buscan a toda costa intimidar y acabar con este movimiento de resistencia civil y pacífica.
Atentamente:
Colectivos e Individuos de las delegaciones de Coyoacán, Xochimilco, Iztapalapa y Contreras.
FORO ITINERANTE, MUJERES, VIOLENCIA E IMPUNIDAD:
Diálogos entre la academia y la sociedad civil
CONVOCAN: ENAH/INAH-CIESAS- IIA/UNAM- UIA/DH-PRODH- UACM- FCSyP/UNAM-PIEM/ COLMEX-UAM
Mayo 22 (11-15hrs)
Género y violencia de Estado: la represión hacia mujeres militantes y guerrilleras.
Sala Fernando Benítez, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM,
Circuito Mario de la Cueva s.n., Cd. Universitaria, Cd. de México
Coordina: Márgara Millán, FCPyS
María de la Luz Aguilar Terrés (04455-35047659)
"Contra el olvido y por el resarcimiento: la memoria histórica del movimiento armado socialista"
Adela Cedillo Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
"Las mujeres ante el terror estatal en la época de la revoltura".
Citlali Esparza
"La revolución social también es personal"
Francisco Valenzuela.
"Los objetivos de una lucha sin descanso. Grupo Nacidos en la tempestad".
Lucía Rayas
Doctorado en Historia y Etnohistoria, ENAH.
"Subyugar a la nación. Cuando el cuerpo femenino es territorio de tortura a manos del estado"
Raquel Gutiérrez
Centro de Estudios Andinos y Mesoamericanos, A.C
"Padeciendo e impugnando el poder estatal en ámbitos policiales y judiciales: una reflexión desde la experiencia
Márgara Millán .Presentación y moderación de la mesa.
Centro de Estudios Latinoamericanos, FCPyS
"¿Estado de derecho? Rupturas y continuidades de la guerra sucia en México, 1970 / 2008"
14 hs.
Exhibición de la película Mujer-Guerrilla . 68 min. Un documental independiente con testimonios inéditos y los comentarios de Carlos Montemayor y Carlos Fazio. México, 2007. Dir/Prod. "Patitos", Ciencias de la Comunicación, FCPyS, UNAM.
Jóvenes y guerrilleras
Exposición fotográfica a cargo de Adela Cedillo
Estimado Compañeros:
Reciba fraternales saludos.
Por este medio le hacemos una cordial invitación al Recital-Homenaje que se llevará acabo en memoria de Verónica Natalia, Fernando, Soren Ulises y Juan; los cuatro estudiantes asesinados en Ecuador por el ejército colombiano el 1 de marzo pasado en donde, además resultó herida Lucía Andrea.
Con las cuatro personas a las que les fue arrancada su vida, así como con Andrea compartimos el proyecto de un Centro de Documentación, que desde el 2004 coordina la Cátedra Libertador Simón Bolívar y posteriormente el Cineclub Benkos Biohó en la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. En el marco de esas actividades en el 2005 organizamos un recital con la participación del canta-autor uruguayo Daniel Viglietti: tres años después vuelve a acompañarnos, pero lamentablemente no nuestros compañeros; por ello y en su memoria convocamos a este Canto-Denuncia de dolor y esperanza, contaremos además con la participación del también cantautor Gabino Palomares.
El Recital se llevará a cabo en el Aula Magna de la
Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, el viernes 23
del presente a las 12:00 horas.
“Pensar, soñar y caminar”
¡NO A LA CRIMINALIZACIÓN DEL PENSAMIENTO Y LA SOLIDARIDAD!
¡POR NUESTROS COMPAÑEROS NI UN MINUTO DE SILENCIO!
P.D: Adjuntamos Cartel
LUCHA CASTRO, DEFENSORA DE DERECHOS HUMANOS AMENAZADA DE MUERTE.
El pasado miércoles 14 de mayo fue amenazada de muerte en dos ocasiones la abogada defensora de los derechos humanos Lucha Castro. Ella es coordinadora del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres, A.C. y es conocida nacional e internacionalmente por sus denuncias de los feminicidios en Ciudad Juárez y Chihuahua y por su trabajo con familiares de las víctimas. Defiende además jurídicamente algunos casos de violencia contra mujeres. Estas amenazas se dan en el contexto de la ofensiva del Gobierno Federal contra los luchadores sociales en el Estado de Chihuahua y de la guerra entre las mafias (con la presencia del ejército mexicano) por el control de las plazas de ese estado.
La abogada se ha pronunciado por la salida del ejército de Chihuahua. Ante estos hechos exigimos: Que cese cualquier hostigamiento a luchadores sociales y aquell@s que denuncian los feminicidios en ese estado, que dé las garantías necesarias para evitar una acción a todas luces lamentable y cuyas consecuencias serían muy graves y que se tomen las medidas necesarias para garantizar la integridad física y psicológica de LuchaCastro.
* INDYMEDIA MÉXICO http://mexico.indymedia.org * NUESTRAS HIJAS DE REGRESO A CASAwww.mujeresdejuarez.org* BLOG DE NUESTRAS HIJAShttp://nuestrashijasderegresoacasa.blogspot.com/* MUJERES SIN MIEDOhttp://mujeressinmiedo.blogspot.com* PÁVEL GONZÁLEZ www.espora.org/pavelgonzalez * COMITÉ CEREZO www.espora.org/comitecerezo * COMITÉ DIGNA http://comitedigna.blogspot.com/* DÉCADA CONTRA LA IMPUNIDADhttp://decadacontralaimpunidad.blogspot.com/* CONTRAIMPUNIDAD http://contraimpunidad.blogspot.com/* LEONARDO Y LA MÁQUINA DE VOLAR (Montevideo)www.geocities.com/leonardoylamaquinadevolar* NI PRINCESAS... NI ESCLAVAS (México)www.geocities.com/niprincesasniesclavas* MUJERES DE ARENAhttp://mujeresdearenateatro.blogspot.com/* KAHLO: VIVA LA VIDA (Próximos Estrenos)www.geocities.com/vivalavida_fridakahlo
DEMANDAMOS LA INMEDIATA LIBERTAD DE LAS COMPAÑERAS DEL CAPÍTULO PERÚ DE LA CCB, INJUSTAMENTE APRESADOS AL RETORNAR A SU PAÍS DESPUÉS DE PARTICIPAR EN NUESTRO II CONGRESO Y EN EL SEMINARIO INTERNACIONAL SOBRE LA ACTUALIDAD DEL PENSAMIENTO DE BOLÍVAR Y LOS PRÓCERES DE NUESTRA AMÉRICA, REALIZADO EN QUITO LOS DÍAS 23, 24, 25, 26 Y 27 DE FEBRERO DEL AÑO EN CURSO.
Roque González la Rosa, Damaris Velasco Huiza, Melissa Petiño, Guadalupe Hilario, Armita Valladares, María Gabriel Segura y Carmen Asparren, están en las cárceles acusados(as) nada más y nada menos de 'terrorismo', por el solo hecho de participar en los eventos señalados.
Ellos necesitan y merecen de nuestra solidaridad, Debemos movilizarnos y hacer sentir sobre las sedes diplomáticas del gobierno represivo de Alan García el clamor por sus derechos y por su libertad.
AL PUEBLO DE MÉXICO Y A LOS PUEBLOS DEL MUNDO A LAS Y LOS ADHERENTES DE LA SEXTA DECLARACIÓN DE LA SELVA LACANDONA Y DE LA OTRA CAMPAÑA A LA ZESTA INTERNACIONAL A LAS Y LOS DEFENSORES DE DERECHOS HUMANOS INDEPENDIENTES A LOS MEDIOS D COMUNICACIÓN NACIONAL E INTERNACIONAL.
Con el carácter de Observador Civil que asumimos y como Adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y La Otra Campaña informamos a la opinión pública nacional e internacional de las Agresiones hechas hacia los compañeros Artesanos y Comerciantes del Tianguis Cultural y Artesanal de Coyoacán.
El sábado 17 de mayo, Al llegar al lugar, identificamos la presencia de granaderos, policías de tránsito, autoridades, personal de la Delegación, y Agentes de Seguridad Publica vestidos de civil. La primera Agresión se presento, poco después de las 10 de la mañana de ese día, cuando dos vendedores, que cuentan ya con un amparo provisional en el cual se les otorga el derecho laborar en la zona, intentaron instalar sus puestos en las inmediaciones del jardín Centenario.
Al intentar instalarse, los artesanos formaron un cinturón de seguridad protegiendo a los que armaban los puestos, quienes fueron rodeados, por más de 12 personas de la delegación, 15 granaderos y 8 policías armados con pistolas, siendo golpeados con patadas, puñetazos y empujados contra la malla, cabe resaltar que dos de las compañeras que resultaron agredidas es una mujer embarazada y otra con un niño en brazos.
La segunda agresión se presento a las 10:46, cuando dos provocadores (Personal de la delegación) lanzan piedras en dos ocasiones distintas hacia los compañeros, con lo que se incitan nuevamente los jaloneos y golpes. En ese momento fueron llamados al lugar un segundo grupo de 15 granaderos. Los compañeros artesanos, evitando caer en la provocación logran evadir todo tipo de agresión, por lo que las autoridades de la delegación, policías y granaderos se retiran sin lograr el objetivo de provocar a los artesanos. Cabe señalar que los agresores estaban decididos a generar un enfrentamiento y así justificar el desalojo de los Artesanos y Comerciantes haciendo uso de la fuerza pública mediante la Represión.
Las personas que resultaron agredidas son:
Bertha Sánchez Ordaz
Guadalupe Sánchez Ordaz
Sabrina Reyes Rondero
Jorge Martínez Martínez
María José Domínguez Rico
Silvia Filomeno Manuel
Yolanda Flores Yañez
Rosa María Silvia Pérez
Rosario Gutiérrez Bejarano
Silvia Leticia Esquivel Aguilar
María Ernestina Córdoba Farfán
Luís Fernando Borre
Valadaz Linhang
La agresión se detuvo gracias a la intervención oportuna de Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos A. C. Quienes se comunicaron directamente con el gobierno Central, solicitando detener la agresión. A las 13:13 personal de la delegación vestido de civil, se dirigió hacia el plantón agrediendo a una de las compañeras nuevamente, por lo que los artesanos se movilizaron, deteniendo la agresión, obligandolo a retirarse del lugar y siendo protegido por policías hasta refugiarlo en el edificio delegacional.
El Domingo 18 de Mayo desde temprano se encontraban en el lugar, 2 camiones de granaderos, patrullas de protección ciudadana, judiciales y PFP con armas largas en grupos de tres patrullando constantemente el lugar del plantón.
Nos queda claro que con estas acciones lejos de buscar solucionar el conflicto por medio del dialogo, las autoridades buscan a toda costa intimidar y acabar con este movimiento de resistencia civil y pacífica.
Atentamente:
Colectivos e Individuos de las delegaciones de Coyoacán, Xochimilco, Iztapalapa y Contreras.
FORO ITINERANTE, MUJERES, VIOLENCIA E IMPUNIDAD:
Diálogos entre la academia y la sociedad civil
CONVOCAN: ENAH/INAH-CIESAS- IIA/UNAM- UIA/DH-PRODH- UACM- FCSyP/UNAM-PIEM/ COLMEX-UAM
Mayo 22 (11-15hrs)
Género y violencia de Estado: la represión hacia mujeres militantes y guerrilleras.
Sala Fernando Benítez, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM,
Circuito Mario de la Cueva s.n., Cd. Universitaria, Cd. de México
Coordina: Márgara Millán, FCPyS
María de la Luz Aguilar Terrés (04455-35047659)
"Contra el olvido y por el resarcimiento: la memoria histórica del movimiento armado socialista"
Adela Cedillo Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
"Las mujeres ante el terror estatal en la época de la revoltura".
Citlali Esparza
"La revolución social también es personal"
Francisco Valenzuela.
"Los objetivos de una lucha sin descanso. Grupo Nacidos en la tempestad".
Lucía Rayas
Doctorado en Historia y Etnohistoria, ENAH.
"Subyugar a la nación. Cuando el cuerpo femenino es territorio de tortura a manos del estado"
Raquel Gutiérrez
Centro de Estudios Andinos y Mesoamericanos, A.C
"Padeciendo e impugnando el poder estatal en ámbitos policiales y judiciales: una reflexión desde la experiencia
Márgara Millán .Presentación y moderación de la mesa.
Centro de Estudios Latinoamericanos, FCPyS
"¿Estado de derecho? Rupturas y continuidades de la guerra sucia en México, 1970 / 2008"
14 hs.
Exhibición de la película Mujer-Guerrilla . 68 min. Un documental independiente con testimonios inéditos y los comentarios de Carlos Montemayor y Carlos Fazio. México, 2007. Dir/Prod. "Patitos", Ciencias de la Comunicación, FCPyS, UNAM.
Jóvenes y guerrilleras
Exposición fotográfica a cargo de Adela Cedillo
martes, mayo 20, 2008
FEMINICIDIOS EN MORELOS
A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, A LAS Y LOS COMPAÑEROS PERIODISTAS:
Respetuosamente, les solicitamos la publicación de esta carta (el día 12 de mayo), misma que será entregada en el Congreso ese mismo días y, de ser posible, puedan dar seguimiento del asunto. Confiamos plenamente en su profundo interés por el bienestar de las mujeres que habitamos en el estado de Morelos.
Comité contra los Feminicidios en Morelos
¡NI UNA MÁS!
Cuernavaca, Morelos a 12 de mayo de 2008
H. Congreso del Estado de Morelos
A tod@s l@s Diputad@s
A la Comisión de Equidad de Género
A la Comisión de Justicia y Derechos Humanos
P r e s e n t e
Por este medio nos dirigimos respetuosamente a ustedes por un asunto de gran preocupación y para hacerles una solicitud muy puntual.
La madrugada del pasado miércoles una menor (de diecisiete años) sufrió la violencia del padre de su pequeño hermano quien la golpeara en el rostro con el puño cerrado, la odisea que vivió esta sobreviviente es una muestra más, y muy desafortunada, de lo que miles de mujeres vivimos en una sociedad que se ha acostumbrado y ha llegado incluso a ver como "normal" estas situaciones de violencia en contra de mujeres, a tal grado, de pedir a quienes hemos vivido estas situaciones (sin importar condición social, edad o estado físico) que no le demos importancia o que veamos el suceso bajo la óptica de que "seguramente algo hiciste para merecerlo".
Esta menor, llamó a la policía para pedir ayuda, no una, sino tres veces, pero la policía no llegó, llegaron primero sus amig@s y solo al momento que un joven hombre fue personalmente a buscar ayuda al sector policiaco es que ellos atendieron la solicitud, aduciendo no haber recibido el reporte a pesar de saber casualmente el número exacto a donde se dirigían. Al llegar al lugar, intentaron disuadirles de proseguir con su petición de detención y también negaron la existencia de una Ley (tanto federal como estatal) que les permitiera detener a un agresor en el domicilio, nuevamente minimizando el suceso. Se les tuvo que insistir por más de media hora y lograr que el agresor saliera del domicilio para que lo detuvieran.
El agresor, una vez detenido, recibió inmediatamente acceso a los abogados que fueron enviados por directivos de instituciones gubernamentales en las que ha trabajado, mismos que le pidieron a menor y su madre, que desistieran de la acusación con la siguiente frase amenazante "más vale que le des el perdón y eso lo haga salir con sentimiento de culpa a que salga con rencor". Nos preguntamos si esta frase, encima de insultante y amenazante, justifica como crónica anunciada la siguiente agresión.
Al día siguiente, por recomendación de la abogada que las asiste y de personal de la propia Procuraduría, la menor y su madre acudieron a recibir un segundo certificado médico para documentar el daño físico, que ya mostraba hinchazón y moretones, a lo que los encargados en la Cruz Roja le dijeron que no valía la pena que lo hiciera ya que "lo que hagamos no va a servir para nada", es decir, no solamente no se limitaron a hacer su trabajo, su obligación, sino que tienen la osadía de menospreciar a la menor y emitir sus personales opiniones que demuestran un nivel de ignorancia y de misoginia por demás, nuevamente, insultantes. Pero más aún, las instituciones encargadas de asegurar no solo la atención inmediata y la protección posterior de las víctimas no han logrado proveer a las mujeres de esto, ya que si bien contamos con una Ley Estatal de Acceso a las Mujeres por una Vida Libre de Violencia, ésta CARECE de reglamento por lo tanto su aplicación sigue siendo improbable o hasta imposible, es decir esta menor quien a sus escasos diecisiete ha sido víctima no solo de violencia física, psicológica e institucional, es como muchas miles de mujeres: una sobreviviente, Pero también una mujer admirable que luchó por su vida cuando la vio en peligro y que cuenta con el apoyo de muchas mujeres que estamos dispuestas, cada vez más, a gritar lo que sucede y seguir luchando para que en este estado no haya NI UNA MUJER MÁS QUE SUFRA VIOLENCIA EN CUALQUIERA DE SUS MODALIDADES.
No está por demás mencionar que los medios periodísticos que cubren la fuente pocas veces hacen nota de eventos como esto, nos indigna, nos preguntamos si no lo hacen por ser demasiado común, o porque no es importante en sus criterios de publicación o porque no es alguien "famosa", porque eso también contó con la mano de esos funcionarios que apoyaron al agresor (aportándole abogado y pagando su fianza)
Por todo lo antes expuesto:
SOLICITAMOS LA INMEDIATA PUBLICACIÓN DEL REGLAMENTO QUE DE FACTIBILIDAD DE APLICACIÓN A LA LEY MENCIONADA.
En espera de su afirmativa y pronta respuesta, quedamos de ustedes,
Comité Contra los Feminicidios en Morelos*
* Integrado por las siguientes organizaciones de la sociedad civil: Academia Morelense de Derechos Humanos; CD4. Juntos por amor; Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos de México (DDESER); Red de Mujeres Radialistas Capítulo Morelos; Comaletzin; Impulsac; IDEAS; Convergencia 8 de Marzo; CIDHAL; Unidad de Género de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos; Católicas por el Derecho a Decidir; Centro de Atención a la Trabajadora Doméstica Asalariada; Centro de Encuentros y Diálogos; Frente Nacional de personas afectadas por VIH-SIDA; Espacio de Interlocución Ciudadana; Frente Cívico Pro Defensa del Casino de la Selva ; Guardianes de los árboles; Fundación Don Sergio Méndez Arceo; Cultura Joven; y Centro Cultural Cuautla;; Centro de Derechos Humanos "Digna Ochoa"; Centro de Derechos Humanos "Don Sergio"; así como personas a título individual.
Gutemberg 22-B, Col. Centro, Cuernavaca, Morelos
Tel (777) 314-60-17
Respetuosamente, les solicitamos la publicación de esta carta (el día 12 de mayo), misma que será entregada en el Congreso ese mismo días y, de ser posible, puedan dar seguimiento del asunto. Confiamos plenamente en su profundo interés por el bienestar de las mujeres que habitamos en el estado de Morelos.
Comité contra los Feminicidios en Morelos
¡NI UNA MÁS!
Cuernavaca, Morelos a 12 de mayo de 2008
H. Congreso del Estado de Morelos
A tod@s l@s Diputad@s
A la Comisión de Equidad de Género
A la Comisión de Justicia y Derechos Humanos
P r e s e n t e
Por este medio nos dirigimos respetuosamente a ustedes por un asunto de gran preocupación y para hacerles una solicitud muy puntual.
La madrugada del pasado miércoles una menor (de diecisiete años) sufrió la violencia del padre de su pequeño hermano quien la golpeara en el rostro con el puño cerrado, la odisea que vivió esta sobreviviente es una muestra más, y muy desafortunada, de lo que miles de mujeres vivimos en una sociedad que se ha acostumbrado y ha llegado incluso a ver como "normal" estas situaciones de violencia en contra de mujeres, a tal grado, de pedir a quienes hemos vivido estas situaciones (sin importar condición social, edad o estado físico) que no le demos importancia o que veamos el suceso bajo la óptica de que "seguramente algo hiciste para merecerlo".
Esta menor, llamó a la policía para pedir ayuda, no una, sino tres veces, pero la policía no llegó, llegaron primero sus amig@s y solo al momento que un joven hombre fue personalmente a buscar ayuda al sector policiaco es que ellos atendieron la solicitud, aduciendo no haber recibido el reporte a pesar de saber casualmente el número exacto a donde se dirigían. Al llegar al lugar, intentaron disuadirles de proseguir con su petición de detención y también negaron la existencia de una Ley (tanto federal como estatal) que les permitiera detener a un agresor en el domicilio, nuevamente minimizando el suceso. Se les tuvo que insistir por más de media hora y lograr que el agresor saliera del domicilio para que lo detuvieran.
El agresor, una vez detenido, recibió inmediatamente acceso a los abogados que fueron enviados por directivos de instituciones gubernamentales en las que ha trabajado, mismos que le pidieron a menor y su madre, que desistieran de la acusación con la siguiente frase amenazante "más vale que le des el perdón y eso lo haga salir con sentimiento de culpa a que salga con rencor". Nos preguntamos si esta frase, encima de insultante y amenazante, justifica como crónica anunciada la siguiente agresión.
Al día siguiente, por recomendación de la abogada que las asiste y de personal de la propia Procuraduría, la menor y su madre acudieron a recibir un segundo certificado médico para documentar el daño físico, que ya mostraba hinchazón y moretones, a lo que los encargados en la Cruz Roja le dijeron que no valía la pena que lo hiciera ya que "lo que hagamos no va a servir para nada", es decir, no solamente no se limitaron a hacer su trabajo, su obligación, sino que tienen la osadía de menospreciar a la menor y emitir sus personales opiniones que demuestran un nivel de ignorancia y de misoginia por demás, nuevamente, insultantes. Pero más aún, las instituciones encargadas de asegurar no solo la atención inmediata y la protección posterior de las víctimas no han logrado proveer a las mujeres de esto, ya que si bien contamos con una Ley Estatal de Acceso a las Mujeres por una Vida Libre de Violencia, ésta CARECE de reglamento por lo tanto su aplicación sigue siendo improbable o hasta imposible, es decir esta menor quien a sus escasos diecisiete ha sido víctima no solo de violencia física, psicológica e institucional, es como muchas miles de mujeres: una sobreviviente, Pero también una mujer admirable que luchó por su vida cuando la vio en peligro y que cuenta con el apoyo de muchas mujeres que estamos dispuestas, cada vez más, a gritar lo que sucede y seguir luchando para que en este estado no haya NI UNA MUJER MÁS QUE SUFRA VIOLENCIA EN CUALQUIERA DE SUS MODALIDADES.
No está por demás mencionar que los medios periodísticos que cubren la fuente pocas veces hacen nota de eventos como esto, nos indigna, nos preguntamos si no lo hacen por ser demasiado común, o porque no es importante en sus criterios de publicación o porque no es alguien "famosa", porque eso también contó con la mano de esos funcionarios que apoyaron al agresor (aportándole abogado y pagando su fianza)
Por todo lo antes expuesto:
SOLICITAMOS LA INMEDIATA PUBLICACIÓN DEL REGLAMENTO QUE DE FACTIBILIDAD DE APLICACIÓN A LA LEY MENCIONADA.
En espera de su afirmativa y pronta respuesta, quedamos de ustedes,
Comité Contra los Feminicidios en Morelos*
* Integrado por las siguientes organizaciones de la sociedad civil: Academia Morelense de Derechos Humanos; CD4. Juntos por amor; Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos de México (DDESER); Red de Mujeres Radialistas Capítulo Morelos; Comaletzin; Impulsac; IDEAS; Convergencia 8 de Marzo; CIDHAL; Unidad de Género de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos; Católicas por el Derecho a Decidir; Centro de Atención a la Trabajadora Doméstica Asalariada; Centro de Encuentros y Diálogos; Frente Nacional de personas afectadas por VIH-SIDA; Espacio de Interlocución Ciudadana; Frente Cívico Pro Defensa del Casino de la Selva ; Guardianes de los árboles; Fundación Don Sergio Méndez Arceo; Cultura Joven; y Centro Cultural Cuautla;; Centro de Derechos Humanos "Digna Ochoa"; Centro de Derechos Humanos "Don Sergio"; así como personas a título individual.
Gutemberg 22-B, Col. Centro, Cuernavaca, Morelos
Tel (777) 314-60-17
BOSQUE DE AGUA
Bosque de Agua
Sergio Aguayo Quezada14 Mayo. 08
Para Greenpeace-Mé xico. Por sus 15 años.
El equilibrio entre bosques y agua puede terminar en pesadilla. Morelos y el estado de México se empeñan en construir una carretera que aceleraría la destrucción de un bosque del cual depende la vida de la capital. El desenlace pende de un gobierno federal de dudosas credenciales ambientalistas, una autoridad capitalina que se resiste a intervenir y algunos sectores de la sociedad. Entre el 66 y el 75 por ciento del agua que consume el Distrito Federal viene del llamado Bosque de Agua que incluye a Cuajimalpa, Álvaro Obregón y la Magdalena Contreras y luego se extiende por Morelos y el estado de México. Son terrenos asediados por asentamientos y talas ilegales que pueden acelerarse porque el gobierno panista de Morelos y el priista del estado de México quieren hacer la "Autopista Lerma-Tres Marías" cuyo trazado afectaría negativamente 17 áreas de importancia ambiental. Los veneros están amenazados.Hace tiempo que los grupos ambientalistas dieron la voz de alarma. En esa crónica son dignos de mención los esfuerzos de Flora Guerrero, una de esas personas que en el nombre cargan la vocación. Por su parte, Greenpeace-Mé xico, me dice Cecilia Navarro, ya colocó el asunto entre sus prioridades y a la cruzada se han ido sumando docenas de grupos ambientalistas, científicos de la UAM y la UNAM, comunidades de la zona y analistas políticos convencidos de la seriedad del calentamiento global y la devastación ambiental.Antes de la primera semana de junio la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) decidirá si autoriza o no la carretera. Cunde la incertidumbre porque el historial de los gobiernos federales ha sido pésimo. A principios de los años ochenta visité con cierta frecuencia la selva de Marqués de Comillas, en la Lacandona chiapaneca. Todavía me conmueve el recuerdo de aquel himno majestuoso a la vida; estoy seguro que nuestros artistas sólo tuvieron que calcar ese río de creación para deslumbrarnos con murales, óleos y artesanías. Pues en el nombre de la seguridad nacional el Estado abrió una carretera que ha contribuido a la inseguridad de toda esa frontera y que ha facilitado la depredación causada por talamontes tolerados por autoridades corruptas. Es una tragedia repetida miles de veces porque si nuestros gobiernos son incapaces de protegernos, menos defienden árboles o animales.Fox y Calderón contrataron a quienes le han agregado capítulos al repertorio de los cuentos empleados por los ambientalistas para asustar a los niños que rechazan la ingesta de una nutritiva sopa de habas. Ésa ha sido la misión de dos ex gobernadores. Ignacio Loyola puso a Querétaro en la cima de las entidades que mejor pagan a sus gobernadores. .. y Fox lo nombró procurador federal de Protección al Ambiente. Calderón lo sustituyó con el ex gobernador de Yucatán, Patricio Patrón Laviada, quien presume de tener 50 licenciaturas en la Universidad de la Vida... sin que ninguna de ellas sea en ciencias del medio ambiente.El mismo Felipe Calderón se ha llenado la boca prometiéndonos que cada año se sembrarán centenares de millones de árboles cuya localización ni los encargados de plantarlos conocen. El 18 de enero del 2008 Leonardo Curzio, conductor del noticiero Enfoque, recibió en cabina al director de la Comisión Nacional Forestal, José Cibrián Tovar. Fue un programa memorable porque durante 27 minutos el responsable de plantar los arbolitos fue incapaz de decir dónde estaban. El espectáculo fue lamentable y Curzio rememora la experiencia de la siguiente manera: el hecho es que "no pudo comprobarse uno de los programas gubernamentales más cacareados".Con ese historial de bosques devastados y arbolitos escondidos suena lógica la preocupación de los ambientalistas. Raúl García Barrios enumera el legado de la autopista México-Cuernavaca: "un desarrollo urbano ilegal y anárquico [a costa de] las área forestales y naturales protegidas"; la carretera, "en lugar de parar la explotación ilegal de los recursos forestales, la ha facilitado e incrementado". Y la demostración estaría en la agonía de las Lagunas de Zempoala.El país está ante un asunto de seguridad nacional porque nos jugamos la sustentabilidad de Toluca, Cuernavaca y la capital. El gobierno del Distrito Federal conoce lo que pasa con la carretera pero actúa con enorme cautela para no afectar otras negociaciones con los gobiernos de Morelos y del estado de México. En una larga conversación Martha Delgado, secretaria del Medio Ambiente capitalino, bosqueja una estrategia que une al agua con el bosque: para lograr que la capital sea autosuficiente en el abasto de agua están armando una política integral que incluye una revisión de las tarifas del agua, la construcción de pozos de absorción, la sustitución de la red para evitar las fugas... y el freno al deterioro del Bosque de Agua. ¿Hasta qué punto se justifica la prudencia de Marcelo Ebrard cuando está en juego la viabilidad capitalina?, ¿reaccionará si la Semarnat autoriza a Morelos y al Edomex a construir la carretera?En esta carrera contra el tiempo el papel de las organizaciones sociales y de la ciudadanía adquiere una gran importancia. Puede ser la variable que incline la balanza a favor de lo que el sentido común nos dice. La pregunta es muy elemental, ¿seguiremos tolerando la destrucción de nuestro ambiente?
La miscelánea
Nota. Emilio Lezama colaboró en la recuperación de información, y para verificar algunas de las afirmaciones aquí incluidas visitó durante tres días al Bosque de Agua guiado por los Guardianes de los Árboles.
Sergio Aguayo Quezada14 Mayo. 08
Para Greenpeace-Mé xico. Por sus 15 años.
El equilibrio entre bosques y agua puede terminar en pesadilla. Morelos y el estado de México se empeñan en construir una carretera que aceleraría la destrucción de un bosque del cual depende la vida de la capital. El desenlace pende de un gobierno federal de dudosas credenciales ambientalistas, una autoridad capitalina que se resiste a intervenir y algunos sectores de la sociedad. Entre el 66 y el 75 por ciento del agua que consume el Distrito Federal viene del llamado Bosque de Agua que incluye a Cuajimalpa, Álvaro Obregón y la Magdalena Contreras y luego se extiende por Morelos y el estado de México. Son terrenos asediados por asentamientos y talas ilegales que pueden acelerarse porque el gobierno panista de Morelos y el priista del estado de México quieren hacer la "Autopista Lerma-Tres Marías" cuyo trazado afectaría negativamente 17 áreas de importancia ambiental. Los veneros están amenazados.Hace tiempo que los grupos ambientalistas dieron la voz de alarma. En esa crónica son dignos de mención los esfuerzos de Flora Guerrero, una de esas personas que en el nombre cargan la vocación. Por su parte, Greenpeace-Mé xico, me dice Cecilia Navarro, ya colocó el asunto entre sus prioridades y a la cruzada se han ido sumando docenas de grupos ambientalistas, científicos de la UAM y la UNAM, comunidades de la zona y analistas políticos convencidos de la seriedad del calentamiento global y la devastación ambiental.Antes de la primera semana de junio la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) decidirá si autoriza o no la carretera. Cunde la incertidumbre porque el historial de los gobiernos federales ha sido pésimo. A principios de los años ochenta visité con cierta frecuencia la selva de Marqués de Comillas, en la Lacandona chiapaneca. Todavía me conmueve el recuerdo de aquel himno majestuoso a la vida; estoy seguro que nuestros artistas sólo tuvieron que calcar ese río de creación para deslumbrarnos con murales, óleos y artesanías. Pues en el nombre de la seguridad nacional el Estado abrió una carretera que ha contribuido a la inseguridad de toda esa frontera y que ha facilitado la depredación causada por talamontes tolerados por autoridades corruptas. Es una tragedia repetida miles de veces porque si nuestros gobiernos son incapaces de protegernos, menos defienden árboles o animales.Fox y Calderón contrataron a quienes le han agregado capítulos al repertorio de los cuentos empleados por los ambientalistas para asustar a los niños que rechazan la ingesta de una nutritiva sopa de habas. Ésa ha sido la misión de dos ex gobernadores. Ignacio Loyola puso a Querétaro en la cima de las entidades que mejor pagan a sus gobernadores. .. y Fox lo nombró procurador federal de Protección al Ambiente. Calderón lo sustituyó con el ex gobernador de Yucatán, Patricio Patrón Laviada, quien presume de tener 50 licenciaturas en la Universidad de la Vida... sin que ninguna de ellas sea en ciencias del medio ambiente.El mismo Felipe Calderón se ha llenado la boca prometiéndonos que cada año se sembrarán centenares de millones de árboles cuya localización ni los encargados de plantarlos conocen. El 18 de enero del 2008 Leonardo Curzio, conductor del noticiero Enfoque, recibió en cabina al director de la Comisión Nacional Forestal, José Cibrián Tovar. Fue un programa memorable porque durante 27 minutos el responsable de plantar los arbolitos fue incapaz de decir dónde estaban. El espectáculo fue lamentable y Curzio rememora la experiencia de la siguiente manera: el hecho es que "no pudo comprobarse uno de los programas gubernamentales más cacareados".Con ese historial de bosques devastados y arbolitos escondidos suena lógica la preocupación de los ambientalistas. Raúl García Barrios enumera el legado de la autopista México-Cuernavaca: "un desarrollo urbano ilegal y anárquico [a costa de] las área forestales y naturales protegidas"; la carretera, "en lugar de parar la explotación ilegal de los recursos forestales, la ha facilitado e incrementado". Y la demostración estaría en la agonía de las Lagunas de Zempoala.El país está ante un asunto de seguridad nacional porque nos jugamos la sustentabilidad de Toluca, Cuernavaca y la capital. El gobierno del Distrito Federal conoce lo que pasa con la carretera pero actúa con enorme cautela para no afectar otras negociaciones con los gobiernos de Morelos y del estado de México. En una larga conversación Martha Delgado, secretaria del Medio Ambiente capitalino, bosqueja una estrategia que une al agua con el bosque: para lograr que la capital sea autosuficiente en el abasto de agua están armando una política integral que incluye una revisión de las tarifas del agua, la construcción de pozos de absorción, la sustitución de la red para evitar las fugas... y el freno al deterioro del Bosque de Agua. ¿Hasta qué punto se justifica la prudencia de Marcelo Ebrard cuando está en juego la viabilidad capitalina?, ¿reaccionará si la Semarnat autoriza a Morelos y al Edomex a construir la carretera?En esta carrera contra el tiempo el papel de las organizaciones sociales y de la ciudadanía adquiere una gran importancia. Puede ser la variable que incline la balanza a favor de lo que el sentido común nos dice. La pregunta es muy elemental, ¿seguiremos tolerando la destrucción de nuestro ambiente?
La miscelánea
Nota. Emilio Lezama colaboró en la recuperación de información, y para verificar algunas de las afirmaciones aquí incluidas visitó durante tres días al Bosque de Agua guiado por los Guardianes de los Árboles.
miércoles, enero 30, 2008
CONFERENCIA DE GUADALUPE SORAÍN
CONFERENCIA DEL MAESTRO LORENZO VARGAS
miércoles, enero 23, 2008
COLONIA GRANADA
Invitamos a la comunidad de la ESIA Tecamachalco a la conferencia de Barrio Café.
Esta vez contamos con la Maestra en Ciencias Guadalupe Soarain Galván Díaz de León, quien nos hablará de la Globalización y espacio púiblico en transformación en la Colonia Granada, en la Ciudad de México DF.
Los esperamos, la cita es este viernes 1 de febrero, en la aula magna del posgrado, edifico 2, tercer piso. Av. Fuente de Leones 28 Tecamachalco Edo. de México. Para mayor información comunicarse al teléfono 57296000, ext. 68023. o al siguiente correo lvargass@ipn.mx
Esta vez contamos con la Maestra en Ciencias Guadalupe Soarain Galván Díaz de León, quien nos hablará de la Globalización y espacio púiblico en transformación en la Colonia Granada, en la Ciudad de México DF.
Los esperamos, la cita es este viernes 1 de febrero, en la aula magna del posgrado, edifico 2, tercer piso. Av. Fuente de Leones 28 Tecamachalco Edo. de México. Para mayor información comunicarse al teléfono 57296000, ext. 68023. o al siguiente correo lvargass@ipn.mx
martes, enero 15, 2008
CUNDE LA REVELIÓN:
Cunde la rebelión; “no al libramiento y al basurero”: Santa María
Sección: En portada Publicación: 14.01.2008
JAIME LUIS BRITO
CUERNAVACA. Ejidatarios y comuneros de Santa María Ahuacatitlán decidieron en asamblea, este domingo, impedir el paso de maquinaria de la empresa Pacsa así como de unidades del ayuntamiento de Cuernavaca hacia el predio Loma de Mejía, donde la comuna pretende construir una relleno sanitario.
Asimismo, cerca de 600 campesinos reunidos en la Ayudantía Municipal, decidieron por unanimidad no aceptar la construcción del llamado Libramiento norponiente de Cuernavaca, vía carretera que atravesaría por sus tierras.
Los campesinos aseguraron a La Jornada Morelos que este sábado por la mañana, el ayuntamiento logró introducir una máquina retroexcavadora por el acceso de Santa María al predio Loma de Mejía. No obstante, ejidatarios y comuneros advirtieron que esa máquina no saldrá de Loma de Mejía por sus tierras.
-¿Cómo saldrá esa máquina, si en Temixco están bloqueando también?, se le preguntó al comisariado de Bienes Ejidales, Fernando Flores Lafragua.
-Ese es problema del ayuntamiento. Nosotros hemos dejado en claro que por nuestras tierras no pasará maquinaria de Pacsa ni unidades del ayuntamiento. Que el ayuntamiento resuelva eso.
Los comuneros y ejidatarios retuvieron en el acceso norte al predio Loma de Mejía, una camioneta tipo Ford-Lobo, color blanca, con placas de circulación NU83-547, de Morelos; de la empresa Pacsa, misma que entregaron este mediodía a Esteban Vázquez Beltrán, director de Barrios y Colonias de Cuernavaca, funcionario menor de la comuna.
Antes de entregar el vehículo, los campesinos lograron que el funcionario municipal firmara de recibido por la entrega, e incluso que mostrara su credencial de elector para comprobar que correspondía la firma. Asimismo, le exigieron a gritos que informara a la asamblea que no había denuncia alguna por la retención de la camioneta de la empresa Pacsa.
En ese momento, el comisariado de Bienes Comunales, Gumersindo Olvera López, pidió a la asamblea manifestarse a favor de que en caso de que el ayuntamiento o la empresa violen el acuerdo de no ingresar a sus tierras, “los traigamos acá, a la Ayudantía y los pongamos allá atrás, donde tenemos calabozos. Y ahí que los vengan a recoger; no vamos a permitir que pasen sobre nuestras decisiones”, señaló. La asamblea se manifestó a gritos a favor.
“No al libramiento”, clamor campesino
El 12 de julio de 2007, el comisariado de Bienes Comunales de Santa María Ahuacatitlán envió un oficio a la Presidencia de la República para repudiar la intención de construir el llamado Libramiento norponiente de Cuernavaca, mismo que atravesaría tierras de los municipios de Huitzilac, Cuernavaca, Temixco y Xochitepec.
El 7 de agosto, la autoridad comunal recibió respuesta por parte de la Presidencia, que informó que turnó el oficio a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), para que ésta a su vez diera respuesta a la inquietud campesina. En la respuesta, la SCT asegura que de acuerdo con la información en su poder, la obra es necesaria para el desahogo metropolitano de Cuernavaca y que “no afecta de ninguna manera las parcelas, ni los bosques” de la zona norte de la capital de Morelos.
No obstante, de acuerdo con el comisariado Olvera López, la devastación que se provocaría con la construcción del libramiento sería enorme. “Se afectaría el agua, los bosques, nuestras tierras. Por eso estamos en contra; nos dicen que no nos preocupemos, que ellos están listos para reforestar. La verdad no sé que tiene el gobierno en la cabeza. Su reforestación es una burla”, señaló.
En Temixco, inició
Radio La Tranca
Mientras tanto, en el municipio de Temixco, donde este sábado el gobierno estatal y municipal de Cuernavaca, estuvieron a punto de desalojar a mujeres, jóvenes, niños y ancianos que mantienen bloqueado el acceso sur al predio Loma de Mejía, donde se pretende la construcción del relleno sanitario, inició transmisiones Radio La Tranca, como una respuesta “al bloqueo mediático al que nos ha sometido el gobierno de Giles”.
Utilizando unas bocinas de corneta y un equipo de sonido austero, los inconformes mantuvieron a lo largo de todo el día “transmisiones” informativas, así como la reproducción de algunas producciones educativas en materia de salud, que han sido proporcionadas por agrupaciones de comunicadoras independientes.
La tensión bajó en las últimas horas, pero se mantiene una discreta presencia policiaca de elementos estatales a corta distancia; y en las cercanías del plantón, una patrulla de policías municipales de Temixco hace la guardia a los inconformes que no dudan en invitar a los gendarmes a “echarse un taco” en medio del calor ardiente de las lomas de Temixco.
Sección: En portada Publicación: 14.01.2008
JAIME LUIS BRITO
CUERNAVACA. Ejidatarios y comuneros de Santa María Ahuacatitlán decidieron en asamblea, este domingo, impedir el paso de maquinaria de la empresa Pacsa así como de unidades del ayuntamiento de Cuernavaca hacia el predio Loma de Mejía, donde la comuna pretende construir una relleno sanitario.
Asimismo, cerca de 600 campesinos reunidos en la Ayudantía Municipal, decidieron por unanimidad no aceptar la construcción del llamado Libramiento norponiente de Cuernavaca, vía carretera que atravesaría por sus tierras.
Los campesinos aseguraron a La Jornada Morelos que este sábado por la mañana, el ayuntamiento logró introducir una máquina retroexcavadora por el acceso de Santa María al predio Loma de Mejía. No obstante, ejidatarios y comuneros advirtieron que esa máquina no saldrá de Loma de Mejía por sus tierras.
-¿Cómo saldrá esa máquina, si en Temixco están bloqueando también?, se le preguntó al comisariado de Bienes Ejidales, Fernando Flores Lafragua.
-Ese es problema del ayuntamiento. Nosotros hemos dejado en claro que por nuestras tierras no pasará maquinaria de Pacsa ni unidades del ayuntamiento. Que el ayuntamiento resuelva eso.
Los comuneros y ejidatarios retuvieron en el acceso norte al predio Loma de Mejía, una camioneta tipo Ford-Lobo, color blanca, con placas de circulación NU83-547, de Morelos; de la empresa Pacsa, misma que entregaron este mediodía a Esteban Vázquez Beltrán, director de Barrios y Colonias de Cuernavaca, funcionario menor de la comuna.
Antes de entregar el vehículo, los campesinos lograron que el funcionario municipal firmara de recibido por la entrega, e incluso que mostrara su credencial de elector para comprobar que correspondía la firma. Asimismo, le exigieron a gritos que informara a la asamblea que no había denuncia alguna por la retención de la camioneta de la empresa Pacsa.
En ese momento, el comisariado de Bienes Comunales, Gumersindo Olvera López, pidió a la asamblea manifestarse a favor de que en caso de que el ayuntamiento o la empresa violen el acuerdo de no ingresar a sus tierras, “los traigamos acá, a la Ayudantía y los pongamos allá atrás, donde tenemos calabozos. Y ahí que los vengan a recoger; no vamos a permitir que pasen sobre nuestras decisiones”, señaló. La asamblea se manifestó a gritos a favor.
“No al libramiento”, clamor campesino
El 12 de julio de 2007, el comisariado de Bienes Comunales de Santa María Ahuacatitlán envió un oficio a la Presidencia de la República para repudiar la intención de construir el llamado Libramiento norponiente de Cuernavaca, mismo que atravesaría tierras de los municipios de Huitzilac, Cuernavaca, Temixco y Xochitepec.
El 7 de agosto, la autoridad comunal recibió respuesta por parte de la Presidencia, que informó que turnó el oficio a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), para que ésta a su vez diera respuesta a la inquietud campesina. En la respuesta, la SCT asegura que de acuerdo con la información en su poder, la obra es necesaria para el desahogo metropolitano de Cuernavaca y que “no afecta de ninguna manera las parcelas, ni los bosques” de la zona norte de la capital de Morelos.
No obstante, de acuerdo con el comisariado Olvera López, la devastación que se provocaría con la construcción del libramiento sería enorme. “Se afectaría el agua, los bosques, nuestras tierras. Por eso estamos en contra; nos dicen que no nos preocupemos, que ellos están listos para reforestar. La verdad no sé que tiene el gobierno en la cabeza. Su reforestación es una burla”, señaló.
En Temixco, inició
Radio La Tranca
Mientras tanto, en el municipio de Temixco, donde este sábado el gobierno estatal y municipal de Cuernavaca, estuvieron a punto de desalojar a mujeres, jóvenes, niños y ancianos que mantienen bloqueado el acceso sur al predio Loma de Mejía, donde se pretende la construcción del relleno sanitario, inició transmisiones Radio La Tranca, como una respuesta “al bloqueo mediático al que nos ha sometido el gobierno de Giles”.
Utilizando unas bocinas de corneta y un equipo de sonido austero, los inconformes mantuvieron a lo largo de todo el día “transmisiones” informativas, así como la reproducción de algunas producciones educativas en materia de salud, que han sido proporcionadas por agrupaciones de comunicadoras independientes.
La tensión bajó en las últimas horas, pero se mantiene una discreta presencia policiaca de elementos estatales a corta distancia; y en las cercanías del plantón, una patrulla de policías municipales de Temixco hace la guardia a los inconformes que no dudan en invitar a los gendarmes a “echarse un taco” en medio del calor ardiente de las lomas de Temixco.
miércoles, noviembre 14, 2007
EL COLECTIVO LOS ÁNGELES

El colectivo Los Ángeles los invita a la audición que darán Lorudes Zuno y Lorenzo Vargas en el jardin (plaza central) de la Colonia Satélite, en Cuernavaca Morelos, México. a las 18 horas del día 14 de noviembre de 2007 ¡Los esperamos, no faltes! ¡Por los presos políticos de San Salvador Atenco, Oaxaca y los Hermanos Cereso! Por los presos y desaparecidos políticos del país, para ellos no un kilo de ayuda, sino toda una vida de lucha!
miércoles, noviembre 07, 2007
A DIEZ AÑOS DE ACTEAL
REPORTAJE /A diez años de Acteal
La Jornada 5, 6 y 7 de noviembre de 2007
Ninguno de los encarcelados ha sido sentenciado como paramilitar
El origen: múltiples episodios de un plan contrainsurgente
Hermann Bellinghausen /I
El pasado 1º de noviembre, mujeres de la organización Las Abejas rezaban por los muertos de la masacre de Actea Foto: Moysés Zúñiga Santiago
Acteal marcó la historia y la imagen de México ante el mundo de manera indeleble. La masacre no fue un hecho aislado. Antes y después de aquel 22 de diciembre, en el Chiapas indígena se han sucedido ataques directos de paramilitares, tropas regulares o policías contra comunidades y familias bases de apoyo zapatistas, así como de otras organizaciones fuera del espectro gubernamental. Muertes, quema de casas, despojos de cultivos y tierras, desplazamientos, agresiones fratricidas.
Como hizo desde el 1º de enero de 1994 al ocurrir el levantamiento zapatista, La Jornada cubrió puntualmente los hechos violentos que se fueron sumando en diversas regiones y municipios: Sabanilla, Tila, El Bosque, Ocosingo, Chilón, Pantelhó, Chenalhó. Corresponsales, enviados, fotógrafos, incluso analistas desde el lugar de los hechos fueron con frecuencia testigos de decenas de episodios en apariencia aislados que trazaban la ruta de una estrategia de contrainsurgencia y potencial guerra civil.
Al mismo tiempo, decenas de reporteros y articulistas documentaban los ires y venires desde el centro político. Las declaraciones y acciones del gobierno federal, el Congreso, los empresarios, la Iglesia católica. Y también la sociedad civil, los organismos de derechos humanos, la academia. Por lo demás, La Jornada continuaba con el seguimiento del movimiento zapatista.
Alzamiento indígena
En las páginas de este diario se fue registrando un proceso social, político y cultural que con la masacre de Acteal enfrentaría un terrible baño de sangre. Y por donde más dolía: entre hermanos de pueblo. Lo que en 1994 había sido una declaración de guerra y un alzamiento indígena contra el gobierno del país se fue convirtiendo en una “guerra civil” permitida, propiciada, construida, forzada incluso por instancias gubernamentales. Antes de ella, las comunidades rebeldes y las oficialistas convivían en paz. La rebelión de unos no era contra los otros.
Hubo lugares donde la confrontación inducida “prendió”. Con programas sociales, educativos y productivos, con adoctrinamiento y control de la “población leal” al gobierno y al Ejército Mexicano. Primero en el territorio chol de la zona norte, donde la organización priísta Paz y Justicia intensificó desde 1995 una ofensiva contra la población zapatista y la “sociedad civil” de variable filiación perredista. Costaría decenas de muertes, incontables emboscadas, saqueos, violaciones, miles de desplazados. Primero Sabanilla, Tila y Tumbalá. Luego Chilón. A partir de 1997 se expandió a Chenalhó.
Aún duele decirlo, pero la matanza de Acteal pudo evitarse. Las señales eran abundantes y se hicieron públicas de múltiples maneras. Como escribió aquí Fernando Benítez el 27 de diciembre de 1997: “¿Qué más decir, si han sido inútiles los numerosos artículos que he escrito en defensa de los indios, así como los de mis colegas de La Jornada y de muchos otros periódicos? Parecen inútiles las palabras”.
Hay que recordar que en los días posteriores a la masacre se realizaron protestas y actos multitudinarios en más de 100 países, la mayor manifestación global hasta entonces, antes de las grandes movilizaciones internacionales contra la globalización y la guerra imperial. Se demandaba justicia al gobierno mexicano, y un alto a la guerra de baja intensidad, que oficialmente no existía. De hecho, nunca ha “existido”. Como jamás existieron oficialmente grupos paramilitares. Ni entonces ni ahora. No obstante, han pisado la cárcel con diversa fortuna miembros y dirigentes de Paz y Justicia, los Chinchulines, el “grupo de autodefensa” de Chenalhó, y más recientemente la Organización para la Defensa de los Derechos Indígenas y Campesinos (Opddic).
Todos tienen en común ser priístas o de partidos afines, y vinculados in situ con el Ejército, pero ninguno ha sido sentenciado como paramilitar. Sólo los procesados por los hechos de Acteal pagan cárcel por participar en acciones armadas contra otros indígenas. Y esto, porque llegaron demasiado lejos y fueron capturados casi con las manos en la masa. El escándalo mundial fue inmenso, alguien tenía que pagar. Como siempre que las cosas se le complicaban al gobierno, alguien serviría de fusible. Acteal “costó” mucho: un secretario de Gobernación, un comisionado para la paz del gobierno federal, un gobernador y sus colaboradores; fueron procesados un general retirado (director de la policía auxiliar y coordinador de asesores de Seguridad Pública del estado), algunos mandos policiacos y decenas de indígenas “autoarmados”. Allí se cortaba la correa de transmisión. Antes de irse, el titular de Gobernación, Emilio Chuayffet, alcanzó a remachar: “No se puede culpar al gobierno, ni siquiera por omisión”. El Ejecutivo y el PRI se deslindaron, condenaron enérgicamente la violencia, abrieron (y cerraron) investigaciones, y siguieron tan campantes.
Vayamos un poco más atrás. Desde 1995 el gobierno de Ernesto Zedillo fue extendiendo en la entonces llamada “zona de conflicto” el fenómeno de la paramilitarización de comunidades, simétrica a la masiva ocupación militar decretada el 8 de febrero de ese año, cuando el gobierno salió a la caza de la comandancia zapatista, lanzó una ofensiva de tropas en la selva Lacandona, la zona norte y los Altos, y prácticamente ocupó las comunidades.
Con ello, el Ejecutivo quebrantaba su palabra, una oferta de diálogo hecha al EZLN poco antes de la ofensiva, mediante el secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma, y la subsecretaria Beatriz Paredes. Ese encuentro abortado quiso funcionar como carnada para capturar a la comandancia rebelde. Desde entonces, los zapatistas llaman a aquello “la traición de Zedillo”. No sería la única. Otra más cancelaría las negociaciones de paz (que no se han vuelto a concretar) al incumplir los acuerdos de San Andrés, firmados en febrero de 1996 por los representantes del gobierno federal y directamente aprobados por el secretario Chuayffet. Su antecesor Moctezuma había dejado el cargo un año atrás, a raíz de su “negociación” desfondada por el propio presidente.
Se fueron sucediendo episodios diversos, algunos de envergadura. Los gobernadores priístas de Chiapas caían uno tras otro, antes y después de las elecciones de 1995, oficialmente “ganadas” por el candidato del PRI, Eduardo Robledo Rincón, en un ambiente de fraude e imposición. El presunto perdedor, Amado Avendaño, tras sobrevivir a un atentado que lo dejó en silla de ruedas varios meses, se convirtió en “gobernador en rebeldía” con el apoyo del PRD, las organizaciones independientes, la sociedad civil y el EZLN. Robledo dejaría el cargo en pocas semanas, y lo sustituyó Julio César Ruiz Ferro, ex funcionario federal que desconocía por completo la entidad. Su mandato, que culminó abruptamente con la matanza de Acteal, fue pasivo y obediente a una política trazada desde arriba.
El verdadero “gobierno” de Chiapas lo ejercía el Ejército; la administración ruizferrista colaboraba o dejaba hacer. Como jefe militar en la zona de conflicto fungía desde 1995 el general Mario Renán Castillo Fernández, quien así llegó a ser un “jefe de ejércitos”, algo que hasta entonces sólo podía ser el secretario de Defensa Nacional, a la sazón el general Enrique Cervantes Aguirre. Remplazado por el general José Gómez Salazar, Renán Castillo dejaría el cargo el 16 de noviembre de 1997, a sólo cinco semanas de Acteal. Durante su periodo se larvó y auspició una estrategia deliberada, basada en los manuales de contrainsurgencia del Pentágono y el propio Ejército, para “quitar el agua” al “pez revolucionario”, adaptando procedimientos probados en Vietnam y Guatemala.
Mes y medio antes de la tragedia, los investigadores Andrés Aubry y Angélica Inda recapitulaban: “La colaboración de los políticos con la ‘guerra irregular’, mexicanización semántica del conflicto de baja intensidad, hace resurgir ante nuestros ojos un nuevo actor, el paramilitar”.
Aubry e Inda señalaban (La Jornada del Campo, 29 de octubre de 1997): “A partir de 1995 se probó en la zona norte (chol) de Chiapas, que ha sido el laboratorio donde se ensayó con la desorganizada organización campesina llamada Paz y Justicia, que no sirve para una cosa ni la otra. Luego, afinado el modelo, se extendió a la zona tzeltal con Los Chinchulines. Escurrió después a la zona tzotzil, Chenalhó y su paraje Los Chorros, su escenario actual sin haber cobrado (¿o revelado?) su nombre”. No tendría tiempo de revelarlo.
Camino del abismo
¿Cuándo empieza el “camino” que desembocó en el abismo de Acteal? Pudo ser aquel 8 de febrero de 1995. O el 19 de agosto de 1996, con el asesinato de seis jóvenes de Chenalhó en las simas de Chixiltón, “hecho aislado” que la prensa local atribuyó a “brujería”, y que marcaría el debut de la violencia antizapatista en el municipio tzotzil. O bien el 22 de mayo de 1997, cuando miembros del PRI quemaron nueve casas de familias zapatistas en Las Limas Chitamucum, Pantelhó, muy cerca de Chenalhó. Según informaba La Jornada (23 de mayo), “85 indígenas tuvieron que huir”. ¿O fijamos el principio al día siguiente, 24 de mayo, cuando el profesor Cristóbal Pérez Medio, representante del municipio autónomo, fue asesinado por priístas armados en Unión Yaxjemel mientras se dirigía a negociar con ellos la liberación de los primeros zapatistas rehenes? El clásico “maten al mensajero”. El gobierno nunca investigó. El cráneo y el cuerpo del maestro aparecerían por separado cuatro meses después, cuando la suerte de Chenalhó estaba echada.
REPORTAJE /A diez años de acteal
En Chenalhó, los primeros hechos que derivaron en el baño de sangre
La negativa al diálogo garantizó la vía paramilitar
Hermann Bellinghausen /II
Integrantes del grupo de Las Abejas durante uno de los actos para recordar a las víctimas de Acteal, el pasado jueves Foto: Moysés Zúñiga Santiago
En mayo de 1997 emergen en Chenalhó los primeros acontecimientos, larvados desde meses atrás, que concluirían siete meses después en la hondonada de Acteal con la ejecución de 45 personas pacíficas e inermes, mujeres y niños la mayoría.
El hecho más grave ese mes fue el asesinato de Cristóbal Pérez Medio, el día 24 en Unión Yaxjemel, cuando un grupo de priístas emboscó a una comisión del municipio autónomo de Polhó que se dirigía a negociar la liberación de tres campesinos zapatistas capturados y encarcelados en Yaxjemel. Mientras los responsables de la balacera minimizaron los hechos e insistieron débilmente en que los zapatistas pretendieron agredirlos, el concejo autónomo manifestó que el día 18 fueron “detenidos” tres bases zapatistas por negarse a “pagar” 75 pesos para una presunta brecha que ellos no aprobaban: “Los amenazaron que si no cooperaban los iban a ‘despachar’, y ellos dijeron que no, aunque los mataran no iban a cooperar porque la brecha sólo beneficiaba a los transportistas” (La Jornada, 25 de mayo).
Liberados y vueltos a apresar
Los tres indígenas pasaron dos días presos, fueron liberados por gestión del concejo de Polhó, y 48 horas después, tras reunirse priístas de siete comunidades en Yaxjemel, donde eran minoría, los volvieron a aprehender. “A dos los metieron en un horno y otro estaba amarrado a un poste”. Los autónomos demandaron su liberación al presidente municipal oficial sustituto de Chenalhó, Jacinto Arias Cruz, del PRI.
El 24 salió de la cabecera municipal autónoma una comisión de 16 personas para tal encuentro; la encabezaba el profesor Pérez Medio. Cuando llegaron a Yaxjemel, “la comunidad estaba rodeada por unos 500 del PRI y los recibieron a balazos”. Pérez Medio fue capturado al momento y ejecutado allí mismo, pero su cuerpo desapareció y a partir de entonces los priístas negarían sistemáticamente el hecho. Dos autónomos más resultaron heridos, Fidencio Guzmán Arias y José Pérez Arias.
Ocupada la comunidad por los priístas armados, unas 350 personas tuvieron que abandonar sus viviendas. El concejo de Polhó declaró al día siguiente: “La persecución se ha extendido, también compañeros de Yabteclum, Puebla y Naranjatic Alto salieron de sus parajes porque no quieren enfrentarse entre hermanos”. Desde entonces arreciaría el fenómeno de los desplazados en Chenalhó. Al principio fueron de todos los grupos involucrados, pronto serían sólo zapatistas y miembros de Las Abejas. Llegarían a ser más de 10 mil; miles siguen fuera de sus poblados 10 años después.
La autoridad municipal autónoma acusó al edil Arias Cruz de “provocar a los zapatistas porque dice que los va a acabar. Él fue quien les dio las armas a los del PRI, e incluso los compañeros dicen que los que los emboscaron eran policías de Seguridad Pública (SP) vestidos de civil”.
Dos días después, el corresponsal de La Jornada fue a Yaxjemel y encontró “una comunidad fantasma” en manos de la minoría priísta, cuyos miembros aseguraron ser ellos los agredidos (La Jornada, 28 de mayo), lo que nunca se pudo demostrar. Un simpatizante del gobierno en la vecina comunidad de Yibeljoj mencionó: “Mis compañeros del PRI me dijeron que hay tres o cuatro muertos de los ‘contrarios’ (zapatistas), tirados allí en el monte, pero nadie los ha visto. Mis compañeros vieron que los ‘contrarios’ iban por la montaña el sábado al mediodía, y como al acercarse tuvieron miedo que los atacaran, pues les dispararon y allí se armó la balacera” (que vino de un solo lado: nunca se probó lo contrario).
Dos kilómetros más adelante, en la colonia Puebla, los reporteros encontraron unos 2 mil priístas de Yaxjemel y Poconichim, refugiados “en espera de que el gobierno estatal envíe a la SP para que los defienda”. La noche del 26 la SP había entrado a Puebla y rescatado al zapatista Antonio Pérez Pérez, detenido por negarse a cooperar con los priístas para el mismo camino que atizó el problema de Yaxjemel (proyecto personal del alcalde priísta, originario de Puebla y cacique del transporte). Los refugiados priístas negaron haber visto “contrarios” muertos, mientras ellos no tuvieron ni siquiera heridos. El gobierno del estado negó los hechos.
El consejo autónomo sostuvo que el ataque había sido ocasionado por los priístas para justificar la entrada de la policía y el Ejército Mexicano, “con el fin de ir ganando terreno y cercar más a los zapatistas para que se rindan”. Ya se habían producido agresiones contra rebeldes y simpatizantes en Yabteclum, Puebla, Chimix y especialmente en Las Limas Chitamucum, en el vecino municipio de Pantelhó, pero por los mismos grupos del PRI y el llamado Partido del Frente Cardenista; éstos, después de repetidas amenazas, el 22 de mayo dispararon contra la población, quemaron nueve casas, expulsaron a 85 personas y capturaron a Alberto Gutiérrez Núñez y Mateo Hernández Sánchez, quienes participaban en el municipio autónomo (La Jornada, 23 de mayo).
El concejo autónomo de Polhó denunció el día 27 que los priístas de Yaxjemel amenazaban a los 534 zapatistas desplazados “con no dejarlos regresar” al poblado. El día 28 el concejo expresó su disposición a negociar con los priístas, pero también exigió “que apararezca Cristóbal Pérez Medio”. Ese día estaba anunciada una visita del agente del Ministerio Público (MP) a Yaxjemel “para verificar si realmente hubo un muerto” (La Jornada, 29 de mayo), pero no llegó. En cambio, 70 policías se apostaron en Puebla para “proteger a los refugiados priístas” que los habían mandado llamar.
Esto aumentó los temores de los autónomos, quienes previeron nuevos ataques “ahora que la policía ya los está protegiendo” (a los priístas), mientras éstos señalaban: “La situación está más tranquila porque nos sentimos más seguros”. Por entonces arreció la persecución contra zapatistas en Yabteclum, Chimix, Poconichim, Naranjatic Alto. Desde la colonia Los Chorros (bastión oficialista, cardenista y priísta) y el ejido Puebla comenzaron a difundirse las amenazas contra los autónomos.
Mesas de diálogo
La Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa), compuesta por diputados y senadores federales, convocó a una “reunión urgente” por la “preocupante” intensificación de la violencia en Chiapas y el hecho de que no se instalaron unas mesas de diálogo anunciadas por el gobierno federal mediante el comisionado de paz, Pedro Joaquín Coldwell. El diputado perredista César Chávez, miembro de la Cocopa, expuso la alarma de los legisladores por la creciente violencia en Chenalhó, sumada a la afincada de tiempo atrás en Sabanilla, Tila y El Bosque. Chávez señaló la “respuesta negativa” del gobernador Julio César Ruiz Ferro, al impedir la instalación de las mesas anunciadas el 14 de mayo con bombo y platillo por Coldwell, comisionado del presidente Ernesto Zedillo (La Jornada, 28 de mayo).
La secretaría de Gobierno chiapaneca, mediante su delegado, Rogelio Contreras, informó el 28 de mayo que el día 31 se reunirían las partes en Yabteclum. Los priístas condicionaron que el encuentro fuera en Yaxjemel, en poder los priístas armados, mientras el concejo de Polhó aceptaba la propuesta de Yabteclum, el poblado “viejo”, entonces neutral, donde residía la autoridad tradicional de los ancianos de Chenalhó. Los priístas se negaron.
El día 28, el agente de MP Manuel Valdez había visitado Yaxjemel finalmente, para buscar el cuerpo de Pérez Medio. También fue a Naranjatic y entrevistó a los familiares del desaparecido, quienes le confirmaron que no lo habían vuelto a ver desde que acudió a la fallida negociación. Los zapatistas siempre sostuvieron que estaba muerto y los priístas lo negaron sistemáticamente. Los restos no aparecerían hasta septiembre en Poconichim.
Elementos reveladores
El día 30, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (CDHFBC) reveló elementos para explicar tanto la escalada de los priístas como su reticencia a dialogar con los autónomos (La Jornada, 31 de mayo). Por lo demás, tal actitud la sostendrían los oficialistas hasta la última tentativa de diálogo, el 19 de diciembre de ese año, cuando la masacre de Acteal se puso en marcha para consumarse tres días después.
Mariano Arias, vocero de los priístas, desmintió las acusaciones: “Los ‘contrarios’ andan diciendo que en los alimentos que nos manda el presidente municipal (para los desplazados en Puebla) vienen las armas, pero ésos son argumentos falsos” (La Jornada, 1º de junio).
De acuerdo con nuevas evidencias (La Jornada, 31 de mayo), el CDHFBC ubicaba el origen de los hechos de Yaxjemel en un incidente ocurrido el 12 de mayo, cuando trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad llegaron al barrio de Petum Pale para cortar la energía a las familias autónomas en resistencia. Éstas se opusieron, y “decomisaron” material de la paraestatal. Luego los priístas golpearon al dueño de la casa donde se encontraba el material, que fueron a entregar al alcalde Arias Cruz. Éste, “en agradecimiento, les dio varios cartones de cerveza”.
Durante la “celebración”, afirmó el CDHFBC, el alcalde dijo a sus correligionarios “que tenían que organizarse para otras acciones, y les pidió que juntaran todas las armas disponibles”. El día 18 detuvieron a tres zapatistas en Yaxjemel; el 21 sitiaron a cuatro familias zapatistas de Puebla durante dos días; el 23 detuvieron allí a 29 familias más “que se negaban a aliarse con los priístas”, y el 24 asesinaron y desaparecieron a Cristóbal Pérez Medio.
Mayo concluyó sin ninguna negociación. En adelante, diferir, abortar e impedir las negociaciones entre oficialistas y autónomos sería la marca de fábrica de los gobiernos estatal y municipal priístas. La vía paramilitar quedó garantizada.
(Fe de erratas: En la entrega de ayer se mencionan las elecciones “de 1995” para elegir gobernador de Chiapas. Debió decir 1994.)
REPORTAJE /A diez años de Acteal
Chenalhó, laboratorio de una estrategia amplia de contrainsurgencia
En dos años se dispuso en zona chol una “guerra” dentro de la guerra
Hermann Bellinghausen /III
Momento de comulgar durante la misa del jueves pasado por los muertos de Acteal Foto: Moysés Zúñiga Santiago
Para la relación de los hechos que sacudieron a Chenalhó la segunda mitad de 1997 es necesario recordar su contexto. Chenalhó se había convertido en un laboratorio más de una estrategia amplia de contrainsurgencia, en un territorio en guerra que abarca la tercera parte de Chiapas e involucra a casi todos los indígenas de la entidad. La militarización era (y sigue siendo) abrumadora.
Iniciada en 1995, durante los dos años siguientes se organizó y activó en la zona chol de Chiapas una “guerra” dentro de la guerra, con la expansión paramilitar de la organización priísta Paz y Justicia. En 1997, mientras Chenalhó entraba en su propia espiral contrainsurgente, los asesinatos, desplazamientos y despojos proseguían en la zona norte. Ambos casos, en territorios cercados por el Ejército Mexicano y un importante despliegue policiaco.
Éxodo y saqueos
El 14 de marzo de 1997, la comunidad San Pedro Nixtalucum, municipio de El Bosque, colindante con Chenalhó, fue atacada por la policía y el Ejército, quienes mataron a cuatro indígenas zapatistas y causaron el éxodo de más de 80 familias. La policía había disparado en El Vergel, por tierra y desde un helicóptero (matrícula XC-BGC), sobre la población civil. Después saquearon Nixtalucum. Durante dos meses, los tzotziles zapatistas permanecieron desplazados, mientras las policías federal y estatal y el Ejército, posicionados dentro y en torno a esa comunidad, “convivían” con los priístas del lugar, quienes dejaron de trabajar el campo, se adueñaron del poblado, sembraron mariguana (según se comprobó después) y recibieron adoctrinamiento y adiestramiento militar.
Igual sucedía en Sabanilla y Tila, y sucedería pronto, de manera brutal, en Chenalhó. Algún día habrá que explicar por qué en unas partes funcionó la formación de grupos paramilitares y en otros, como El Bosque, no. Por ello, cuando el gobierno decidió atacar el municipio autónomo San Juan de la Libertad en 1998, serían directamente tropas federales y policías.
El 17 de mayo de 1997, una marcha de 4 mil civiles zapatistas acompañó el retorno de los desplazados a Nixtalucum, y pareció cerrarse ese capítulo (La Jornada, 18 de mayo). Al otro día arrancó la agresión contra zapatistas en Yaxjemel. En las semanas siguientes se revelará otro grupo paramilitar en Ocosingo y Oxchuc, el Movimiento Revolucionario Indígena Antizapatista (MIRA), cuya existencia jamás fue admitida por las autoridades y en buena medida fue un fracaso.
En algún momento imposible de fechar, durante la primavera de 1997, las comunidades identificadas como “priístas” o “cardenistas” (en referencia al Partido del Frente Cardenista que por entonces existía, sin relación con el cardenismo histórico y menos aún con el de Cuahutémoc Cárdenas, quien ese mismo año ganaría las elecciones para gobernar la capital del país), comenzaron a llamar “el contrario” y “los contrarios” a las familias y comunidades que se habían unido al municipio autónomo de Polhó, como bases de apoyo del EZLN o miembros de organizaciones civiles más o menos perredistas, cuando su partido era de oposición en un estado controlado hasta 1994 por numerosos cacicazgos, indígenas o mestizos según la región, pero siempre priístas.
El “contrario” en muchos pueblos del país es el “demonio”. El giro idiomático, inusual en Chenalhó, al parecer fue inducido por quienes aplicaron la estrategia contrainsurgente, y representa una de las primeras adaptaciones locales de los preceptos de la guerra de baja intensidad: ahondar las diferencias, demonizar al otro, deshumanizarlo. Así es más fácil dañarlo.
Las informaciones de la época, incluso en los medios oficialistas, nunca fundamentaron convincentemente que los conflictos en Chenalhó, que se fueron sumando y complicando, se originaban en agresiones de “los contrarios” (zapatistas) contra los oficialistas. Las “emboscadas” de los primeros apenas se pudieron probar; los verdaderos enfrentamientos, que no fueron la regla, se debieron a ataques de paramilitares y respuesta defensiva de los zapatistas; los desplazamientos de familias del PRI y cardenistas obedecían al temor a ser agredidos, mientras los zapatistas, perredistas y Abejas eran perseguidos y tiroteados, sus casas quemadas y sus propiedades robadas o destruidas.
El argumento de que los zapatistas “despojaban” a los oficialistas de sus tierras no se sostiene ante la evidencia, entonces y hasta la fecha, de que ellos fueron los verdaderos despojados en las comunidades de donde salieron. Los desplazados priístas y cardenistas retornarían en poco tiempo, escoltados y protegidos por la policía, y ya no debieron desplazarse. La versión de que éstos se organizaron para “autodefenderse”, propalada entre otros por la Procuraduría General de la República (PGR) en su libro blanco (1998), fue una construcción posterior, que buscaba “explicar” la matanza de Acteal y los múltiples episodios previos, aportando versiones que durante 1997 nadie se molestó en demostrar. La táctica de los grupos armados, y de los gobiernos municipal, estatal y federal, había sido “negar todo”, sin insistir en demostrar las versiones de su lado. Les bastaba con desdeñar, acusar y difamar a “los contrarios”, a los defensores de derechos humanos y los periodistas independientes. Su “verdad” comenzó a preocuparles después del terrible desenlace, que los confrontó con la responsabilidad penal.
Violencia administrada
El verano de 1997 se anuncia con declaraciones del gobernador Ruiz Ferro minimizando el tema chol como “conflicto entre dos grupos de siete ejidos” (La Jornada, 2 de junio), mientras el obispo de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz García, acusaba: “Todo apunta a concluir que la violencia en la zona norte es ‘administrada’ por las fuerzas de seguridad pública”. Las autoridades consideraban “religioso” el conflicto, y culpaban a la diócesis católica. Ruiz García insitía en el carácter “político” de aquella violencia. Para Chenalhó también se intentarían explicaciones “religiosas”, sobre todo después de Acteal; hoy sólo los abogados de los paramilitares presos actúan con ese enfoque.
El 2 de junio se suspendió por segunda ocasión el diálogo entre los municipios autónomos de Polhó y el oficial de Chenalhó, pues los representantes del segundo no se presentaron en Yabteclum, donde era la cita. Inesperadamente, el día 3 se encontraron al fin las partes en esa comunidad. Avanzaban en un “acercamiento” y convenían respeto mutuo y libertad de tránsito, cuando irrumpió en un helicóptero el subsecretario de Gobierno Uriel Jarquín; su presencia no había sido acordada y abortó la reunión (La Jornada, 4 de junio).
El día 5, las autoridades autónomas del vecino municipio de San Andrés denunciaron: “Ha aumentado la presión militar en los Altos. Hacen diario patrullajes desde hace 10 días” (La Jornada, 6 de julio), así como vuelos rasantes. Relataron: “Entran en los pueblos, se entrenan dentro de los pueblos”, y aseguraron que las tropas adiestraban a los priístas. “Recibimos información de que ya hay guardias blancas en los Altos. Ya tienen radios para comunicarse entre ellos.”
Poco después ocurrió un incidente a 400 metros de Acteal, que aún no tenía campamentos de desplazados. El día 9, la Subprocuraduría de Justicia del estado informó de una “emboscada” a un camión de Seguridad Pública, “atacado por zapatistas”. Según pobladores de Pechiquil, hubo una detonación y entre 70 y 100 balazos. El municipio autónomo de Polhó dijo que los policías dispararon bombas y tiros “sin haber ningún problema” (La Jornada, 10 de junio). Diez indígenas fueron golpeados a culatazos, dos fueron detenidos por la policía y luego arrojados del camión al camino. Ese día, unos 200 desplazados de Yaxjemel, miembros de Las Abejas y refugiados en Yibeljoj, se disponían a retornar a sus casas. La “emboscada” los disuadió.
Provocación para la militarización
Al día siguiente, los pobladores de Acteal negaron la “emboscada” y afirmaron que la acción “fue premeditada para provocar más conflictos y justificar la militarización de nuestros parajes” (La Jornada, 11 de junio). Los pobladores y desplazados en Polhó, a pocos kilómetros, “ya querían huirse por el miedo”, dijo Javier Ruiz Hernández, secretario del concejo autónomo. En un boletín, la Coordinación de Comunicación Social del gobierno de Chiapas reiteró que los policías fueron “agredidos por desconocidos”, con saldo de dos agentes lesionados. “Los desconocidos arrojaron botellas con gasolina y mecha”, decía el boletín, contradiciendo a la subprocuraduría de Justicia que la víspera aseveró que los presuntos atacantes habían disparado. Según la gente de Acteal, la versión oficial era “falsa”, pues “los mismos policías tronaron bombas y tiraron balazos para amedrentarnos”.
Un día después, el ayuntamiento oficial de Chenalhó se reunió en Pantelhó con el gobernador Ruiz Ferro y el secretario de Desarrollo Social, Carlos Rojas Gutiérrez (La Jornada, 12 de junio). El juez Antonio Pérez Arias, vocero del municipio oficial, insistió en que el gobierno enviara más policías a las comunidades, y pidió la intervención de las comisiones Nacional de Intermediación (Conai) y de Concordia y Pacificación (Cocopa). En tanto, el municipio autónomo denunció que en Yabteclum, unos 50 priístas armados agredieron la casa de Rosa Gutiérrez “y se llevaron a uno de sus hijos a la cabecera municipal”.
En las semanas siguientes, la primera petición del ayuntamiento oficial sería satisfecha: en las comunidades y caminos de Chenalhó, cientos de policías instalaron campamentos que devendrían permanentes, escudarían el retorno de los priístas y frentecardenistas desplazados y el inmediato despojo de las casas y cafetales de los ausentes zapatistas, perredistas y Abejas. Así aparece un nuevo actor visible en las comunidades de Chenalhó en poder de priístas: la policía.
REPORTAJE / A diez años de Acteal
La marcha de los 1,111 frenó algo la violencia; faltaba agosto
En 97, la contrainsurgencia abortó la paz en Chenalhó
Hermann Bellinghausen / IV
Las actividades de contrainsurgencia en Chenalhó se incrementaron a mediados de 1997. Fue el preludio de la matanza de 45 tzotziles en Acteal, en diciembre del mismo año Foto: Carlos Cisneros
A mediados de junio de 1997 Chenalhó ya es un escenario de activa contrainsurgencia. La asignación de recursos oficiales, que fluyen en abundancia, está detonando conflictos comunitarios. Como en otras comunidades, en Saclum y Matzeclum se amenaza con expulsar a las familias de los dos municipios autónomos que abarcan Chenalhó: Polhó y Magdalenas La Paz.
En la cabecera de San Pedro Chenalhó, un priísta de nombre Mariano (pidió omitir su apellido), poblador de Saclum, declaró: “Nos dijeron que iban a repartir el dinero, con la condición de que lo solicitaran todos de la comunidad. Les dijimos que los zapatistas no iban a aceptar, y nos repitieron que ‘todos’. Entonces preguntamos que qué hacíamos si no aceptaban, y nos dijeron ‘pues córranlos, o los obligan’” (La Jornada, 14 de junio*).
“Tenemos diferencias, sí, pero llevamos tres años viviendo desde que comenzó el problema de los zapatistas y sólo ahora, con la obligación para un programa del gobierno, nos obligan a pelear”, agregaba el hombre de Saclum, comunidad ubicada al oeste del municipio, en el extremo opuesto de la zona donde finalmente “prendió” la paramilitarización y en cuyo corazón geográfico se encuentra Acteal. El edil Jacinto Arias Cruz había solicitado, en nombre de “todo el municipio”, la presencia de la policía. Mariano advirtió a La Jornada que al menos en Saclum no era así. “No queremos más problemas entre hermanos”.
Aquí no pasa nada
Ese día estuvo en Chenalhó el senador priísta Sami David en un acto proselitista (pues se avecinaban elecciones de diputados federales), en un ambiente de “aquí no pasa nada”. Poco antes, el secretario de Desarrollo Social, Carlos Rojas, de gira por Chiapas, había asegurado que la inversión social no se orientaba a la contrainsurgencia. También visitó la entidad, por segunda vez en 15 días, el secretario de la Defensa Nacional, Enrique Cervantes Aguirre (13 y 14 de junio).
En ese momento ya se calculaba en mil 200 el número mínimo de desplazados zapatistas y simpatizantes (sólo de Yaxjemel y Yabteclum eran 534 y 527, respectivamente). En Polhó, el consejo autónomo recordaba que antes, en Chenalhó, cuando había conflictos, “en vez de encender el fuego” lo aplacaban negociando (16 de junio). Las cosas cambiaron desde un año atrás, cuando renunció el alcalde oficial Manuel Arias Pérez y lo sustituyó su secretario Jacinto Arias Cruz. Ahora, éste “es el que desbarata, insiste en que haya enfrentamiento”.
La caída del edil electo se debió al primer crimen contra zapatistas, cuando la noche del 19 al 20 de agosto de 1996 una turba de priístas ebrios “capturó” a seis jóvenes zapatistas en una posada de la cabecera municipal, los linchó y arrojó sus cuerpos en la sima de Chixiltón. Hubo tres detenidos por los asesinatos, que salieron libres tiempo después. También por entonces renunció, “por motivos personales”, el secretario estatal de Atención a los Pueblos Indios, el conocido escritor pedrano Jacinto Arias Pérez (homónimo del nuevo alcalde priísta y primo del anterior). Estaba inconforme con lo que pasaba y prefirió hacer mutis (Suplemento Masiosare, 28 de diciembre). Algo estaba pasando en San Pedro Chenalhó. El grupo oficialista dominante era desplazado por gente nueva, más agresiva y desarraigada (como documentarían más adelante Andrés Aubry y Angélica Inda en La Jornada).
En Yabteclum se saqueaban las casas de los desplazados zapatistas. El consejo de Polhó refirió el caso de Felipe Gómez Gómez, priísta, quien en vez de participar en un ataque contra simpatizantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) “se quedó dormido” en su casa. “Les dio coraje a los del PRI que no obedeciera. Lo fueron allanar la casa del muchacho y lo llevaron preso a Chenalhó. Y (eso que) es uno de ellos” (17 de junio). Las explicaciones oficiales del conflicto por “fundamentalismo religioso” disfrazaban la realidad; se trataba de un nuevo fundamentalismo ejercido con el presupuesto.
Presiones contra Las Abejas
En tanto, Las Abejas denunciaron que los priístas los “presionaban” para votar por el partido oficial. En diversas reuniones pretendían obligarlos “a sacar sus credenciales” y volver al PRI. Yabteclum, el “pueblo viejo” del municipio, punto de encuentro entre autónomos y priístas, fue devorado por la marea contrainsurgente tras ser expulsado medio millar de zapatistas (18 de junio).
La militarización crecía en Ocosingo y Altamirano, con la llegada de 3 mil soldados más (19 de junio) y la “guerra” del grupo paramilitar Paz y Justicia escalaba nuevamente en Tila y Sabanilla; en Emiliano Zapata y Shushupá, entre los días 22 y 24 fueron asesinados ocho simpatizantes zapatistas, y heridos muchos más, luego de que Juan López Jiménez, dirigente de Paz y Justicia, fue asesinado en Pasijá el día 15 (24, 26 y 27 de junio). Los simpatizantes del EZLN se encontraban sitiados por Paz y Justicia en 14 comunidades de Tila y Sabanilla y era inminente una nueva oleada de desplazados.
El día 26 el gobierno oficial de Chenalhó detuvo en Yabteclum a los simpatizantes zapatistas Fidencio Ruiz y Ernesto Gómez, responsabilizándolos de la desaparición de Manuel Takiumut, un mes atrás. La aprehensión fue mientras se efectuaba allí mismo una reunión más de acercamiento entre autónomos y priístas. “Estaban a punto de llegar a un acuerdo para que más de mil desplazados pudieran retornar” cuando se dio la captura (27 de junio) y se interrumpió el diálogo. Una vez más.
Protesta por falta de créditos
Un día después, la sociedad cooperativa de productores de Bajxulum envió una carta al gobierno federal anunciando que en 21 comunidades de Chenalhó sus socios no votarían el 6 de julio, “y menos por el PRI”, pues los productores no habían recibido los créditos ofrecidos y presumían que “alguien cobró” por ellos millón y medio de pesos. Argumentaron “falsas promesas, engaños y mentiras” (28 de junio). Versiones posteriores indicarían que ese dinero se destinó a la compra de armas.
El EZLN anunció, a su vez, que las comunidades rebeldes no votarían en protesta por la militarización, “el ambiente de guerra promovido por el gobierno y el incumplimiento de los acuerdos de San Andrés”. El subcomandante Marcos escribió en un comunicado: “¿Con qué cara exigirles (a las comunidades) que voten si ni siquiera viven en condiciones normales? ¿Se les puede pedir que aparenten una normalidad ciudadana un día y regresen al terror cotidiano el resto del año?” (3 de julio).
En tanto, representantes de comunidades zapatistas de Chenalhó y San Andrés (dentro del municipio autónomo Magalenas La Paz) exigieron cancelar la formación de grupos paramilitares y el retiro del Ejército federal. Indígenas de las comunidades Atzamilhó, Saclum, Xux’chen, San Pedro Cotzinam y Aldama aseguraron que priístas armados “están planeando y uniendo sus fuerzas para provocar enfrentamientos” (2 de julio).
Rebeldía y abstencionismo
La víspera de las elecciones marcharon en San Andrés 2 mil zapatistas anunciando que impedirían los comicios. Realizaron un acto contra el gobernador Julio César Ruiz Ferro “por mantener una amplia campaña de desprestigio contra el EZLN” y “distorsionar” la información para enfrentar a los pueblos (6 de julio). Los desplazados de Tila, Sabanilla y Tumbalá tampoco estaban en condiciones de sufragar.
El domingo 6 de julio, las elecciones federales en Chiapas registraron el mayor abstencionismo del país; no votó 65 por ciento y unas 600 casillas no fueron instaladas. Hubo quema o retiro de urnas en Chenalhó, San Andrés, Tenejapa, El Bosque, Ocosingo, Altamirano, Las Margaritas, Amatenango del Valle y Pantelhó, y en muchos otros municipios indígenas faltaron casillas y, sobre todo, votantes. En la zona norte, Paz y Justicia “controló” las elecciones para que sólo participaran los priístas. En Yabteclum (Chenalhó) fueron expulsados los observadores de Alianza Cívica, y “sólo votaron los del PRI” (7 de julio).
Agresión inminente
Poco después, el presidente municipal autónomo de San Andrés, Juan López González, alertó sobre una posible agresión de policías y grupos paramilitares cuyo centro de operaciones era Santiago el Pinar (10 de julio). En los caminos de los Altos se veían pintas como: “Somos Máscara Roja, si nos quieres conocer nos vemos en el infierno” y “Ya no estamos engañados, estamos para salir”.
Al otro día, la policía de Seguridad Pública detuvo en Santiago el Pinar, donde había un campamento del Ejército federal, a siete priístas armados (cuatro de ellos menores de edad) con pistolas 3.80 y 38 especial, así como cartuchos para AK-47 (cuerno de chivo) y otros calibres. Los detenidos participaban en un bloqueo carretero con otras 40 personas (11 de julio). Esto confirmaba las reiteradas acusaciones de la existencia de grupos civiles armados en San Andrés y Chenalhó, pero no tuvo ningún efecto.
Ante la situación en Chiapas, el EZLN inició una estrategia hacia fuera, para llamar la atención del país y del mundo de lo que sucedía en las comunidades. Las protestas a escala local eran ignoradas. El 21 de julio se levantó un plantón frente al palacio de gobierno en Tuxtla Gutiérrez, donde unos 300 representantes de los desplazados de la zona norte habían permanecido ¡87 días! demandando inútilmente al gobernador Ruiz Ferro el cese de la violencia para que los desplazados pudieran retornar a sus comunidades.
El EZLN anunció que del 25 de julio al 3 de agosto dos delegados suyos asistirían al segundo Encuentro Intercontinental (Intergaláctico) en cinco localidades del Estado español. En agosto, los rebeldes anunciaron una marcha de mil 111 bases zapatistas a la ciudad de México para septiembre, mientras otros dos delegados indígenas viajarían a Venecia y Roma. Estas iniciativas civiles frenarían pasajeramente la violencia paramilitar, la cual recrudecería brutalmente en la segunda mitad de septiembre. Pero aún faltaban los relámpagos de agosto.
* Todas las fechas entre paréntesis corresponden a la publicación de las citas en La Jornada
REPORTAJE / A diez años de Acteal
“Retiro” de campamentos y agresiones contra zapatistas
La “estrategia” oficial que desembocó en desastre
El 22 de septiembre ocurrió un hecho que serviría a la PGR y a autores oficiosos como explicación de la matanza que ocurriría tres meses después en Acteal: “un conflicto intercomunitario” por la “disputa de un banco de arena” en Majomut, barrio de Polhó
Hermann Bellinghausen / V
El 30 de diciembre de 1997 se llevó a cabo el sepelio del bebé Pedro Arias Pérez, quien nació en Chimix y sólo tenía 27 días de haber nacido cuando sus padres se vieron obligados a desplazarse a Acteal, debido a las acciones de contrainsurgencia que desarrollaban en la zona grupos paramilitares Foto: Carlos Cisneros
En agosto de 1997, de manera inesperada, el Ejército federal hizo cambios significativos en los territorios indígenas de Chiapas. Pareció un retiro. Los medios informaron de una “reducción de tropas y desmantelamiento de campamentos en tres regiones”, y el relevo de “unos 5 mil militares de Ocosingo, Las Margaritas y Altamirano” (La Jornada, 18 de agosto)*. “Previo al tercer Informe de gobierno del presidente Ernesto Zedillo y en una acción sin precedente desde 1994, el Ejército destruye sus propios asentamientos y retira tropas de siete campamentos en los Altos, la zona norte y la selva”, prosigue la información. El gobierno federal abrió también los frentes económico y diplomático para divulgar que en Chiapas había paz, atención a los pueblos y respeto a los derechos humanos.
El presidente municipal autónomo de San Andrés, Juan López González, se mostró sorprendido y optimista: “¿Nos quiere decir el gobierno que quiere regresar a los diálogos de paz?” Antes de 24 horas, el general Mario Renán Castillo Fernández, comandante de la séptima Región Militar, ofreció la respuesta al informar que el Ejército “puso en marcha un reajuste en su dispositivo militar, pero de ninguna manera significa el retiro de tropas” (19 de agosto).
En San Andrés, las posiciones en San Cayetano, Jolnachoj y Santiago El Pinar, retiradas la víspera, sí “fueron removidas”, según el general, pues “salían sobrando”. Ello, no obstante que las dos primeras rodeaban Oventic y la tercera estaba cerca de Chenalhó, donde la violencia paramilitar y el problema de los desplazados se agudizaban.
Desde la séptima Región Militar, en Tuxtla Gutiérrez, el general Castillo Fernández comandaba decenas de miles de soldados que ocupaban los Altos, la selva y la zona norte. Además, tenía bajo su mando 12 grupos de la Fuerza de Tarea Arcoris, creados a raíz del levantamiento zapatista, “un equipo único en todo el país” (11 de agosto). Como única era considerada la concentración de tropas en esa circunscripción.
Rechazo a la militarización
El 22 de agosto, el EZLN reitera que, “en demanda del cumplimiento de los acuerdos de San Andrés y en contra de la militarización de las zonas indígenas, marchará a la ciudad de México con mil 111 pueblos zapatistas”. El 23, en lo que parece un cambio de planes, el Ejército intenta restablecerse en San Cayetano, donde había destruido sus instalaciones. El 24 se suscita una confrontación entre indígenas sin armas y unos 250 soldados. “Centímetros dividen a los efectivos del Ejército –entre ellos tropas de elite transportadas en helicóptero– y los zapatistas desarmados, que repudiaban a gritos su presencia; los calificaban de ‘asesinos, defensores del mal gobierno’, tocaban sus armas y les palmeaban la quijada con una expresión retadora: ‘soldadito’” (25 de agosto).
“La tensión aumentó cuando arribaron cuatro helicópteros que transportaban fuerzas de elite con fusiles de asalto R-15”. Un tzotzil espetaba a un soldado “visiblemente nervioso”, con un “dispárame de una vez”. La protesta se extendió hasta las bases militares de Puerto Caté y San Andrés. El Ejército había decidido “recuperar las tres estratégicas posiciones contrainsurgentes –San Cayetano, Jolnachoj y Santiago El Pinar–, que quemó y abandonó el pasado 12 de agosto”, añade la nota. Eventualmente, el Ejército se reinstaló allí, y sólo la base de Jolnachoj sería retirada tres años después.
El primero de septiembre de 1997, el presidente Zedillo rinde su tercer Informe, con una tumultuosa danza de cifras y cuentas alegres que no le dejan espacio para mencionar el conflicto de Chiapas. Su silencio fue considerado “preocupante” por el diputado perredista Gilberto López y Rivas (2 de septiembre). El dirigente nacional del PRD, Andrés Manuel López Obrador, señaló que “fue una omisión deliberada”, pues era un tema “obligado a tratar ante el Congreso de la Unión”. Hasta el Partido Verde Ecologista se extrañó: “es una gran omisión, que confirma el poco interés que tiene el Presidente en la solución del problema” (4 de septiembre).
El 9 de septiembre, delegados de los mil 111 pueblos zapatistas salen de San Cristóbal de las Casas rumbo a la ciudad de México, que estrena como jefe de Gobierno a Cuauhtémoc Cárdenas, triunfador en las elecciones de julio. La conflictividad de Chenalhó entra en un relativo impasse. En las comunidades dominadas por los paramilitares sube la presión contra zapatistas y simpatizantes, y hasta contra priístas que no aceptan agredirlos.
Al paso de la marcha por Oaxaca, el “compañero Isaac” lee un mensaje del EZLN: “Desde que está el Ejército dentro de nuestros pueblos estamos en la inseguridad, porque ellos entrenan y protegen guardias blancas que han sido causa de enfrentamientos y están dejando viudas, huérfanos, encarcelados y desaparecidos” (11 de septiembre).
Mientras los zapatistas prosiguen su marcha a la capital del país, se suceden declaraciones de la clase política. El dirigente del Partido Acción Nacional, Felipe Calderón Hinojosa, se declara “respetuoso del derecho de expresión pública” de los rebeldes, pero “no podemos darles la bienvenida mientras no dejen las armas y la clandestinidad” (12 de septiembre). El dirigente del blanquiazul rechazó “las autonomías indígenas superiores (sic) a los municipios y los estados”, y deploró la actuación del gobierno zedillista frente al conflicto de Chiapas. El incumplimiento de las “legítimas demandas de los pueblos indígenas” los ha mantenido “en el atraso, la marginación y la miseria”.
El día 13, la marcha zapatista llega al Zócalo capitalino y es recibida por una multitud entusiasta. El secretario de la Defensa Nacional “saluda” la marcha y el presidente Zedillo se pronuncia por el diálogo “y no la vía de las armas” (14 de septiembre).
Agresión en Los Chorros
Tras 11 días de marcha, los mil 111 zapatistas regresaron y fueron festejados en San Cristóbal de las Casas por miles de bases de apoyo del EZLN el 19 de septiembre. Ese mismo día, los priístas de Los Chorros queman 60 casas y 150 personas se refugian en Naranjatic Alto. En Los Chorros quedan “detenidos” seis miembros de Las Abejas (20 de septiembre).
El concejo autónomo de Polhó denunció que los priístas armados amenazaban con atacar Naranjatic y Yibeljoj “para acabar con esos cabrones” (los desplazados). Portando “armas de grueso calibre” hicieron disparos en las inmediaciones de Yibeljoj “para atemorizar a nuestros compañeros”. Así, de golpe, volvía la violencia a Chenalhó.
La disputa por el banco de arena
El día 22 sucede el hecho que después de la masacre de Acteal serviría a la Procuraduría General de la República y a autores oficiosos como “explicación” de la matanza que ocurriría tres meses después: un “conflicto intercomunitario”, la “disputa por un banco de arena” en Majomut, barrio de Polhó. Un grupo de Los Chorros, comunidad ubicada a unos 10 kilómetros, se ostentaba como propietario del banco de arena desde dos años atrás, cuando el gobierno lo “compró” y dio a los priístas (23 de septiembre). La historia de esa disputa data de los años ochenta.
Los zapatistas, considerando la mina dentro del municipio autónomo (de hecho, en terrenos de la cabecera autónoma de Polhó), desde abril habían comenzado a extraer grava. Ese 22 de septiembre pierden la vida Joaquín Vázquez Pérez y Mariano Vázquez Hernández, de Los Chorros, parte de un grupo de unos 30 priístas armados que llegaron el día 21 a preparar el arribo de un destacamento de policía. También murieron dos zapatistas: Agustín Luna Gómez (quien había participado en la marcha de los mil 111) y Antonio Pérez Castro. “Las represalias contra simpatizantes del EZLN comenzaron esa misma tarde” cuando la policía detuvo y golpeó a Vicente Ruiz “porque no portaba credencial del PRI”.
Representantes de 12 municipios zapatistas denunciaron que los ataques eran “la respuesta del gobierno a la marcha”. Mientras los priístas los acusaban “del asesinato de sus compañeros”, en una situación “muy tensa” los desplazamientos estaban “a la orden del día en diversos parajes” (24 de septiembre).
Los autónomos manifestaban que los paramilitares, “en coordinación con la policía y pagados por el gobierno, se van metiendo en las comunidades para desalojar, quemar viviendas, robar, perseguir y asesinar a los simpatizantes del EZLN y el PRD que están desarmados. Pero ya no nos vamos a dejar”.
* Todas las fechas entre paréntesis corresponden a citas de notas publicadas en La Jornada
La Jornada 5, 6 y 7 de noviembre de 2007
Ninguno de los encarcelados ha sido sentenciado como paramilitar
El origen: múltiples episodios de un plan contrainsurgente
Hermann Bellinghausen /I
El pasado 1º de noviembre, mujeres de la organización Las Abejas rezaban por los muertos de la masacre de Actea Foto: Moysés Zúñiga Santiago
Acteal marcó la historia y la imagen de México ante el mundo de manera indeleble. La masacre no fue un hecho aislado. Antes y después de aquel 22 de diciembre, en el Chiapas indígena se han sucedido ataques directos de paramilitares, tropas regulares o policías contra comunidades y familias bases de apoyo zapatistas, así como de otras organizaciones fuera del espectro gubernamental. Muertes, quema de casas, despojos de cultivos y tierras, desplazamientos, agresiones fratricidas.
Como hizo desde el 1º de enero de 1994 al ocurrir el levantamiento zapatista, La Jornada cubrió puntualmente los hechos violentos que se fueron sumando en diversas regiones y municipios: Sabanilla, Tila, El Bosque, Ocosingo, Chilón, Pantelhó, Chenalhó. Corresponsales, enviados, fotógrafos, incluso analistas desde el lugar de los hechos fueron con frecuencia testigos de decenas de episodios en apariencia aislados que trazaban la ruta de una estrategia de contrainsurgencia y potencial guerra civil.
Al mismo tiempo, decenas de reporteros y articulistas documentaban los ires y venires desde el centro político. Las declaraciones y acciones del gobierno federal, el Congreso, los empresarios, la Iglesia católica. Y también la sociedad civil, los organismos de derechos humanos, la academia. Por lo demás, La Jornada continuaba con el seguimiento del movimiento zapatista.
Alzamiento indígena
En las páginas de este diario se fue registrando un proceso social, político y cultural que con la masacre de Acteal enfrentaría un terrible baño de sangre. Y por donde más dolía: entre hermanos de pueblo. Lo que en 1994 había sido una declaración de guerra y un alzamiento indígena contra el gobierno del país se fue convirtiendo en una “guerra civil” permitida, propiciada, construida, forzada incluso por instancias gubernamentales. Antes de ella, las comunidades rebeldes y las oficialistas convivían en paz. La rebelión de unos no era contra los otros.
Hubo lugares donde la confrontación inducida “prendió”. Con programas sociales, educativos y productivos, con adoctrinamiento y control de la “población leal” al gobierno y al Ejército Mexicano. Primero en el territorio chol de la zona norte, donde la organización priísta Paz y Justicia intensificó desde 1995 una ofensiva contra la población zapatista y la “sociedad civil” de variable filiación perredista. Costaría decenas de muertes, incontables emboscadas, saqueos, violaciones, miles de desplazados. Primero Sabanilla, Tila y Tumbalá. Luego Chilón. A partir de 1997 se expandió a Chenalhó.
Aún duele decirlo, pero la matanza de Acteal pudo evitarse. Las señales eran abundantes y se hicieron públicas de múltiples maneras. Como escribió aquí Fernando Benítez el 27 de diciembre de 1997: “¿Qué más decir, si han sido inútiles los numerosos artículos que he escrito en defensa de los indios, así como los de mis colegas de La Jornada y de muchos otros periódicos? Parecen inútiles las palabras”.
Hay que recordar que en los días posteriores a la masacre se realizaron protestas y actos multitudinarios en más de 100 países, la mayor manifestación global hasta entonces, antes de las grandes movilizaciones internacionales contra la globalización y la guerra imperial. Se demandaba justicia al gobierno mexicano, y un alto a la guerra de baja intensidad, que oficialmente no existía. De hecho, nunca ha “existido”. Como jamás existieron oficialmente grupos paramilitares. Ni entonces ni ahora. No obstante, han pisado la cárcel con diversa fortuna miembros y dirigentes de Paz y Justicia, los Chinchulines, el “grupo de autodefensa” de Chenalhó, y más recientemente la Organización para la Defensa de los Derechos Indígenas y Campesinos (Opddic).
Todos tienen en común ser priístas o de partidos afines, y vinculados in situ con el Ejército, pero ninguno ha sido sentenciado como paramilitar. Sólo los procesados por los hechos de Acteal pagan cárcel por participar en acciones armadas contra otros indígenas. Y esto, porque llegaron demasiado lejos y fueron capturados casi con las manos en la masa. El escándalo mundial fue inmenso, alguien tenía que pagar. Como siempre que las cosas se le complicaban al gobierno, alguien serviría de fusible. Acteal “costó” mucho: un secretario de Gobernación, un comisionado para la paz del gobierno federal, un gobernador y sus colaboradores; fueron procesados un general retirado (director de la policía auxiliar y coordinador de asesores de Seguridad Pública del estado), algunos mandos policiacos y decenas de indígenas “autoarmados”. Allí se cortaba la correa de transmisión. Antes de irse, el titular de Gobernación, Emilio Chuayffet, alcanzó a remachar: “No se puede culpar al gobierno, ni siquiera por omisión”. El Ejecutivo y el PRI se deslindaron, condenaron enérgicamente la violencia, abrieron (y cerraron) investigaciones, y siguieron tan campantes.
Vayamos un poco más atrás. Desde 1995 el gobierno de Ernesto Zedillo fue extendiendo en la entonces llamada “zona de conflicto” el fenómeno de la paramilitarización de comunidades, simétrica a la masiva ocupación militar decretada el 8 de febrero de ese año, cuando el gobierno salió a la caza de la comandancia zapatista, lanzó una ofensiva de tropas en la selva Lacandona, la zona norte y los Altos, y prácticamente ocupó las comunidades.
Con ello, el Ejecutivo quebrantaba su palabra, una oferta de diálogo hecha al EZLN poco antes de la ofensiva, mediante el secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma, y la subsecretaria Beatriz Paredes. Ese encuentro abortado quiso funcionar como carnada para capturar a la comandancia rebelde. Desde entonces, los zapatistas llaman a aquello “la traición de Zedillo”. No sería la única. Otra más cancelaría las negociaciones de paz (que no se han vuelto a concretar) al incumplir los acuerdos de San Andrés, firmados en febrero de 1996 por los representantes del gobierno federal y directamente aprobados por el secretario Chuayffet. Su antecesor Moctezuma había dejado el cargo un año atrás, a raíz de su “negociación” desfondada por el propio presidente.
Se fueron sucediendo episodios diversos, algunos de envergadura. Los gobernadores priístas de Chiapas caían uno tras otro, antes y después de las elecciones de 1995, oficialmente “ganadas” por el candidato del PRI, Eduardo Robledo Rincón, en un ambiente de fraude e imposición. El presunto perdedor, Amado Avendaño, tras sobrevivir a un atentado que lo dejó en silla de ruedas varios meses, se convirtió en “gobernador en rebeldía” con el apoyo del PRD, las organizaciones independientes, la sociedad civil y el EZLN. Robledo dejaría el cargo en pocas semanas, y lo sustituyó Julio César Ruiz Ferro, ex funcionario federal que desconocía por completo la entidad. Su mandato, que culminó abruptamente con la matanza de Acteal, fue pasivo y obediente a una política trazada desde arriba.
El verdadero “gobierno” de Chiapas lo ejercía el Ejército; la administración ruizferrista colaboraba o dejaba hacer. Como jefe militar en la zona de conflicto fungía desde 1995 el general Mario Renán Castillo Fernández, quien así llegó a ser un “jefe de ejércitos”, algo que hasta entonces sólo podía ser el secretario de Defensa Nacional, a la sazón el general Enrique Cervantes Aguirre. Remplazado por el general José Gómez Salazar, Renán Castillo dejaría el cargo el 16 de noviembre de 1997, a sólo cinco semanas de Acteal. Durante su periodo se larvó y auspició una estrategia deliberada, basada en los manuales de contrainsurgencia del Pentágono y el propio Ejército, para “quitar el agua” al “pez revolucionario”, adaptando procedimientos probados en Vietnam y Guatemala.
Mes y medio antes de la tragedia, los investigadores Andrés Aubry y Angélica Inda recapitulaban: “La colaboración de los políticos con la ‘guerra irregular’, mexicanización semántica del conflicto de baja intensidad, hace resurgir ante nuestros ojos un nuevo actor, el paramilitar”.
Aubry e Inda señalaban (La Jornada del Campo, 29 de octubre de 1997): “A partir de 1995 se probó en la zona norte (chol) de Chiapas, que ha sido el laboratorio donde se ensayó con la desorganizada organización campesina llamada Paz y Justicia, que no sirve para una cosa ni la otra. Luego, afinado el modelo, se extendió a la zona tzeltal con Los Chinchulines. Escurrió después a la zona tzotzil, Chenalhó y su paraje Los Chorros, su escenario actual sin haber cobrado (¿o revelado?) su nombre”. No tendría tiempo de revelarlo.
Camino del abismo
¿Cuándo empieza el “camino” que desembocó en el abismo de Acteal? Pudo ser aquel 8 de febrero de 1995. O el 19 de agosto de 1996, con el asesinato de seis jóvenes de Chenalhó en las simas de Chixiltón, “hecho aislado” que la prensa local atribuyó a “brujería”, y que marcaría el debut de la violencia antizapatista en el municipio tzotzil. O bien el 22 de mayo de 1997, cuando miembros del PRI quemaron nueve casas de familias zapatistas en Las Limas Chitamucum, Pantelhó, muy cerca de Chenalhó. Según informaba La Jornada (23 de mayo), “85 indígenas tuvieron que huir”. ¿O fijamos el principio al día siguiente, 24 de mayo, cuando el profesor Cristóbal Pérez Medio, representante del municipio autónomo, fue asesinado por priístas armados en Unión Yaxjemel mientras se dirigía a negociar con ellos la liberación de los primeros zapatistas rehenes? El clásico “maten al mensajero”. El gobierno nunca investigó. El cráneo y el cuerpo del maestro aparecerían por separado cuatro meses después, cuando la suerte de Chenalhó estaba echada.
REPORTAJE /A diez años de acteal
En Chenalhó, los primeros hechos que derivaron en el baño de sangre
La negativa al diálogo garantizó la vía paramilitar
Hermann Bellinghausen /II
Integrantes del grupo de Las Abejas durante uno de los actos para recordar a las víctimas de Acteal, el pasado jueves Foto: Moysés Zúñiga Santiago
En mayo de 1997 emergen en Chenalhó los primeros acontecimientos, larvados desde meses atrás, que concluirían siete meses después en la hondonada de Acteal con la ejecución de 45 personas pacíficas e inermes, mujeres y niños la mayoría.
El hecho más grave ese mes fue el asesinato de Cristóbal Pérez Medio, el día 24 en Unión Yaxjemel, cuando un grupo de priístas emboscó a una comisión del municipio autónomo de Polhó que se dirigía a negociar la liberación de tres campesinos zapatistas capturados y encarcelados en Yaxjemel. Mientras los responsables de la balacera minimizaron los hechos e insistieron débilmente en que los zapatistas pretendieron agredirlos, el concejo autónomo manifestó que el día 18 fueron “detenidos” tres bases zapatistas por negarse a “pagar” 75 pesos para una presunta brecha que ellos no aprobaban: “Los amenazaron que si no cooperaban los iban a ‘despachar’, y ellos dijeron que no, aunque los mataran no iban a cooperar porque la brecha sólo beneficiaba a los transportistas” (La Jornada, 25 de mayo).
Liberados y vueltos a apresar
Los tres indígenas pasaron dos días presos, fueron liberados por gestión del concejo de Polhó, y 48 horas después, tras reunirse priístas de siete comunidades en Yaxjemel, donde eran minoría, los volvieron a aprehender. “A dos los metieron en un horno y otro estaba amarrado a un poste”. Los autónomos demandaron su liberación al presidente municipal oficial sustituto de Chenalhó, Jacinto Arias Cruz, del PRI.
El 24 salió de la cabecera municipal autónoma una comisión de 16 personas para tal encuentro; la encabezaba el profesor Pérez Medio. Cuando llegaron a Yaxjemel, “la comunidad estaba rodeada por unos 500 del PRI y los recibieron a balazos”. Pérez Medio fue capturado al momento y ejecutado allí mismo, pero su cuerpo desapareció y a partir de entonces los priístas negarían sistemáticamente el hecho. Dos autónomos más resultaron heridos, Fidencio Guzmán Arias y José Pérez Arias.
Ocupada la comunidad por los priístas armados, unas 350 personas tuvieron que abandonar sus viviendas. El concejo de Polhó declaró al día siguiente: “La persecución se ha extendido, también compañeros de Yabteclum, Puebla y Naranjatic Alto salieron de sus parajes porque no quieren enfrentarse entre hermanos”. Desde entonces arreciaría el fenómeno de los desplazados en Chenalhó. Al principio fueron de todos los grupos involucrados, pronto serían sólo zapatistas y miembros de Las Abejas. Llegarían a ser más de 10 mil; miles siguen fuera de sus poblados 10 años después.
La autoridad municipal autónoma acusó al edil Arias Cruz de “provocar a los zapatistas porque dice que los va a acabar. Él fue quien les dio las armas a los del PRI, e incluso los compañeros dicen que los que los emboscaron eran policías de Seguridad Pública (SP) vestidos de civil”.
Dos días después, el corresponsal de La Jornada fue a Yaxjemel y encontró “una comunidad fantasma” en manos de la minoría priísta, cuyos miembros aseguraron ser ellos los agredidos (La Jornada, 28 de mayo), lo que nunca se pudo demostrar. Un simpatizante del gobierno en la vecina comunidad de Yibeljoj mencionó: “Mis compañeros del PRI me dijeron que hay tres o cuatro muertos de los ‘contrarios’ (zapatistas), tirados allí en el monte, pero nadie los ha visto. Mis compañeros vieron que los ‘contrarios’ iban por la montaña el sábado al mediodía, y como al acercarse tuvieron miedo que los atacaran, pues les dispararon y allí se armó la balacera” (que vino de un solo lado: nunca se probó lo contrario).
Dos kilómetros más adelante, en la colonia Puebla, los reporteros encontraron unos 2 mil priístas de Yaxjemel y Poconichim, refugiados “en espera de que el gobierno estatal envíe a la SP para que los defienda”. La noche del 26 la SP había entrado a Puebla y rescatado al zapatista Antonio Pérez Pérez, detenido por negarse a cooperar con los priístas para el mismo camino que atizó el problema de Yaxjemel (proyecto personal del alcalde priísta, originario de Puebla y cacique del transporte). Los refugiados priístas negaron haber visto “contrarios” muertos, mientras ellos no tuvieron ni siquiera heridos. El gobierno del estado negó los hechos.
El consejo autónomo sostuvo que el ataque había sido ocasionado por los priístas para justificar la entrada de la policía y el Ejército Mexicano, “con el fin de ir ganando terreno y cercar más a los zapatistas para que se rindan”. Ya se habían producido agresiones contra rebeldes y simpatizantes en Yabteclum, Puebla, Chimix y especialmente en Las Limas Chitamucum, en el vecino municipio de Pantelhó, pero por los mismos grupos del PRI y el llamado Partido del Frente Cardenista; éstos, después de repetidas amenazas, el 22 de mayo dispararon contra la población, quemaron nueve casas, expulsaron a 85 personas y capturaron a Alberto Gutiérrez Núñez y Mateo Hernández Sánchez, quienes participaban en el municipio autónomo (La Jornada, 23 de mayo).
El concejo autónomo de Polhó denunció el día 27 que los priístas de Yaxjemel amenazaban a los 534 zapatistas desplazados “con no dejarlos regresar” al poblado. El día 28 el concejo expresó su disposición a negociar con los priístas, pero también exigió “que apararezca Cristóbal Pérez Medio”. Ese día estaba anunciada una visita del agente del Ministerio Público (MP) a Yaxjemel “para verificar si realmente hubo un muerto” (La Jornada, 29 de mayo), pero no llegó. En cambio, 70 policías se apostaron en Puebla para “proteger a los refugiados priístas” que los habían mandado llamar.
Esto aumentó los temores de los autónomos, quienes previeron nuevos ataques “ahora que la policía ya los está protegiendo” (a los priístas), mientras éstos señalaban: “La situación está más tranquila porque nos sentimos más seguros”. Por entonces arreció la persecución contra zapatistas en Yabteclum, Chimix, Poconichim, Naranjatic Alto. Desde la colonia Los Chorros (bastión oficialista, cardenista y priísta) y el ejido Puebla comenzaron a difundirse las amenazas contra los autónomos.
Mesas de diálogo
La Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa), compuesta por diputados y senadores federales, convocó a una “reunión urgente” por la “preocupante” intensificación de la violencia en Chiapas y el hecho de que no se instalaron unas mesas de diálogo anunciadas por el gobierno federal mediante el comisionado de paz, Pedro Joaquín Coldwell. El diputado perredista César Chávez, miembro de la Cocopa, expuso la alarma de los legisladores por la creciente violencia en Chenalhó, sumada a la afincada de tiempo atrás en Sabanilla, Tila y El Bosque. Chávez señaló la “respuesta negativa” del gobernador Julio César Ruiz Ferro, al impedir la instalación de las mesas anunciadas el 14 de mayo con bombo y platillo por Coldwell, comisionado del presidente Ernesto Zedillo (La Jornada, 28 de mayo).
La secretaría de Gobierno chiapaneca, mediante su delegado, Rogelio Contreras, informó el 28 de mayo que el día 31 se reunirían las partes en Yabteclum. Los priístas condicionaron que el encuentro fuera en Yaxjemel, en poder los priístas armados, mientras el concejo de Polhó aceptaba la propuesta de Yabteclum, el poblado “viejo”, entonces neutral, donde residía la autoridad tradicional de los ancianos de Chenalhó. Los priístas se negaron.
El día 28, el agente de MP Manuel Valdez había visitado Yaxjemel finalmente, para buscar el cuerpo de Pérez Medio. También fue a Naranjatic y entrevistó a los familiares del desaparecido, quienes le confirmaron que no lo habían vuelto a ver desde que acudió a la fallida negociación. Los zapatistas siempre sostuvieron que estaba muerto y los priístas lo negaron sistemáticamente. Los restos no aparecerían hasta septiembre en Poconichim.
Elementos reveladores
El día 30, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (CDHFBC) reveló elementos para explicar tanto la escalada de los priístas como su reticencia a dialogar con los autónomos (La Jornada, 31 de mayo). Por lo demás, tal actitud la sostendrían los oficialistas hasta la última tentativa de diálogo, el 19 de diciembre de ese año, cuando la masacre de Acteal se puso en marcha para consumarse tres días después.
Mariano Arias, vocero de los priístas, desmintió las acusaciones: “Los ‘contrarios’ andan diciendo que en los alimentos que nos manda el presidente municipal (para los desplazados en Puebla) vienen las armas, pero ésos son argumentos falsos” (La Jornada, 1º de junio).
De acuerdo con nuevas evidencias (La Jornada, 31 de mayo), el CDHFBC ubicaba el origen de los hechos de Yaxjemel en un incidente ocurrido el 12 de mayo, cuando trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad llegaron al barrio de Petum Pale para cortar la energía a las familias autónomas en resistencia. Éstas se opusieron, y “decomisaron” material de la paraestatal. Luego los priístas golpearon al dueño de la casa donde se encontraba el material, que fueron a entregar al alcalde Arias Cruz. Éste, “en agradecimiento, les dio varios cartones de cerveza”.
Durante la “celebración”, afirmó el CDHFBC, el alcalde dijo a sus correligionarios “que tenían que organizarse para otras acciones, y les pidió que juntaran todas las armas disponibles”. El día 18 detuvieron a tres zapatistas en Yaxjemel; el 21 sitiaron a cuatro familias zapatistas de Puebla durante dos días; el 23 detuvieron allí a 29 familias más “que se negaban a aliarse con los priístas”, y el 24 asesinaron y desaparecieron a Cristóbal Pérez Medio.
Mayo concluyó sin ninguna negociación. En adelante, diferir, abortar e impedir las negociaciones entre oficialistas y autónomos sería la marca de fábrica de los gobiernos estatal y municipal priístas. La vía paramilitar quedó garantizada.
(Fe de erratas: En la entrega de ayer se mencionan las elecciones “de 1995” para elegir gobernador de Chiapas. Debió decir 1994.)
REPORTAJE /A diez años de Acteal
Chenalhó, laboratorio de una estrategia amplia de contrainsurgencia
En dos años se dispuso en zona chol una “guerra” dentro de la guerra
Hermann Bellinghausen /III
Momento de comulgar durante la misa del jueves pasado por los muertos de Acteal Foto: Moysés Zúñiga Santiago
Para la relación de los hechos que sacudieron a Chenalhó la segunda mitad de 1997 es necesario recordar su contexto. Chenalhó se había convertido en un laboratorio más de una estrategia amplia de contrainsurgencia, en un territorio en guerra que abarca la tercera parte de Chiapas e involucra a casi todos los indígenas de la entidad. La militarización era (y sigue siendo) abrumadora.
Iniciada en 1995, durante los dos años siguientes se organizó y activó en la zona chol de Chiapas una “guerra” dentro de la guerra, con la expansión paramilitar de la organización priísta Paz y Justicia. En 1997, mientras Chenalhó entraba en su propia espiral contrainsurgente, los asesinatos, desplazamientos y despojos proseguían en la zona norte. Ambos casos, en territorios cercados por el Ejército Mexicano y un importante despliegue policiaco.
Éxodo y saqueos
El 14 de marzo de 1997, la comunidad San Pedro Nixtalucum, municipio de El Bosque, colindante con Chenalhó, fue atacada por la policía y el Ejército, quienes mataron a cuatro indígenas zapatistas y causaron el éxodo de más de 80 familias. La policía había disparado en El Vergel, por tierra y desde un helicóptero (matrícula XC-BGC), sobre la población civil. Después saquearon Nixtalucum. Durante dos meses, los tzotziles zapatistas permanecieron desplazados, mientras las policías federal y estatal y el Ejército, posicionados dentro y en torno a esa comunidad, “convivían” con los priístas del lugar, quienes dejaron de trabajar el campo, se adueñaron del poblado, sembraron mariguana (según se comprobó después) y recibieron adoctrinamiento y adiestramiento militar.
Igual sucedía en Sabanilla y Tila, y sucedería pronto, de manera brutal, en Chenalhó. Algún día habrá que explicar por qué en unas partes funcionó la formación de grupos paramilitares y en otros, como El Bosque, no. Por ello, cuando el gobierno decidió atacar el municipio autónomo San Juan de la Libertad en 1998, serían directamente tropas federales y policías.
El 17 de mayo de 1997, una marcha de 4 mil civiles zapatistas acompañó el retorno de los desplazados a Nixtalucum, y pareció cerrarse ese capítulo (La Jornada, 18 de mayo). Al otro día arrancó la agresión contra zapatistas en Yaxjemel. En las semanas siguientes se revelará otro grupo paramilitar en Ocosingo y Oxchuc, el Movimiento Revolucionario Indígena Antizapatista (MIRA), cuya existencia jamás fue admitida por las autoridades y en buena medida fue un fracaso.
En algún momento imposible de fechar, durante la primavera de 1997, las comunidades identificadas como “priístas” o “cardenistas” (en referencia al Partido del Frente Cardenista que por entonces existía, sin relación con el cardenismo histórico y menos aún con el de Cuahutémoc Cárdenas, quien ese mismo año ganaría las elecciones para gobernar la capital del país), comenzaron a llamar “el contrario” y “los contrarios” a las familias y comunidades que se habían unido al municipio autónomo de Polhó, como bases de apoyo del EZLN o miembros de organizaciones civiles más o menos perredistas, cuando su partido era de oposición en un estado controlado hasta 1994 por numerosos cacicazgos, indígenas o mestizos según la región, pero siempre priístas.
El “contrario” en muchos pueblos del país es el “demonio”. El giro idiomático, inusual en Chenalhó, al parecer fue inducido por quienes aplicaron la estrategia contrainsurgente, y representa una de las primeras adaptaciones locales de los preceptos de la guerra de baja intensidad: ahondar las diferencias, demonizar al otro, deshumanizarlo. Así es más fácil dañarlo.
Las informaciones de la época, incluso en los medios oficialistas, nunca fundamentaron convincentemente que los conflictos en Chenalhó, que se fueron sumando y complicando, se originaban en agresiones de “los contrarios” (zapatistas) contra los oficialistas. Las “emboscadas” de los primeros apenas se pudieron probar; los verdaderos enfrentamientos, que no fueron la regla, se debieron a ataques de paramilitares y respuesta defensiva de los zapatistas; los desplazamientos de familias del PRI y cardenistas obedecían al temor a ser agredidos, mientras los zapatistas, perredistas y Abejas eran perseguidos y tiroteados, sus casas quemadas y sus propiedades robadas o destruidas.
El argumento de que los zapatistas “despojaban” a los oficialistas de sus tierras no se sostiene ante la evidencia, entonces y hasta la fecha, de que ellos fueron los verdaderos despojados en las comunidades de donde salieron. Los desplazados priístas y cardenistas retornarían en poco tiempo, escoltados y protegidos por la policía, y ya no debieron desplazarse. La versión de que éstos se organizaron para “autodefenderse”, propalada entre otros por la Procuraduría General de la República (PGR) en su libro blanco (1998), fue una construcción posterior, que buscaba “explicar” la matanza de Acteal y los múltiples episodios previos, aportando versiones que durante 1997 nadie se molestó en demostrar. La táctica de los grupos armados, y de los gobiernos municipal, estatal y federal, había sido “negar todo”, sin insistir en demostrar las versiones de su lado. Les bastaba con desdeñar, acusar y difamar a “los contrarios”, a los defensores de derechos humanos y los periodistas independientes. Su “verdad” comenzó a preocuparles después del terrible desenlace, que los confrontó con la responsabilidad penal.
Violencia administrada
El verano de 1997 se anuncia con declaraciones del gobernador Ruiz Ferro minimizando el tema chol como “conflicto entre dos grupos de siete ejidos” (La Jornada, 2 de junio), mientras el obispo de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz García, acusaba: “Todo apunta a concluir que la violencia en la zona norte es ‘administrada’ por las fuerzas de seguridad pública”. Las autoridades consideraban “religioso” el conflicto, y culpaban a la diócesis católica. Ruiz García insitía en el carácter “político” de aquella violencia. Para Chenalhó también se intentarían explicaciones “religiosas”, sobre todo después de Acteal; hoy sólo los abogados de los paramilitares presos actúan con ese enfoque.
El 2 de junio se suspendió por segunda ocasión el diálogo entre los municipios autónomos de Polhó y el oficial de Chenalhó, pues los representantes del segundo no se presentaron en Yabteclum, donde era la cita. Inesperadamente, el día 3 se encontraron al fin las partes en esa comunidad. Avanzaban en un “acercamiento” y convenían respeto mutuo y libertad de tránsito, cuando irrumpió en un helicóptero el subsecretario de Gobierno Uriel Jarquín; su presencia no había sido acordada y abortó la reunión (La Jornada, 4 de junio).
El día 5, las autoridades autónomas del vecino municipio de San Andrés denunciaron: “Ha aumentado la presión militar en los Altos. Hacen diario patrullajes desde hace 10 días” (La Jornada, 6 de julio), así como vuelos rasantes. Relataron: “Entran en los pueblos, se entrenan dentro de los pueblos”, y aseguraron que las tropas adiestraban a los priístas. “Recibimos información de que ya hay guardias blancas en los Altos. Ya tienen radios para comunicarse entre ellos.”
Poco después ocurrió un incidente a 400 metros de Acteal, que aún no tenía campamentos de desplazados. El día 9, la Subprocuraduría de Justicia del estado informó de una “emboscada” a un camión de Seguridad Pública, “atacado por zapatistas”. Según pobladores de Pechiquil, hubo una detonación y entre 70 y 100 balazos. El municipio autónomo de Polhó dijo que los policías dispararon bombas y tiros “sin haber ningún problema” (La Jornada, 10 de junio). Diez indígenas fueron golpeados a culatazos, dos fueron detenidos por la policía y luego arrojados del camión al camino. Ese día, unos 200 desplazados de Yaxjemel, miembros de Las Abejas y refugiados en Yibeljoj, se disponían a retornar a sus casas. La “emboscada” los disuadió.
Provocación para la militarización
Al día siguiente, los pobladores de Acteal negaron la “emboscada” y afirmaron que la acción “fue premeditada para provocar más conflictos y justificar la militarización de nuestros parajes” (La Jornada, 11 de junio). Los pobladores y desplazados en Polhó, a pocos kilómetros, “ya querían huirse por el miedo”, dijo Javier Ruiz Hernández, secretario del concejo autónomo. En un boletín, la Coordinación de Comunicación Social del gobierno de Chiapas reiteró que los policías fueron “agredidos por desconocidos”, con saldo de dos agentes lesionados. “Los desconocidos arrojaron botellas con gasolina y mecha”, decía el boletín, contradiciendo a la subprocuraduría de Justicia que la víspera aseveró que los presuntos atacantes habían disparado. Según la gente de Acteal, la versión oficial era “falsa”, pues “los mismos policías tronaron bombas y tiraron balazos para amedrentarnos”.
Un día después, el ayuntamiento oficial de Chenalhó se reunió en Pantelhó con el gobernador Ruiz Ferro y el secretario de Desarrollo Social, Carlos Rojas Gutiérrez (La Jornada, 12 de junio). El juez Antonio Pérez Arias, vocero del municipio oficial, insistió en que el gobierno enviara más policías a las comunidades, y pidió la intervención de las comisiones Nacional de Intermediación (Conai) y de Concordia y Pacificación (Cocopa). En tanto, el municipio autónomo denunció que en Yabteclum, unos 50 priístas armados agredieron la casa de Rosa Gutiérrez “y se llevaron a uno de sus hijos a la cabecera municipal”.
En las semanas siguientes, la primera petición del ayuntamiento oficial sería satisfecha: en las comunidades y caminos de Chenalhó, cientos de policías instalaron campamentos que devendrían permanentes, escudarían el retorno de los priístas y frentecardenistas desplazados y el inmediato despojo de las casas y cafetales de los ausentes zapatistas, perredistas y Abejas. Así aparece un nuevo actor visible en las comunidades de Chenalhó en poder de priístas: la policía.
REPORTAJE / A diez años de Acteal
La marcha de los 1,111 frenó algo la violencia; faltaba agosto
En 97, la contrainsurgencia abortó la paz en Chenalhó
Hermann Bellinghausen / IV
Las actividades de contrainsurgencia en Chenalhó se incrementaron a mediados de 1997. Fue el preludio de la matanza de 45 tzotziles en Acteal, en diciembre del mismo año Foto: Carlos Cisneros
A mediados de junio de 1997 Chenalhó ya es un escenario de activa contrainsurgencia. La asignación de recursos oficiales, que fluyen en abundancia, está detonando conflictos comunitarios. Como en otras comunidades, en Saclum y Matzeclum se amenaza con expulsar a las familias de los dos municipios autónomos que abarcan Chenalhó: Polhó y Magdalenas La Paz.
En la cabecera de San Pedro Chenalhó, un priísta de nombre Mariano (pidió omitir su apellido), poblador de Saclum, declaró: “Nos dijeron que iban a repartir el dinero, con la condición de que lo solicitaran todos de la comunidad. Les dijimos que los zapatistas no iban a aceptar, y nos repitieron que ‘todos’. Entonces preguntamos que qué hacíamos si no aceptaban, y nos dijeron ‘pues córranlos, o los obligan’” (La Jornada, 14 de junio*).
“Tenemos diferencias, sí, pero llevamos tres años viviendo desde que comenzó el problema de los zapatistas y sólo ahora, con la obligación para un programa del gobierno, nos obligan a pelear”, agregaba el hombre de Saclum, comunidad ubicada al oeste del municipio, en el extremo opuesto de la zona donde finalmente “prendió” la paramilitarización y en cuyo corazón geográfico se encuentra Acteal. El edil Jacinto Arias Cruz había solicitado, en nombre de “todo el municipio”, la presencia de la policía. Mariano advirtió a La Jornada que al menos en Saclum no era así. “No queremos más problemas entre hermanos”.
Aquí no pasa nada
Ese día estuvo en Chenalhó el senador priísta Sami David en un acto proselitista (pues se avecinaban elecciones de diputados federales), en un ambiente de “aquí no pasa nada”. Poco antes, el secretario de Desarrollo Social, Carlos Rojas, de gira por Chiapas, había asegurado que la inversión social no se orientaba a la contrainsurgencia. También visitó la entidad, por segunda vez en 15 días, el secretario de la Defensa Nacional, Enrique Cervantes Aguirre (13 y 14 de junio).
En ese momento ya se calculaba en mil 200 el número mínimo de desplazados zapatistas y simpatizantes (sólo de Yaxjemel y Yabteclum eran 534 y 527, respectivamente). En Polhó, el consejo autónomo recordaba que antes, en Chenalhó, cuando había conflictos, “en vez de encender el fuego” lo aplacaban negociando (16 de junio). Las cosas cambiaron desde un año atrás, cuando renunció el alcalde oficial Manuel Arias Pérez y lo sustituyó su secretario Jacinto Arias Cruz. Ahora, éste “es el que desbarata, insiste en que haya enfrentamiento”.
La caída del edil electo se debió al primer crimen contra zapatistas, cuando la noche del 19 al 20 de agosto de 1996 una turba de priístas ebrios “capturó” a seis jóvenes zapatistas en una posada de la cabecera municipal, los linchó y arrojó sus cuerpos en la sima de Chixiltón. Hubo tres detenidos por los asesinatos, que salieron libres tiempo después. También por entonces renunció, “por motivos personales”, el secretario estatal de Atención a los Pueblos Indios, el conocido escritor pedrano Jacinto Arias Pérez (homónimo del nuevo alcalde priísta y primo del anterior). Estaba inconforme con lo que pasaba y prefirió hacer mutis (Suplemento Masiosare, 28 de diciembre). Algo estaba pasando en San Pedro Chenalhó. El grupo oficialista dominante era desplazado por gente nueva, más agresiva y desarraigada (como documentarían más adelante Andrés Aubry y Angélica Inda en La Jornada).
En Yabteclum se saqueaban las casas de los desplazados zapatistas. El consejo de Polhó refirió el caso de Felipe Gómez Gómez, priísta, quien en vez de participar en un ataque contra simpatizantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) “se quedó dormido” en su casa. “Les dio coraje a los del PRI que no obedeciera. Lo fueron allanar la casa del muchacho y lo llevaron preso a Chenalhó. Y (eso que) es uno de ellos” (17 de junio). Las explicaciones oficiales del conflicto por “fundamentalismo religioso” disfrazaban la realidad; se trataba de un nuevo fundamentalismo ejercido con el presupuesto.
Presiones contra Las Abejas
En tanto, Las Abejas denunciaron que los priístas los “presionaban” para votar por el partido oficial. En diversas reuniones pretendían obligarlos “a sacar sus credenciales” y volver al PRI. Yabteclum, el “pueblo viejo” del municipio, punto de encuentro entre autónomos y priístas, fue devorado por la marea contrainsurgente tras ser expulsado medio millar de zapatistas (18 de junio).
La militarización crecía en Ocosingo y Altamirano, con la llegada de 3 mil soldados más (19 de junio) y la “guerra” del grupo paramilitar Paz y Justicia escalaba nuevamente en Tila y Sabanilla; en Emiliano Zapata y Shushupá, entre los días 22 y 24 fueron asesinados ocho simpatizantes zapatistas, y heridos muchos más, luego de que Juan López Jiménez, dirigente de Paz y Justicia, fue asesinado en Pasijá el día 15 (24, 26 y 27 de junio). Los simpatizantes del EZLN se encontraban sitiados por Paz y Justicia en 14 comunidades de Tila y Sabanilla y era inminente una nueva oleada de desplazados.
El día 26 el gobierno oficial de Chenalhó detuvo en Yabteclum a los simpatizantes zapatistas Fidencio Ruiz y Ernesto Gómez, responsabilizándolos de la desaparición de Manuel Takiumut, un mes atrás. La aprehensión fue mientras se efectuaba allí mismo una reunión más de acercamiento entre autónomos y priístas. “Estaban a punto de llegar a un acuerdo para que más de mil desplazados pudieran retornar” cuando se dio la captura (27 de junio) y se interrumpió el diálogo. Una vez más.
Protesta por falta de créditos
Un día después, la sociedad cooperativa de productores de Bajxulum envió una carta al gobierno federal anunciando que en 21 comunidades de Chenalhó sus socios no votarían el 6 de julio, “y menos por el PRI”, pues los productores no habían recibido los créditos ofrecidos y presumían que “alguien cobró” por ellos millón y medio de pesos. Argumentaron “falsas promesas, engaños y mentiras” (28 de junio). Versiones posteriores indicarían que ese dinero se destinó a la compra de armas.
El EZLN anunció, a su vez, que las comunidades rebeldes no votarían en protesta por la militarización, “el ambiente de guerra promovido por el gobierno y el incumplimiento de los acuerdos de San Andrés”. El subcomandante Marcos escribió en un comunicado: “¿Con qué cara exigirles (a las comunidades) que voten si ni siquiera viven en condiciones normales? ¿Se les puede pedir que aparenten una normalidad ciudadana un día y regresen al terror cotidiano el resto del año?” (3 de julio).
En tanto, representantes de comunidades zapatistas de Chenalhó y San Andrés (dentro del municipio autónomo Magalenas La Paz) exigieron cancelar la formación de grupos paramilitares y el retiro del Ejército federal. Indígenas de las comunidades Atzamilhó, Saclum, Xux’chen, San Pedro Cotzinam y Aldama aseguraron que priístas armados “están planeando y uniendo sus fuerzas para provocar enfrentamientos” (2 de julio).
Rebeldía y abstencionismo
La víspera de las elecciones marcharon en San Andrés 2 mil zapatistas anunciando que impedirían los comicios. Realizaron un acto contra el gobernador Julio César Ruiz Ferro “por mantener una amplia campaña de desprestigio contra el EZLN” y “distorsionar” la información para enfrentar a los pueblos (6 de julio). Los desplazados de Tila, Sabanilla y Tumbalá tampoco estaban en condiciones de sufragar.
El domingo 6 de julio, las elecciones federales en Chiapas registraron el mayor abstencionismo del país; no votó 65 por ciento y unas 600 casillas no fueron instaladas. Hubo quema o retiro de urnas en Chenalhó, San Andrés, Tenejapa, El Bosque, Ocosingo, Altamirano, Las Margaritas, Amatenango del Valle y Pantelhó, y en muchos otros municipios indígenas faltaron casillas y, sobre todo, votantes. En la zona norte, Paz y Justicia “controló” las elecciones para que sólo participaran los priístas. En Yabteclum (Chenalhó) fueron expulsados los observadores de Alianza Cívica, y “sólo votaron los del PRI” (7 de julio).
Agresión inminente
Poco después, el presidente municipal autónomo de San Andrés, Juan López González, alertó sobre una posible agresión de policías y grupos paramilitares cuyo centro de operaciones era Santiago el Pinar (10 de julio). En los caminos de los Altos se veían pintas como: “Somos Máscara Roja, si nos quieres conocer nos vemos en el infierno” y “Ya no estamos engañados, estamos para salir”.
Al otro día, la policía de Seguridad Pública detuvo en Santiago el Pinar, donde había un campamento del Ejército federal, a siete priístas armados (cuatro de ellos menores de edad) con pistolas 3.80 y 38 especial, así como cartuchos para AK-47 (cuerno de chivo) y otros calibres. Los detenidos participaban en un bloqueo carretero con otras 40 personas (11 de julio). Esto confirmaba las reiteradas acusaciones de la existencia de grupos civiles armados en San Andrés y Chenalhó, pero no tuvo ningún efecto.
Ante la situación en Chiapas, el EZLN inició una estrategia hacia fuera, para llamar la atención del país y del mundo de lo que sucedía en las comunidades. Las protestas a escala local eran ignoradas. El 21 de julio se levantó un plantón frente al palacio de gobierno en Tuxtla Gutiérrez, donde unos 300 representantes de los desplazados de la zona norte habían permanecido ¡87 días! demandando inútilmente al gobernador Ruiz Ferro el cese de la violencia para que los desplazados pudieran retornar a sus comunidades.
El EZLN anunció que del 25 de julio al 3 de agosto dos delegados suyos asistirían al segundo Encuentro Intercontinental (Intergaláctico) en cinco localidades del Estado español. En agosto, los rebeldes anunciaron una marcha de mil 111 bases zapatistas a la ciudad de México para septiembre, mientras otros dos delegados indígenas viajarían a Venecia y Roma. Estas iniciativas civiles frenarían pasajeramente la violencia paramilitar, la cual recrudecería brutalmente en la segunda mitad de septiembre. Pero aún faltaban los relámpagos de agosto.
* Todas las fechas entre paréntesis corresponden a la publicación de las citas en La Jornada
REPORTAJE / A diez años de Acteal
“Retiro” de campamentos y agresiones contra zapatistas
La “estrategia” oficial que desembocó en desastre
El 22 de septiembre ocurrió un hecho que serviría a la PGR y a autores oficiosos como explicación de la matanza que ocurriría tres meses después en Acteal: “un conflicto intercomunitario” por la “disputa de un banco de arena” en Majomut, barrio de Polhó
Hermann Bellinghausen / V
El 30 de diciembre de 1997 se llevó a cabo el sepelio del bebé Pedro Arias Pérez, quien nació en Chimix y sólo tenía 27 días de haber nacido cuando sus padres se vieron obligados a desplazarse a Acteal, debido a las acciones de contrainsurgencia que desarrollaban en la zona grupos paramilitares Foto: Carlos Cisneros
En agosto de 1997, de manera inesperada, el Ejército federal hizo cambios significativos en los territorios indígenas de Chiapas. Pareció un retiro. Los medios informaron de una “reducción de tropas y desmantelamiento de campamentos en tres regiones”, y el relevo de “unos 5 mil militares de Ocosingo, Las Margaritas y Altamirano” (La Jornada, 18 de agosto)*. “Previo al tercer Informe de gobierno del presidente Ernesto Zedillo y en una acción sin precedente desde 1994, el Ejército destruye sus propios asentamientos y retira tropas de siete campamentos en los Altos, la zona norte y la selva”, prosigue la información. El gobierno federal abrió también los frentes económico y diplomático para divulgar que en Chiapas había paz, atención a los pueblos y respeto a los derechos humanos.
El presidente municipal autónomo de San Andrés, Juan López González, se mostró sorprendido y optimista: “¿Nos quiere decir el gobierno que quiere regresar a los diálogos de paz?” Antes de 24 horas, el general Mario Renán Castillo Fernández, comandante de la séptima Región Militar, ofreció la respuesta al informar que el Ejército “puso en marcha un reajuste en su dispositivo militar, pero de ninguna manera significa el retiro de tropas” (19 de agosto).
En San Andrés, las posiciones en San Cayetano, Jolnachoj y Santiago El Pinar, retiradas la víspera, sí “fueron removidas”, según el general, pues “salían sobrando”. Ello, no obstante que las dos primeras rodeaban Oventic y la tercera estaba cerca de Chenalhó, donde la violencia paramilitar y el problema de los desplazados se agudizaban.
Desde la séptima Región Militar, en Tuxtla Gutiérrez, el general Castillo Fernández comandaba decenas de miles de soldados que ocupaban los Altos, la selva y la zona norte. Además, tenía bajo su mando 12 grupos de la Fuerza de Tarea Arcoris, creados a raíz del levantamiento zapatista, “un equipo único en todo el país” (11 de agosto). Como única era considerada la concentración de tropas en esa circunscripción.
Rechazo a la militarización
El 22 de agosto, el EZLN reitera que, “en demanda del cumplimiento de los acuerdos de San Andrés y en contra de la militarización de las zonas indígenas, marchará a la ciudad de México con mil 111 pueblos zapatistas”. El 23, en lo que parece un cambio de planes, el Ejército intenta restablecerse en San Cayetano, donde había destruido sus instalaciones. El 24 se suscita una confrontación entre indígenas sin armas y unos 250 soldados. “Centímetros dividen a los efectivos del Ejército –entre ellos tropas de elite transportadas en helicóptero– y los zapatistas desarmados, que repudiaban a gritos su presencia; los calificaban de ‘asesinos, defensores del mal gobierno’, tocaban sus armas y les palmeaban la quijada con una expresión retadora: ‘soldadito’” (25 de agosto).
“La tensión aumentó cuando arribaron cuatro helicópteros que transportaban fuerzas de elite con fusiles de asalto R-15”. Un tzotzil espetaba a un soldado “visiblemente nervioso”, con un “dispárame de una vez”. La protesta se extendió hasta las bases militares de Puerto Caté y San Andrés. El Ejército había decidido “recuperar las tres estratégicas posiciones contrainsurgentes –San Cayetano, Jolnachoj y Santiago El Pinar–, que quemó y abandonó el pasado 12 de agosto”, añade la nota. Eventualmente, el Ejército se reinstaló allí, y sólo la base de Jolnachoj sería retirada tres años después.
El primero de septiembre de 1997, el presidente Zedillo rinde su tercer Informe, con una tumultuosa danza de cifras y cuentas alegres que no le dejan espacio para mencionar el conflicto de Chiapas. Su silencio fue considerado “preocupante” por el diputado perredista Gilberto López y Rivas (2 de septiembre). El dirigente nacional del PRD, Andrés Manuel López Obrador, señaló que “fue una omisión deliberada”, pues era un tema “obligado a tratar ante el Congreso de la Unión”. Hasta el Partido Verde Ecologista se extrañó: “es una gran omisión, que confirma el poco interés que tiene el Presidente en la solución del problema” (4 de septiembre).
El 9 de septiembre, delegados de los mil 111 pueblos zapatistas salen de San Cristóbal de las Casas rumbo a la ciudad de México, que estrena como jefe de Gobierno a Cuauhtémoc Cárdenas, triunfador en las elecciones de julio. La conflictividad de Chenalhó entra en un relativo impasse. En las comunidades dominadas por los paramilitares sube la presión contra zapatistas y simpatizantes, y hasta contra priístas que no aceptan agredirlos.
Al paso de la marcha por Oaxaca, el “compañero Isaac” lee un mensaje del EZLN: “Desde que está el Ejército dentro de nuestros pueblos estamos en la inseguridad, porque ellos entrenan y protegen guardias blancas que han sido causa de enfrentamientos y están dejando viudas, huérfanos, encarcelados y desaparecidos” (11 de septiembre).
Mientras los zapatistas prosiguen su marcha a la capital del país, se suceden declaraciones de la clase política. El dirigente del Partido Acción Nacional, Felipe Calderón Hinojosa, se declara “respetuoso del derecho de expresión pública” de los rebeldes, pero “no podemos darles la bienvenida mientras no dejen las armas y la clandestinidad” (12 de septiembre). El dirigente del blanquiazul rechazó “las autonomías indígenas superiores (sic) a los municipios y los estados”, y deploró la actuación del gobierno zedillista frente al conflicto de Chiapas. El incumplimiento de las “legítimas demandas de los pueblos indígenas” los ha mantenido “en el atraso, la marginación y la miseria”.
El día 13, la marcha zapatista llega al Zócalo capitalino y es recibida por una multitud entusiasta. El secretario de la Defensa Nacional “saluda” la marcha y el presidente Zedillo se pronuncia por el diálogo “y no la vía de las armas” (14 de septiembre).
Agresión en Los Chorros
Tras 11 días de marcha, los mil 111 zapatistas regresaron y fueron festejados en San Cristóbal de las Casas por miles de bases de apoyo del EZLN el 19 de septiembre. Ese mismo día, los priístas de Los Chorros queman 60 casas y 150 personas se refugian en Naranjatic Alto. En Los Chorros quedan “detenidos” seis miembros de Las Abejas (20 de septiembre).
El concejo autónomo de Polhó denunció que los priístas armados amenazaban con atacar Naranjatic y Yibeljoj “para acabar con esos cabrones” (los desplazados). Portando “armas de grueso calibre” hicieron disparos en las inmediaciones de Yibeljoj “para atemorizar a nuestros compañeros”. Así, de golpe, volvía la violencia a Chenalhó.
La disputa por el banco de arena
El día 22 sucede el hecho que después de la masacre de Acteal serviría a la Procuraduría General de la República y a autores oficiosos como “explicación” de la matanza que ocurriría tres meses después: un “conflicto intercomunitario”, la “disputa por un banco de arena” en Majomut, barrio de Polhó. Un grupo de Los Chorros, comunidad ubicada a unos 10 kilómetros, se ostentaba como propietario del banco de arena desde dos años atrás, cuando el gobierno lo “compró” y dio a los priístas (23 de septiembre). La historia de esa disputa data de los años ochenta.
Los zapatistas, considerando la mina dentro del municipio autónomo (de hecho, en terrenos de la cabecera autónoma de Polhó), desde abril habían comenzado a extraer grava. Ese 22 de septiembre pierden la vida Joaquín Vázquez Pérez y Mariano Vázquez Hernández, de Los Chorros, parte de un grupo de unos 30 priístas armados que llegaron el día 21 a preparar el arribo de un destacamento de policía. También murieron dos zapatistas: Agustín Luna Gómez (quien había participado en la marcha de los mil 111) y Antonio Pérez Castro. “Las represalias contra simpatizantes del EZLN comenzaron esa misma tarde” cuando la policía detuvo y golpeó a Vicente Ruiz “porque no portaba credencial del PRI”.
Representantes de 12 municipios zapatistas denunciaron que los ataques eran “la respuesta del gobierno a la marcha”. Mientras los priístas los acusaban “del asesinato de sus compañeros”, en una situación “muy tensa” los desplazamientos estaban “a la orden del día en diversos parajes” (24 de septiembre).
Los autónomos manifestaban que los paramilitares, “en coordinación con la policía y pagados por el gobierno, se van metiendo en las comunidades para desalojar, quemar viviendas, robar, perseguir y asesinar a los simpatizantes del EZLN y el PRD que están desarmados. Pero ya no nos vamos a dejar”.
* Todas las fechas entre paréntesis corresponden a citas de notas publicadas en La Jornada
martes, octubre 09, 2007
PALABRAS DEL DELGADO CERO VICAM: SONORA
MEX_Dos historias sobre los pueblos indigenas
http://www.encuentr oindigena. org/
Palabras del Delegado Zero con el pueblo mayo-yoreme, en Punta de la Laguna, San Ignacio de Cohuirimpo.Sonora27 de octubre del 2006
Compañeros, compañeras: buenas tardes.
Queremos agradecer al cuerpo de ancianos, a las autoridades tradicionales y a los jefes guerreros del pueblo mayo-yoreme, a los hombres y mujeres de este pueblo, que nos hayan recibido.
Traemos un saludo de nuestros jefes y jefas, que son las comunidades indígenas de raíz maya de las montañas del sureste mexicano en Chiapas.
Y traemos esta historia que les queremos contar que es una leyenda. Una leyenda es una parte que es historia y una parte que es inventada. No sabemos qué parte es la que es verdad y cuál es la que es inventada.
Decían nuestros antiguos, nuestros ancianos los más primeros que llegaron a nuestras tierras, que cuando nació el mundo, los dioses dieron una forma de organizar a nuestros pueblos. Porque antes de que llegara el yori acá, el agua era para beber y daba vida, los árboles crecían, la tierra daba frutos y nada se compraba ni se vendía, ni mucho menos los hombres y mujeres.
Y dice que dieron a organizarse y encargar a alguien que llevara el buen gobierno. El buen gobierno —dicen nuestros antiguos— es el que obedece al pueblo, no el que lo manda. Y que para que los pueblos supieran a quien tenían que mandar, le dieron en la vara de mando o el bastón de mando para señalarlo. Así el pueblo sabía quién era que debía obedecer, a quién había que darle orden y quién tenía el cargo de cumplir la voluntad de los pueblos.
Así pasó, así nació la vara de mando en los pueblos indios: no para mandar, sino para obedecer. Y era para que cada pueblo supiera a quién tenía que darle orden. Pero también dijeron, estos dioses que hacen el mundo, que no podía ser una orden individual. Que la única forma de hacer que el que tuviera el bastón de mando o la vara de mando obedeciera, era que el pueblo se juntara, hiciera de todas las voces una sola voz y en colectivo dijera su voluntad. Y aquel que llevaba el bastón de mando tenía que cumplirla.
Eso era antes de que llegara el yori, el rico, a conquistar estas tierras.
Cuentan también una historia: que entre esos dioses se les olvidaba mucho lo que hacían o no eran capaces de ver muy lejos, a excepción de uno: el dios guerrero, que era el que tenía la capacidad de ver lo que iba a pasar después.
Y cuentan que ese dios guerrero era el encargado de cuidar al sol, que era el que daba la vida a estas tierras. Y que para poder hacerlo se hizo venado. Y que miraba cuando el sol se guardaba en las sábanas de las aguas —en el mar frente al pueblo yoreme— y corría después de beber en el Río Mayo, corría hasta las montañas del sureste mexicano al Río Jataté, y bajo la ceiba —el árbol madre— volvía a ver, a beber el agua, y a ver que el sol volviera a salir cabal, completo.
Y cada día y cada noche, el dios guerrero, el venado, iba de un lado a otro, desde el pueblo yoreme hasta el pueblo maya para ir a cuidar cuando el sol se acostaba y cuando se levantaba. Cada vez que iba caminando y caminando, cada vez va marcando más su trilla, su camino, y se va haciendo cada vez más hondo.
Los demás dioses se burlaron, le dijeron que cada vez que iba y venía, iba haciendo cada vez más hondo y que se iba enterrando. Y el dios guerrero, el venado, dijo: “no me estoy enterrando, estoy brotando”. Y nadie entendió qué era lo que pasaba.
Después llegó el yori, el rico, y volteó nuestro mundo. Hizo que el que tuviera el bastón de mando —el gobierno— se convirtiera en un mal gobierno. Y empezará a mandar. Y obligó a los pueblos, a todos los pueblos indios de nuestro país que es México a obedecer. Pero antes no era así.
Y ese rico empezó a servir, ese mal gobierno empezó a servir al que tiene mucho y a hacerle daño y a lastimar a los pueblos indios de este país y a sus gentes, a sus hombres y mujeres.
Vieron los dioses que estaba saliendo mal el asunto y decían: “¿qué es lo que está pasando?, que no sabemos qué pasa, ¿por qué estos pueblos aceptan que alguien de fuera los mande?”.
Y entonces no supieron qué hacer y se reunieron hace muchos años los pueblos indios de México, y sacaron el acuerdo de que no habían estado cabal, que algo les faltaba en el cuerpo, en el corazón, en la sangre.
Y encargaron a uno de los pueblos indios de la costa del Pacífico, que buscara remedio. Empezaron a ver cómo le iban a hacer, y vieron que se necesitaban: la dignidad, el respeto a uno mismo, el respeto a la raza y el respeto al diferente.
Y acordaron que había que juntar esa sangre y repartirla lo más que se pudiera, para que se levantara el yoreme, el maya, el purépecha, el huichol, el tarahumara, el raramuri, el o’odham, el comca’ac, el pima, para volver a exigir su derecho.
Y salió una flecha de territorio del Pacífico de los pueblos indios e hirió al sol cuando más cansado estaba, cuando ya había caminado todo el día y estaba por acostarse, y lo hirió en un costado, en el sol, y empezó a sangrar.
Esa sangre se juntó en una gran nube, que luego fue exprimida, apretada sobre el territorio, las montañas de todo el país en México, y empezó a salpicar sangre —dignidad se llamaba—, empezó a salpicar sangre entre toda la gente de abajo. Pero no a todos les alcanzó: sólo algunos hombres y mujeres alcanzaron a pintarse con esa sangre de dignidad. Y por eso sabemos bien —ustedes y nosotros— que hay yoreme que tiene el corazón de yori, y hay yoris que tienen el corazón de yoreme.
Ésos que se quieren rebelar, ésos que tienen dignidad, son los que fueron manchados por esa sangre.
Llegó el momento. Dicen nuestros mas antiguos, nuestros más viejos, que si el yori volteó el mundo de cabeza y puso al que trabaja abajo, y al holgazán arriba —enriqueciéndose— , que tenemos que voltear el mundo otra vez, para que quede cabal. Y que queden arriba los pueblos y abajo los gobiernos. Que queden arriba los que manden y abajo los que obedezcan. Y entonces el jefe guerrero, el jefe venado, no se hundirá en el tierra, sino que empezará a emerger porque el mundo se volteó otra vez.
Eso es lo que nos cuentan y ese el mensaje que traemos nosotros.
Llegó el momento en que el mensajero, el gran mensajero que nosotros reconocemos, que es el Congreso Nacional Indígena —que tiene la sangre de todos los 62 pueblos que pueblan este país— nos una y nos ayude a unir otra vez el Río Mayo con el Río Jataté, la ceiba con la Isla del Tiburón del comca’ac, con la montaña desnuda de árboles, la pura roca del o’odham, con la montaña del pima, con el río del yaqui. Y podamos juntos levantarnos, voltear el mundo de cabeza y que se caigan de una vez, con ese movimiento, los que están allá arriba.
Dicen nuestros antiguos, nuestros ancianos, que cada vez que hay un cambio en el mundo desaparece una raza y que, hasta ahora, siempre desaparecen las razas de los pueblos indios. Dicen que en esta vez, la raza que tiene que desaparecer es la de los políticos y la de los ricos, para que podamos vivir nosotros.
En esos primeros mensajeros que hubo, que unían al pueblo yoreme con el pueblo maya, dejaban sus señales. Y esas señales están desapareciendo. Está muriendo el Río Mayo, está muriendo el río yaqui, la Isla del Tiburón quiere ser convertida en mercancía, la roca desnuda de los o’odham quiere ser vendida, la ceiba maya quiere ser asesinada.
Si eso desaparece, si esas señales que tenemos para caminarnos desaparecen, andaremos el resto de nuestra vida perdidos como si estuviéramos muertos, aunque hablemos, comamos, caminamos y durmamos.
Lo que estamos pidiendo pues, como zapatistas, como indígenas guerreros mayas al yoreme, es que nos unamos en el Congreso Nacional Indígena. Que juntos nos organicemos y volvamos a recuperar la tierra, que será recuperar la vida. La tierra del yoreme tiene que ser mandada por el yoreme, por nadie más. El fruto y la riqueza que tiene, debe ser para el pueblo yoreme, para nadie más. Es la última oportunidad que tenemos para salvar esta tierra, si no la defendemos morirá todo lo que ahora vemos, lo que tuvieron nuestros antepasados y lo que debieran tener nuestros hijos.
Ese es el mensaje que traemos compañeros y compañeras.
Gracias.
http://www.encuentr oindigena. org/
Palabras del Delegado Zero con el pueblo mayo-yoreme, en Punta de la Laguna, San Ignacio de Cohuirimpo.Sonora27 de octubre del 2006
Compañeros, compañeras: buenas tardes.
Queremos agradecer al cuerpo de ancianos, a las autoridades tradicionales y a los jefes guerreros del pueblo mayo-yoreme, a los hombres y mujeres de este pueblo, que nos hayan recibido.
Traemos un saludo de nuestros jefes y jefas, que son las comunidades indígenas de raíz maya de las montañas del sureste mexicano en Chiapas.
Y traemos esta historia que les queremos contar que es una leyenda. Una leyenda es una parte que es historia y una parte que es inventada. No sabemos qué parte es la que es verdad y cuál es la que es inventada.
Decían nuestros antiguos, nuestros ancianos los más primeros que llegaron a nuestras tierras, que cuando nació el mundo, los dioses dieron una forma de organizar a nuestros pueblos. Porque antes de que llegara el yori acá, el agua era para beber y daba vida, los árboles crecían, la tierra daba frutos y nada se compraba ni se vendía, ni mucho menos los hombres y mujeres.
Y dice que dieron a organizarse y encargar a alguien que llevara el buen gobierno. El buen gobierno —dicen nuestros antiguos— es el que obedece al pueblo, no el que lo manda. Y que para que los pueblos supieran a quien tenían que mandar, le dieron en la vara de mando o el bastón de mando para señalarlo. Así el pueblo sabía quién era que debía obedecer, a quién había que darle orden y quién tenía el cargo de cumplir la voluntad de los pueblos.
Así pasó, así nació la vara de mando en los pueblos indios: no para mandar, sino para obedecer. Y era para que cada pueblo supiera a quién tenía que darle orden. Pero también dijeron, estos dioses que hacen el mundo, que no podía ser una orden individual. Que la única forma de hacer que el que tuviera el bastón de mando o la vara de mando obedeciera, era que el pueblo se juntara, hiciera de todas las voces una sola voz y en colectivo dijera su voluntad. Y aquel que llevaba el bastón de mando tenía que cumplirla.
Eso era antes de que llegara el yori, el rico, a conquistar estas tierras.
Cuentan también una historia: que entre esos dioses se les olvidaba mucho lo que hacían o no eran capaces de ver muy lejos, a excepción de uno: el dios guerrero, que era el que tenía la capacidad de ver lo que iba a pasar después.
Y cuentan que ese dios guerrero era el encargado de cuidar al sol, que era el que daba la vida a estas tierras. Y que para poder hacerlo se hizo venado. Y que miraba cuando el sol se guardaba en las sábanas de las aguas —en el mar frente al pueblo yoreme— y corría después de beber en el Río Mayo, corría hasta las montañas del sureste mexicano al Río Jataté, y bajo la ceiba —el árbol madre— volvía a ver, a beber el agua, y a ver que el sol volviera a salir cabal, completo.
Y cada día y cada noche, el dios guerrero, el venado, iba de un lado a otro, desde el pueblo yoreme hasta el pueblo maya para ir a cuidar cuando el sol se acostaba y cuando se levantaba. Cada vez que iba caminando y caminando, cada vez va marcando más su trilla, su camino, y se va haciendo cada vez más hondo.
Los demás dioses se burlaron, le dijeron que cada vez que iba y venía, iba haciendo cada vez más hondo y que se iba enterrando. Y el dios guerrero, el venado, dijo: “no me estoy enterrando, estoy brotando”. Y nadie entendió qué era lo que pasaba.
Después llegó el yori, el rico, y volteó nuestro mundo. Hizo que el que tuviera el bastón de mando —el gobierno— se convirtiera en un mal gobierno. Y empezará a mandar. Y obligó a los pueblos, a todos los pueblos indios de nuestro país que es México a obedecer. Pero antes no era así.
Y ese rico empezó a servir, ese mal gobierno empezó a servir al que tiene mucho y a hacerle daño y a lastimar a los pueblos indios de este país y a sus gentes, a sus hombres y mujeres.
Vieron los dioses que estaba saliendo mal el asunto y decían: “¿qué es lo que está pasando?, que no sabemos qué pasa, ¿por qué estos pueblos aceptan que alguien de fuera los mande?”.
Y entonces no supieron qué hacer y se reunieron hace muchos años los pueblos indios de México, y sacaron el acuerdo de que no habían estado cabal, que algo les faltaba en el cuerpo, en el corazón, en la sangre.
Y encargaron a uno de los pueblos indios de la costa del Pacífico, que buscara remedio. Empezaron a ver cómo le iban a hacer, y vieron que se necesitaban: la dignidad, el respeto a uno mismo, el respeto a la raza y el respeto al diferente.
Y acordaron que había que juntar esa sangre y repartirla lo más que se pudiera, para que se levantara el yoreme, el maya, el purépecha, el huichol, el tarahumara, el raramuri, el o’odham, el comca’ac, el pima, para volver a exigir su derecho.
Y salió una flecha de territorio del Pacífico de los pueblos indios e hirió al sol cuando más cansado estaba, cuando ya había caminado todo el día y estaba por acostarse, y lo hirió en un costado, en el sol, y empezó a sangrar.
Esa sangre se juntó en una gran nube, que luego fue exprimida, apretada sobre el territorio, las montañas de todo el país en México, y empezó a salpicar sangre —dignidad se llamaba—, empezó a salpicar sangre entre toda la gente de abajo. Pero no a todos les alcanzó: sólo algunos hombres y mujeres alcanzaron a pintarse con esa sangre de dignidad. Y por eso sabemos bien —ustedes y nosotros— que hay yoreme que tiene el corazón de yori, y hay yoris que tienen el corazón de yoreme.
Ésos que se quieren rebelar, ésos que tienen dignidad, son los que fueron manchados por esa sangre.
Llegó el momento. Dicen nuestros mas antiguos, nuestros más viejos, que si el yori volteó el mundo de cabeza y puso al que trabaja abajo, y al holgazán arriba —enriqueciéndose— , que tenemos que voltear el mundo otra vez, para que quede cabal. Y que queden arriba los pueblos y abajo los gobiernos. Que queden arriba los que manden y abajo los que obedezcan. Y entonces el jefe guerrero, el jefe venado, no se hundirá en el tierra, sino que empezará a emerger porque el mundo se volteó otra vez.
Eso es lo que nos cuentan y ese el mensaje que traemos nosotros.
Llegó el momento en que el mensajero, el gran mensajero que nosotros reconocemos, que es el Congreso Nacional Indígena —que tiene la sangre de todos los 62 pueblos que pueblan este país— nos una y nos ayude a unir otra vez el Río Mayo con el Río Jataté, la ceiba con la Isla del Tiburón del comca’ac, con la montaña desnuda de árboles, la pura roca del o’odham, con la montaña del pima, con el río del yaqui. Y podamos juntos levantarnos, voltear el mundo de cabeza y que se caigan de una vez, con ese movimiento, los que están allá arriba.
Dicen nuestros antiguos, nuestros ancianos, que cada vez que hay un cambio en el mundo desaparece una raza y que, hasta ahora, siempre desaparecen las razas de los pueblos indios. Dicen que en esta vez, la raza que tiene que desaparecer es la de los políticos y la de los ricos, para que podamos vivir nosotros.
En esos primeros mensajeros que hubo, que unían al pueblo yoreme con el pueblo maya, dejaban sus señales. Y esas señales están desapareciendo. Está muriendo el Río Mayo, está muriendo el río yaqui, la Isla del Tiburón quiere ser convertida en mercancía, la roca desnuda de los o’odham quiere ser vendida, la ceiba maya quiere ser asesinada.
Si eso desaparece, si esas señales que tenemos para caminarnos desaparecen, andaremos el resto de nuestra vida perdidos como si estuviéramos muertos, aunque hablemos, comamos, caminamos y durmamos.
Lo que estamos pidiendo pues, como zapatistas, como indígenas guerreros mayas al yoreme, es que nos unamos en el Congreso Nacional Indígena. Que juntos nos organicemos y volvamos a recuperar la tierra, que será recuperar la vida. La tierra del yoreme tiene que ser mandada por el yoreme, por nadie más. El fruto y la riqueza que tiene, debe ser para el pueblo yoreme, para nadie más. Es la última oportunidad que tenemos para salvar esta tierra, si no la defendemos morirá todo lo que ahora vemos, lo que tuvieron nuestros antepasados y lo que debieran tener nuestros hijos.
Ese es el mensaje que traemos compañeros y compañeras.
Gracias.
lunes, octubre 08, 2007
DOS DE OCTUBRE NO SE OLVIDA
¿Cómo gritar que te quiero y hacer de se grito un canto?
¿Cómo decir que te amo, estremeciendo tu cuerpo declinando tu vientre y deshojando tus besos?
Hace ya teinta y nueve años que te miro en tinieblas,
Hace casi cuatro décadas que la mirada de tu pueblo se pierde al infinito en busca de una estrella.
Con colmillos de bestias asesinas los cuchillos de soldadados mercenarios,
desgarraron y rompieron la conciencia de más de mil pechos,
engrandecidos por la fuerza de tu espíritu.
Recorro el espacio de tus calles vacías y encuentro la soledad en el aire,
vidrios rotos y ensorecedores ruidos que gravitan en la necesidad del cambio.
¿Cómo decir que te amo, patria, mujer, niño, hermano, padre?
¿Cómo clavar en tu mente el sentir ahogado de un frente que vuelve y engrandece?
Han pasado tantos años desde aquél octubre del 68 y ningún responsable ha caido.
¿Que justicia es la nuestra que proteje asesinos y les da pensiones millonarias de por vida?
¿Cómo decir que te quiero y romper con esto el hilo cobarde del silencio?
Decir que te llevo en cada nota de música, en cada paso que en pasado, presente y futuro forma mi vida.
Decir que te siento en cada gente que trabaja con el agrio sudor del cansancio en sus espaldas.
¿Cómo decir que te llevo en mí, como la mujer que amo, a la cual entrego cada gota de mi vida, de trabajo, de mi angustia por conseguir el pan de cada día?
Desorientado, vuelvo a caer sobre la plancha fría de cemento, bajo la fuerza brutal represiva.
¿Es comparable tal, patria, mujer, compañera?
Sí porque en cada entrega de mi vida, tu respondes con maléfica sonrisa, aterrorizas y te lastimas, sin darte cuenta que el tirano es aquél que susurpó la revolución de tu pueblo y no yo, estudiante, obrero, indígena y campesino que soy el crisol de aquella lucha.
La conciencia que debe desatar tempestades contra el tirano, se vuelve contra ti, paralizando nuestras vidas.
¡Pero un día, un dulce día, se reventará tu vientre, sacudido por la ira revolucionaria de tus hombres, de todas tus mujeres y se alzarán contra la represión y la injusticia!
Nacerá entonces el hombre nuevo, otros mundos posibles, que te darán su vida sin pedirte nada a cambio.
¡Reclamo de ti ese idilio roto por manos asesinas, de bestias siempre al acecho, manipuladas por destinos manifiestos!
¡Reclamo tu cuerpo abierto, libre en la inmensidad del horizonte, en el cual se vierta la semilla de tu pueblo para construir la patria de todos...! ¡Patria Libre o Morir!
Lorenzo Vargas. Colectivo Los Ángeles!
¿Cómo decir que te amo, estremeciendo tu cuerpo declinando tu vientre y deshojando tus besos?
Hace ya teinta y nueve años que te miro en tinieblas,
Hace casi cuatro décadas que la mirada de tu pueblo se pierde al infinito en busca de una estrella.
Con colmillos de bestias asesinas los cuchillos de soldadados mercenarios,
desgarraron y rompieron la conciencia de más de mil pechos,
engrandecidos por la fuerza de tu espíritu.
Recorro el espacio de tus calles vacías y encuentro la soledad en el aire,
vidrios rotos y ensorecedores ruidos que gravitan en la necesidad del cambio.
¿Cómo decir que te amo, patria, mujer, niño, hermano, padre?
¿Cómo clavar en tu mente el sentir ahogado de un frente que vuelve y engrandece?
Han pasado tantos años desde aquél octubre del 68 y ningún responsable ha caido.
¿Que justicia es la nuestra que proteje asesinos y les da pensiones millonarias de por vida?
¿Cómo decir que te quiero y romper con esto el hilo cobarde del silencio?
Decir que te llevo en cada nota de música, en cada paso que en pasado, presente y futuro forma mi vida.
Decir que te siento en cada gente que trabaja con el agrio sudor del cansancio en sus espaldas.
¿Cómo decir que te llevo en mí, como la mujer que amo, a la cual entrego cada gota de mi vida, de trabajo, de mi angustia por conseguir el pan de cada día?
Desorientado, vuelvo a caer sobre la plancha fría de cemento, bajo la fuerza brutal represiva.
¿Es comparable tal, patria, mujer, compañera?
Sí porque en cada entrega de mi vida, tu respondes con maléfica sonrisa, aterrorizas y te lastimas, sin darte cuenta que el tirano es aquél que susurpó la revolución de tu pueblo y no yo, estudiante, obrero, indígena y campesino que soy el crisol de aquella lucha.
La conciencia que debe desatar tempestades contra el tirano, se vuelve contra ti, paralizando nuestras vidas.
¡Pero un día, un dulce día, se reventará tu vientre, sacudido por la ira revolucionaria de tus hombres, de todas tus mujeres y se alzarán contra la represión y la injusticia!
Nacerá entonces el hombre nuevo, otros mundos posibles, que te darán su vida sin pedirte nada a cambio.
¡Reclamo de ti ese idilio roto por manos asesinas, de bestias siempre al acecho, manipuladas por destinos manifiestos!
¡Reclamo tu cuerpo abierto, libre en la inmensidad del horizonte, en el cual se vierta la semilla de tu pueblo para construir la patria de todos...! ¡Patria Libre o Morir!
Lorenzo Vargas. Colectivo Los Ángeles!
viernes, octubre 05, 2007
RETEN MILITAR DETIENE A...
October 04, 2007 6:50 PM
Red Nacional en Contra de la Represión
MENSAJE URGENTE
El día de hoy 4 de octubre en el reten militar de Mazatlán, Sinaloa fue detenida la camioneta de la Comisión Sexta del EZLN, en la que viajaba el Delegado Zero.
No se les permitió que la revisaran y después de un rato de tiempo perdido continuo su marcha hacia el encuentro de los Pueblos Indios en Vicam, Sonora.
Es la primera vez que la camioneta del Subcomandante Insurgente Marcos es detenida por un reten militar en todo el tiempo del recorrido de la Otra Campaña por el territorio nacional.
Denunciamos este hecho y le pedimos a todos los compañer@s de La Otra Campaña estar atentos ante cualquier acto de provocación que el estado mexicano pudiera realizar en contra de la comisión del EZLN o de cualquier compañer@ que participe en los trabajos del Encuentro de Vicam y de La Otra Campaña.
Fraternalmente,
Red Nacional en Contra de la Represión
Red Nacional en Contra de la Represión
MENSAJE URGENTE
El día de hoy 4 de octubre en el reten militar de Mazatlán, Sinaloa fue detenida la camioneta de la Comisión Sexta del EZLN, en la que viajaba el Delegado Zero.
No se les permitió que la revisaran y después de un rato de tiempo perdido continuo su marcha hacia el encuentro de los Pueblos Indios en Vicam, Sonora.
Es la primera vez que la camioneta del Subcomandante Insurgente Marcos es detenida por un reten militar en todo el tiempo del recorrido de la Otra Campaña por el territorio nacional.
Denunciamos este hecho y le pedimos a todos los compañer@s de La Otra Campaña estar atentos ante cualquier acto de provocación que el estado mexicano pudiera realizar en contra de la comisión del EZLN o de cualquier compañer@ que participe en los trabajos del Encuentro de Vicam y de La Otra Campaña.
Fraternalmente,
Red Nacional en Contra de la Represión
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